Megaasalto en CDE: ¿La Policía solo está preparada para la represión interna?

Por Mario Rubén Velázquez

Tres horas duró el tiroteo entre el comando que asaltó Prosegur y efectivos de la Policía Nacional. Pero los jefes no aplicaron ningún plan para evitar la huida. ¿Fue negligencia o complicidad?

La madrugada de lunes fue de terror en Ciudad del Este. Los tableteos de las ametralladoras AK47 y M16 no cesaron durante tres horas. La sede central de la multinacional de caudales Prosegur era atacada por un grupo comando de más de 50 hombres, según la Policía Nacional. Los integrantes del grupo de asalto sabían bien lo que hacían: con dinamitas volaron una de las paredes de la bóveda y se llevaron millones de dólares.

A estas alturas de los acontecimientos uno se pregunta cómo es que el comando logró escaparse de la zona de ataque, después de tres horas de balacera pesada. ¿Tres horas de tiroteo y no hubo un solo plan para levantar barricadas de hormigón, cadenas de clavos, encerrar la zona, cubrir vías de escape o sumar equipos especiales? Ummm…

Dialogando con colegas que estuvieron esa noche durante el enfrentamiento entre policías y delincuentes, relataron algunos puntos que deberían ser investigados por la Fiscalía, el Ministerio del Interior y la Comandancia de la Policía Nacional si pretenden devolver algo de la credibilidad perdida de estas instituciones.

  1. En Alto Paraná prestan servicio unos 1.200 efectivos policiales, una cantidad mínima para cubrir 22 municipios. De este número, unos 650 prestan servicio efectivo, mientras la otra mitad descansa. A aquel número hay que restar una cantidad importante de uniformados que prestan guardia en instituciones públicas, empresas privadas como gasolineras, supermercados y bancos, custodios de autoridades municipales, GEO, antiterrorismo, antimafia china, la Montada, etc.
  2. El atraco ocurrió en la zona del Km. 4 de CDE, o sea: a 4 km. del Puente de la Amistad. Después de tres horas, el convoy de siete camionetas y autos salió de Prosegur con su botín millonario y huyó de CDE. Los vehículos pasaron por Pablo Rojas, un barrio que se supone está muy bien controlado por la Policia. Los asaltantes pasaron a media cuadra de la comisaría 4ta. De ahí, aceleraron hasta Hernandarias por la Supercarretera. A partir del centro, esta vía se convierte en una calle de una mano, de ida y de vuelta, con poca señalización, mal iluminada y angosta. “¿Por qué no cerraron esa vía? ¿No tuvieron tiempo? Esa era la pista para acceder a Zona Norte, para ganar el lago de Itaipú”, informó un colega que la madrugada del lunes transmitió en vivo para Radio Corpus.
  3. En el camino de los asaltantes se encontraron de pronto dos agentes de Automotores en una patrullera: fueron acribillados. Uno fue herido de dos balazos en el estómago y está en terapia intensiva en Tesaï.
  4. El jefe de la Jefatura de Alto Paraná, comisario Juan Fernández Godoy, ordenó alerta máxima, horas antes de la huida. Eso significaba que todos los efectivos que estaban “de franco” (libres) debieron sumarse a la persecución de los asaltantes. Eso no pasó: el propio Fernández acusó al jefe de la Comisaría Quinta, Leonor Barrios -sede policial mejor dotada de Hernandarias- de que no salió con sus hombres a cerrar la vía de escape más lógica, la que lleva al Lago Itaipú.
  5. Esa noche, solo 200 hombres, mal armados, con municiones mínimas y sin estrategia geopolítica para evitar el escape, se enfrentaron con un comando que hasta contaba con un fusil antiaéreo punto 50, que perfora vehículos blindados.

Y aquí quiero detenerme. ¿Por qué no se sumaron otras comisarías para evitar el escape de los delincuentes? ¿Por qué no enviaron equipos especiales de tiradores? ¿Por qué no cerraron las calles y avenidas durante los largos 180 minutos de metralla y explosiones? ¿Qué cosas se están ocultando con esta patética actuación policiaca?

Entonces uno siente mucha vergüenza ajena cuando ve cómo actúan los “efectivos” de la FOPE (Fuerza Operativa de la Policía Especializada, un nombre largo e inútil para este caso específico) cuando de desalojar a campesinos, estudiantes rebeldes o trabajadores desarmados se trata. Tres horas de tiroteo son 180 minutos. Es mucho tiempo. Y no hicieron nada. Y si no sirven ni para preservar la seguridad de un barrio, de una zona específica o de una ciudad como CDE, la pregunta sigue picando: ¿para qué sirve esta Policía?

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