María Fernanda Aldana presentó un show muy especial ante un auditorio repleto

La artista argentina brindó un acústico a sala llena.

María Fernanda Aldana presentó “Noosfera”, cuarto disco solista de la bajista y vocalista de El Otro Yo, además de “Alfa y Beta del Centauro”, una exposición de cuadros preparada por al artista especialmente para Paraguay.

Una noche fuera del tiempo

“No sé porque la escribí en inglés, porque no sé mucho inglés, pero sonaba muy lindo con la música”, dice María Fernanda Aldana con esa dulzura inmensa que la caracteriza, antes de arrancar con “Rainbow”, la primera canción de un show único, emocionante y muy especial que brindó en la noche del viernes 20 de julio, ante una sala “Manuel de Falla” del Centro Cultural de España Juan de Salazar repleta de chicos y chicas que fueron a encontrarse con la artista, en lo que fue la exposición de cuadros y concierto acústico de la señorita, quién es bajista de El otro yo, una de las bandas más personales y creativas del rock argentino de las últimas dos décadas.

“Sol” se la dedicó a su hijo de 12 años, sobre quién reconoció que, además de ser hijo suyo, es también hijo de la vida. La dinámica del encuentro resultó muy agradable porque ni bien María Fernanda terminaba sus canciones, el público la premiaba con un sonoro aplauso, que retumbaba hasta en el último rincón de la sala, a lo que en una de esas tantas ocasiones la guitarrista/bajista/pintora respondió con un amable y honesto “muchas gracias hermanos paraguayos y guaraníes”.

Desde el inicio, María Fernanda Aldana propuso un viaje musical íntimo a los afortunados que se dieron cita en una de las pocas presentaciones que está realizando de “Noosfera”, su último disco, el cuarto de su carrera solista. “Está canción habla sobre ese misterio que es atravesar el umbral entre la vida y la muerte”, decía María Fernanda, quién se tomaba su tiempo para explicar cada uno de los once temas que cantó, lo que hizo aún más especial la presentación, así pasaba “Japoneses”, una canción un tanto oscura, tal como ella lo hizo suponer en la presentación previa.

“Esto es un poco diferente de lo que hago. No sé si alguno sabe que toco en un grupo de rock pesado. Ahora me dieron permiso para venir a presentar mis cuadros”, contó María Fernanda, antes de continuar: “la canción que viene trata sobre disfrutar de la soledad y el silencio. Se llama ‘33’”. Luego, cantó “Luna”, con letra escrita por su hijo, según contó con ese aire de madre que cuenta con orgullo las hazañas de su pequeño niño.

“Saluda y fuma”, la última canción de la noche, se la dedicó a su padre. Así también, antes agradeció al público por haber ido a compartir un show que no realiza muy seguido y agregó: “la próxima espero venir con El Otro Yo”. A lo que toda la sala respondió con un aplauso gigante.

El show de María Fernanda invitaba a relajarse con sus canciones suaves en un viaje “especial y espacial”, (como lo dice ella) quién nos presentó los temas de “Noosfera”, que están tocados sólo con su guitarra acústica con un acompañamiento con toques electrónicos. Hay que decir que durante todo el set, el sonido fue perfecto, en donde la dulce voz de la cantante brillaba y te llevaba de paseo por el hermoso universo que representan sus canciones, que junto con las bellas proyecciones de fondo, logró enganchar a las más de 250 personas presentes de principio a fin.

El universo espacial de María Fernanda 

¿Cuáles son las libertades que te tomas como solista? ¿Aquellas que en El Otro Yo no podes hacerlas?

Son muchas cosas, por ejemplo, esto de mezclar una exposición de cuadros con música, además de poder viajar con mí amiga que proyecta audiovisuales. Es como un juego para mí, es como si fuera una salida de un sábado por la noche. Así es mucho más divertido, ¿no? Tocar mis canciones para compartir y darle una nota de color a la muestra de cuadros. Aparte para aprovechar este lugar hermoso que es este Centro Cultural. Es poder darme un lujo para mí.

Son muy pocas las presentaciones solistas que estás haciendo, eso le da un toque aún más especial al show. Una de esas es acá, en Paraguay.

Claro, son muy pocos shows y exposiciones, porque en realidad me gusta tocar más con El Otro Yo, pero cuando me invitan, la posibilidad se da y es propicio para mí, me gusta salir a tocar fuera de Argentina.

En simultáneo estás saliendo a presentar tus canciones solistas y también están empezando a girar con El Otro Yo que también está presentando “5ta dimensión”, su flamante último disco. ¿No es mucho para vos?

Sabes que lo estoy llevando muy bien. Hoy termina lo que sería esta rachita de dos o tres fechas presentando “Noosfera”, porque ya mañana empezamos con todo a hacer la gira interminable con El Otro Yo.

¿Mañana ya?

Sí, mañana llego a Buenos Aires y nos vamos directo a tocar, pasado mañana también tenemos show. Entonces, vamos con el grupo y no paramos más hasta quien sabe cuándo. Esto que vieron esta noche se termina acá. Capaz que lo repita en cuatro años cuando haga otro disco.

Con tu hermano Cristian Aldana (guitarrista y cantante de El otro yo) se los ve siempre muy unidos. Son los únicos dos miembros originales que quedan en El Otro Yo. ¿Cómo hacen cuándo surgen las diferencias?

Y sí, somos hermanos. Nos llevamos bien en general más allá de las cosas normales que puedan llegar a haber, tratamos de ser siempre sinceros con lo que sentimos y con lo que hay que decir. Nos queremos mucho. Somos los únicos que quedan de la formación original y aparte por ser hermanos pasamos muchas juntos, la muerte de nuestros dos viejos, mi abuela a quién amábamos, el nacimiento de nuestros hijos, y tantas cosas lindas. Aparte Cristian  es una persona que más allá de que sea mi hermano, lo admiro mucho, porque es muy buena persona y da mucho. Es la energía que mueve al grupo, tiene una fuerza que lleva todo por delante y que nos contagia a todos, si él no estuviera no hubiéramos hecho nada con la banda. Yo tengo como una energía más tranqui, como que  no tengo esa voluntad, y él como que nos contagia eso a todos. Estar al lado de él es muy bueno, Cristian es una persona muy luminosa.

¿Esperabas tocar a sala llena esta noche?

¡No! Sabes que no esperaba, ¡se llenó! Es más, creo que había soñado que no venía nadie, pero se llenó, no lo podía creer, la verdad es que me voy muy contenta, muy lindo estuvo.

Además todos se quedaron a ver tus cuadros.

¡Sí! Un lujo.

Fotos: Víctor Samaniego – www.studiocroma.com.py

 

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