Más de 3.8 millones de bolivianos van a la urnas

Desde Bolivia



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Voto crítico, una posición de muchos grupos sociales

Los votantes deben depositar dos votos Un voto para la aceptación o rechazo de la nueva Constitución Política del Estado. El otro, para decidir la redacción final del artículo 398 del proyecto de Constitución que regulará la extensión máxima permitida de propiedad de la tierra, hasta 5 mil hectáreas o hasta 10 mil hectáreas.

Alrededor de 3.8 millones de bolivianos fueron habilitados para depositar dos votos cada uno, en 22 mil mesas. Un voto para la aceptación o rechazo de la nueva Constitución Política del Estado. El otro, para decidir la redacción final del artículo 398 del proyecto de Constitución que regulará la extensión máxima permitida de propiedad de la tierra, hasta 5 mil hectáreas o hasta 10 mil hectáreas.

48 horas antes de las elecciones no solo estaba prohibida la portación de armas, consumo de bebidas alcohólicas, actividades proselitistas; tampoco esta permitida la realización de reuniones grupales, apertura de lugares como bares y a partir de las 00.00 horas de hoy domingo tampoco se permite la circulación de vehículos en todo el territorio nacional. La idea tras la prohibición de vehículos es evitar el acarreo de votantes a los locales que idealmente votan en el local electoral mas cercano a su casa. Evo Morales, como muchos otros que no están inscriptos donde viven, se trasladó en un vehiculo autorizado por el Estado o tuvo que trasladarse hasta su local de votación el día anterior. No asistir a votar implica no solo una multa, también conlleva sanciones como la imposibilidad de realizar gestiones bancarias. La medida llamada Auto de Buen Gobierno busca, por paradójico que parezca, garantizar el voto popular.

El proyecto de la nueva Constitución Política del Estado culmina una parte del proceso de cambio impulsado desde el gobierno del Movimiento al Sosiclaismo al cumplirse la mitad de su mandato constitucional, fruto de las movilizaciones del 2003 que marcó la llamada «Agenda de Octubre». El proyecto ha generado una inmensa movilización de diferentes sectores de la sociedad y un debate cargado de un sentido histórico, reivindicativo pero también de expresiones de intolerancia, provocación y agresiones. El cambio es resistido por sectores de la derecha política que está geográficamente ubicada principalmente en la llamada media luna, los departamentos de Pando, Santa Cruz, Beni, Chuquisaca y Tarija. El espectro de la izquierda esta mayoritariamente a favor de la nueva Constitución y geográficamente se ubica, principalmente, en la zona de las cordilleras.

Voces críticas

Sin embargo la crítica al proyecto de la nueva Constitución y al proceso de cambio no solo se concentra en la derecha política. Sectores importantes de los movimientos sociales y gremiales bolivianos también expresan lo incompleto de los cambios implementados y la falta de una profundización en la construcción de un proyecto decididamente transformador. Principalmente se hace critica la llamada nacionalización de los hidrocarburos, señalando que en realidad se trató de una renegociación de los contratos, en condiciones mas favorables que las anteriores (de recibir aproximadamente un 20% de las regalías por hidrocarburos, el Estado pasó a recibir un 80%), pero sin recurrir a las cartas fuertes que hubieran permitido expropiar las empresas, todas ellas en falta con el Estado, sustentados en auditorias realizadas que daban un amplio margen de legitimidad jurídica para las expropiaciones. Sin embargo los resultados de estas auditorías ni fueron oficialmente publicadas y menos fueron utilizadas en las negociaciones. Bolivia no es Cuba del 59.

Otra crítica desde la izquierda ha sido el cambio del proyecto original de Constitución, abandonada en Oruro el año pasado por una nueva versión que hoy se esta votando, luego de negociaciones con sectores opositores. Entre los principales puntos cambiados está la posibilidad de reelección indefinida del presidente que ahora no forma parte del proyecto y la posibilidad de expropiaciones en el marco de una reforma agraria de todas las propiedades latifundistas. Esta negociación llevó a que el domingo se esté votando sobre la extensión máxima permitida de hectáreas por propiedad, lo que llevará a un proceso indefinido de depuración de las propiedades y no a un proceso de «alto impacto» favorable a la eliminación total del latifundio. Dicho sea de paso, el carácter no retroactivo de esta medida no afectará a las propiedades que antes de la aprobación de la nueva Constitución tengan extensiones mayores a las máximas permitidas.

Apoyo crítico

Esta y otras innumerables críticas desde la izquierda básicamente apuntan a que el gobierno no esta tomando la iniciativa estratégica de llevar adelante cambios más radicales, apoyado en su gran legitimidad, renovada luego del referéndum revocatorio del año pasado que confirmó a Evo Morales en su cargo por más del 67% de los votos. Algunos grupos incluso llaman a la ruptura con el gobierno. Sin embargo, la mayoría apuesta por un apoyo crítico y el reconocimiento de estar transitando un proceso de avances, aunque complejos y para muchos incompletos. Este proyecto de nueva Constitución, la primera votada en la historia boliviana será, desde todo punto de vista, más avanzada que la anterior del año 1967.

Luego de las elecciones, en caso de ganar el Si, el compromiso de la izquierda deberá ser, según varios sectores, un acompañamiento mas crítico en base a la movilización constante de movimientos, gremios y partidos.

Una calcomanía que recorre la ciudad de Cochabamba resume la posición de muchos en las elecciones de hoy con la frase «Soy critico, no cojudo. Votare por el Si»

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