Masiva movilización obliga al Senado a rechazar ley de Jubilaciones

La masiva movilización de sindicatos, estudiantes, organizaciones y movimientos sociales de hoy en todo el país, obligó a la Cámara de Senadores a rechazar el proyecto de Ley de Jubilaciones y Pensiones.

Las protestas se hicieron sentir desde temprano en la mañana en diversos puntos del país, con cortes de ruta y piquetes en Ciudad del Este, Caaguazú y Villarrica, entre otros.

En Asunción, miles de personas se convocaron en las plazas frente al Congreso, en una vigilia del tratamiento de la polémica ley que creaba una Superintendencia de Jubilaciones y Pensiones, y cuyo debate arrancó pasado el mediodía.

El ambiente de olla a presión que se vivía afuera del Parlamento, hizo que los números en el Senado se dieran vuelta como una media, incluso con casos absurdos como el del parlamentario Juan Bartolomé “Ancho” Ramírez, que hoy votó en contra pero cuando era diputado, en el período anterior, había votado a favor.

“Hubo una campaña de medias verdades que hacen más daño que la mentira”, dijo el “Ancho” en un debate sin muchas luces y con mucho menos argumentos.

El proyecto, que venía con media sanción de Diputados y ahora volvió allí, cosechó el rechazo de casi todo el arco político, y ya sea que haya razones y cosmovisiones distintas de uno y otro lado, en una cosa coincidieron izquierda y derecha: el proyecto ponía el sistema previsional al arbitrio de la especulación financiera, habilitando la disponibilidad de los fondos jubilatorios, unos 3.500 millones de dólares, para proyectos de inversión, y lo que es peor, sin garantías de retorno.

Quizás el senador luguista Jorge Querey, fue quien mejor expuso estas lagunas, señalando las cuestiones ausentes en un proyecto al que definió como un “Caballo de Troya” en el sistema previsional.

“No existe ninguna garantía. Ayer le pregunté a un ex miembro de gobierno anterior, si de aquí a cinco o diez años cómo ven la posibilidad de que 500 o 1000 millones de dólares sean devueltos, y es imposible, si uno hace las proyecciones no hay posibilidad”, afirmó Querey.

“Se dijo que el control es la esencia, el control y la fiscalización, y estamos de acuerdo en discutir una ley de control y fiscalización, pero no discutamos un Caballo de Troya, donde se habla de control pero existen otros elementos que están siendo introducidos”, agregó.

Y contestando a varios de sus colegas que dijeron lo mismo que Ramírez, Querey desmintió que los sindicatos estén “tan engañados como se quiere insinuar, porque si autorizamos a la Superintendencia a hacer reformas financieras estamos hablando de parámetros, entonces no es una mentira que de esta manera la ley podría permitir a la Superintendencia tocar parámetros estructurales del sistema previsional”.

“Esto no es una media verdad, es una media mentira que está instalada subyacentemente en algunos artículos de esta ley, porque se toca la estructura, porque estamos hablando que es la primera ley en toda la historia del país que introduce a las sociedades anónimas como administradoras de fondos de pensiones”, agregó.

Poco antes de las 14:30 la ley fue rechazada y devuelta a Diputados, donde seguramente irá al archivo, aunque no faltaron quienes especularon con insistir con otro proyecto, como el propio presidente del Congreso, el senador añetete Silvio Ovelar.

Conocido el resultado de la votación, en la plaza se desató la fiesta, con música, baile y pirotecnia. Para quienes se manifestaban, el rechazo es una victoria significativa para un sindicalismo que durante los últimos años vio el precarizarse el empleo y aumentar el desempleo, y para una ciudadanía que a fuerza de escraches está intentando mejorar la calidad de la política.

*Editor de Tiempo Central

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