Medidas del BCP desalientan producción y generación de empleos según economistas

Las disposiciones contra la inflación tienen un efecto contrario afirma el SEPPY.

El BCP no puede ser un ente autónomo según el SEPPY, pues tiene que ir de la mano del proyecto económico que impulsa el gobierno. Foto: Tribuna Abierta.

La Sociedad de Economía Política del Paraguay (SEPPY), organización que aglutina a economistas y periodistas, manifiesta su preocupación ante las políticas antiinflacionarias del Banco Central del Paraguay (BCP), pues estarían perjudicando la inversión productiva del país. Así también hacen notar la contradicción entre las políticas y objetivos del gobierno y las del BCP.
Según los mismos, el presidente Fernando Lugo ha reconocido que el crecimiento económico del país “todavía no es acompañado de un desarrollo social, con mayores niveles de empleo, un aumento del poder adquisitivo de la población trabajadora y el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes del país”. Sin embargo, las acciones del BCP no apuntan a mejorar dichas situaciones, afirman.
El efecto contrario
Actualmente el Banco Central del Paraguay (BCP), buscando contener el actual proceso inflacionario o aumento generalizado de precios de los productos de consumo, está elevando unilateralmente las tasas de interés con el fin de aumentar la colocación de las Letras de Regulación Monetaria (LRM). Las LRM son bonos que el BCP vende a los Bancos Privados y financieras, a modo de préstamo, pagándolo en cierto plazo. Al aumentar la tasa de las LRM aumentan los intereses de los préstamos realizados por los bancos y financieras. Cuanto más dinero hay en el mercado más posibilidades hay de inflación o aumento de precios por el alto consumo o demanda que esto genera, por ello como medida de regulación el BCP recurre a estas acciones, “saca” dinero del mercado. Sin embargo, según publicaciones periodísticas, dicho procedimiento está elevando las tasas de interés de los créditos destinados al sector productivo (del 35 % al 68 %) más que a los créditos para el consumo- que son los que generan inflación -(del 5 % al 16 %), razón por la cual estos últimos han tenido una mayor expansión (70 %) que aquéllos.
“Se está consiguiendo el efecto contrario”, según el economista Luis Rojas, presidente de la SEPPY, por lo que sería poco efectiva, y peor aún, al encarecer el crédito productivo (comercios, industrias, agricultura, ganadería) se debilitaría el crecimiento, “baja la producción, no el consumo”.
El problema de la autonomía
Para la SEPPY, “un Estado soberano debe aplicar políticas económicas coherentes y articuladas, en cuyo marco no cabe un grado tal de autonomía de ninguna de sus instituciones por las cuales algunas de ellas, como en este caso el Banco Central, puedan ir a contramarcha de las medidas de incentivo al desarrollo económico y social”. La política de autonomía del BCP en su relación con el poder Ejecutivo sería una receta neoliberal implantada por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Por otra parte, la Sociedad también señala que otras de las razones de la inflación en nuestro país es la actual estructura económica del país, basada principalmente en la exportación de soja y carne, y con una industria casi inexistente, por lo que “el ingreso masivo de divisas se derrama hacia el consumismo en vez de orientarse hacia actividades productivas”. La economía se centra en la producción y exportación casi exclusiva de soja y carne, dejando al mercado local desabastecidos, pues no se producen o se los produce en escasa cantidad, productos básicos e industriales, llámese, tomates, maíz, electrodomésticos, etc. Esto generara una gran demanda en un mercado local sin productos nacionales que lleva por tanto a la inflación o el aumento de precios.
Propuesta
La SEPPY afirma el BCP atesora improductivamente las Reservas Monetarias Internacionales, a fin de garantizar un respaldo razonable a la moneda local, pero a precio de regatear a amplios sectores productivos la oportunidad de sumarse a los esfuerzos del desarrollo económico y social.
La SEPPY exhorta al Gobierno Nacional a “volcar la masa monetaria creciente hacia las inversiones productivas con mayor demanda de mano de obra, sobre todo hacia la producción de las 300.000 familias de pequeños agricultores, las PYMES, la producción manufacturera y la construcción, como fuentes de trabajo de miles de trabajadores urbanos desocupados y subocupados”. Créditos que, según los mismos, deberían ser canalizados por el Banco Nacional de Fomento (BNF), la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD), el Crédito Agrícola de Habilitación (CAH) y las cooperativas con el fin de abaratar el costo de intermediación financiera y beneficiar a los sectores productivos con tasas de interés más bajas. Así también otro camino a tomar para extender los beneficios de la economía a todos los sectores sería aplicar la retención o el impuesto mayor sobre las exportaciones de soja, carne y otros productos, los que podrían usarse para promover otras actividades.

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