Más de 5.500 indígenas en Puerto Pinasco están aislados por inundaciones

Lluvias e inundaciones, por un lado, y sequía, por otro, confrontan a las regiones en el gran Chaco americano.

Este año se ha incrementado la inestabilidad atmosférica que demuestra el alcance del cambio climático en la región. En el Chaco paraguayo, en Mariscal Estigarribia, la lluvia causa la inundación de las viviendas de unas 600 familias de diversas comunidades.

En Puerto Pinasco, un total de 17 aldeas que reúnen a más de 5.500 indígenas en el distrito de Puerto Pinasco, en el departamento de Presidente Hayes, se encuentran completamente aisladas desde hace un mes debido a las inundaciones.

Líderes de estos grupos se acercaron hasta Benjamín Aceval para pedir ayuda para la situación de emergencia que están pasando.

En Benjamín Aceval se lleva a cabo desde el lunes pasado y hasta el miércoles la reunión de líderes indígenas sobre vida y derechos de sus pueblos y es allí donde Víctor Navarro, Secundino Torres y Alejandro Recalde expondrán el problema del aislamiento por la inundación.

Estas 17 aldeas están ubicadas a 440 kilómetros de Asunción, a 120 kilómetros desde la ruta Transchaco. Los líderes cuentan que con muchas dificultades han podido salir de sus asentamientos para llegar a la reunión.

Suponen que la inundación es producto de la crecida del río Pilcomayo y les afecta directamente mediante el riacho González que pasa a través de sus aldeas. El agua no deja de avanzar, por lo que es necesario actuar rápidamente.

“Quedamos muy mal. Es difícil salir y las cosas se complican porque no tenemos dinero ni alimentos”, dijo uno de los líderes, Alejandro Recalde. El aislamiento puede tornarse aún mayor porque las aguas van acercándose a los caminos y a la ruta, y se ven obligados a movilizarse en canoas.

Sus chacras, su fuente de trabajo y alimentación se encuentran completamente destruidas. También se preocupan por los niños que tienen que empezar las clases la próxima semana.

“El agua viene y no tenemos idea de qué dar de comer a nuestros hijos. Necesitamos víveres, trabajo”, dijo Víctor Navarro, otro de los líderes de las comunidades. Temen también que si sucede algún accidente dentro de las comunidades o alguien se enferma no puedan asistirlo por el aislamiento que sufren.

Los tres dicen que ya no tienen ni siquiera para movilizarse y piden ayuda a instituciones como el Instituto Paraguayo del Indígena (Indi) o la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN).

El gran Chaco americano

El gran Chaco es una de las principales regiones geográficas de Sudamérica, ubicada en el Cono Sur, que se extiende por parte de los actuales territorios de la región del Norte Grande Argentino, Bolivia, Brasil y Paraguay, entre los ríos Paraguay y Paraná y el Altiplano andino.

Aunque por las latitudes en las que se extiende el gran Chaco la idea es la de una región siempre muy cálida. Lo cierto es que debido a la continentalidad y los regímenes eólicos estacionales (especialmente las corrientes de viento procedentes de la Antártida) existen grandes variaciones térmicas según el ritmo día/noche y según las estaciones.

Hoy más que nunca puede hablarse de regiones contrapuestas: la Occidental y la Oriental, aunque cambiaron los papeles. El Chaco está húmedo y con lluvias y la Región Oriental muestra su rostro más seco por falta de ella.

Tal como lo habían pronosticado los agroclimatólogos, la venida del fenómeno La Niña trajo consigo la escasez de precipitaciones con sus consecuencias en los diversos cultivos de esta época, como maíz, soja, algodón, sésamo, y rubros de consumo como maní, poroto, mandioca y frutas estivales.

La sequía se apoderó de casi toda la Región Oriental, afectando precisamente a las zonas más productivas. Afortunadamente, en la región Norte, el impacto no fue letal y recibieron algunas precipitaciones que favorecieron a la superficies sembradas.

Tanto en el Chaco central como en el bajo Chaco las pasturas están en óptimas condiciones gracias a la gran cantidad de agua caída en los últimos meses.

Por lo general, en esta región las precipitaciones se distribuyen casi siempre irregularmente: predominan en la región oriental y durante el verano, siendo usualmente los meses de invierno meses secos y existiendo –muy vinculadas a las oscilaciones de El Niño– épocas de importantes sequías.

Fuente: IPParaguay y El Polvorín.

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