Marzo paraguayo es una «herida que todavía duele al país»

-Alcibiades, en el tiempo, cómo sentís lo del marzo paraguayo. Qué paso en ese tiempo (1999), por qué ocurrió esa tragedia.

Es una herida que todavía le duele al país. Es una carga trágica de la que, seguramente, no vamos a librarnos. Con el tiempo, crece el dolor porque fue a causa de acontecimientos subalternos que podía haberse evitado. Pero el gobierno autoritario de entonces, capitaneado por Lino Oviedo, no estaba dispuesto a apearse de su proyecto de volver a convertir el Paraguay en una dictadura y someter a las instituciones.

-Algo del pasado explotó entonces. Qué queda de ese pasado, de esa lucha encarnecida entre quienes pretendían totalizar el poder dejado por Stroessner.

Lo peor de todo, es la impunidad. Desde la policía y la justicia todo se hizo de forma que los responsables no paguen por su delito. Quedó en la nada. Lo que no quedó en la nada es el sufrimiento de las ochos familias cuyos miembros fueron asesinados por el oviedismo. Y están los centenares de heridos. En cada centímetro cuadrado de la plaza del Congreso están las huellas de Oviedo y de sus fanáticos. Quedaron un gran dolor y una enorme frustración sobre la calidad de nuestras instituciones

-Después de marzo, una banda angurrienta, o más angurrienta, se hizo cargo del poder. ¿Por qué la gente que defendió o creyó defender la democracia, ya no tuvo la fuerza de frenar tanta impunidad con los bienes públicos?

Tenemos una sociedad muy permisiva que va cambiando poco a poco. Hoy, con internet y las redes sociales, la gente hace escuchar su indignación. Es de esperar que esta manifestación se concrete en las urnas y se castigue a los delincuentes

 

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