Martinessi: «Los intereses de partidos tradicionales colisionan con una TV con espíritu público»

En el 2010 se sumergió en el proyecto de creación de la TV Pública de Paraguay y se quedó, hasta que lo sacaron de golpe. Ahora es el director de la Red TAL (Televisión América Latina), organismo que reúne a más de 70 canales de televisión públicos, educativos y culturales de 19 países de Latinoamérica y Estados Unidos.

Marcelo Martinessi. Foto: tvparaguaya.blogspot.com

Marcelo Martinessi, tiene cara de niño grande, y sonríe, y sueña en grande. Es el director que perdimos para la TV Pública que soñábamos.

PREGUNTA: La época electoral ¿es buena época para hablar de TV Pública?

RESPUESTA: Lo que la época electoral evidencia, así como cualquier otro momento con fuertes componentes políticos, es el cerco mediático que hace urgente la presencia de medios públicos, medios que defiendan intereses ciudadanos, no partidarios, políticos o económicos.

En América Latina el nacimiento de las televisoras públicas coincide con momentos de fuerte participación ciudadana. Pasó en la Argentina de los 50 (lo primero que se transmite en TV Pública Argentina es el discurso/testimonio de Eva Perón) y en Chile justo antes de la llegada de Allende. Pero en Paraguay, este debate acerca de medios públicos recién empieza a tener visibilidad en el 2008. Por eso esta época electoral en particular es muy importante para debatir sobre nuestros medios (¿públicos?).

P: ¿Qué significado tuvo la TV Pública para usted?

R: Significó una oportunidad histórica, tanto para mí, como para todo el equipo que estaba desarrollando el proyecto. Por eso apuntamos a generar un ‘espíritu público’ desde un primer momento. Es decir, nos abocamos a crear espacios abiertos a la participación ciudadana, a hacer convocatorias para programas, concursos públicos para cargos técnicos y gerenciales, reuniones con diversos sectores, incluso con minorías históricamente marginadas de los medios de comunicación, para buscar juntos modos de incidencia real en el universo mediático al que esa TV Pública estaba entrando.

En un país marcado por una tradición de muy poca presencia de la gente en el quehacer público, este factor es destacable y también valioso, porque sólo esta participación podría garantizar la continuidad y fortalecer el espíritu público de ese nuevo espacio.

P: ¿Eso no puede considerarse contraproducente cuando se está buscando una programación de calidad?

R: No. Muy por el contrario. De esos acercamientos surgieron proyectos muy importantes, como por ejemplo ‘Tembi’u rapé’, un programa de impecable calidad acerca de soberanía alimentaria, entre otros.

No hay que confundir calidad con popularidad. La TV Pública no tenía como única meta el rating de sus programas, apuntaba a la creación de espacios de encuentro y de reflexión, a nuevas formas estéticas y narrativas que reflejen nuestra identidad, a programas que en la TV comercial nunca tendrían cabida.

Desde el principio defendimos que la comunicación es un derecho humano fundamental que garantiza el goce de otros derechos.

P: ¿Cree que ahora están desvirtuando la TV Pública porque se piensa que era el “canal de Lugo”?

R: La visibilidad de la televisión pública en la crisis de Junio del 2012 hizo que mucha gente juzgara todo un feroz proyecto por lo que sucedió en dos días. Y eso es injusto. Ni Fernando Lugo, ni Augusto Dos Santos (exministro de Comunicación) han tenido una incidencia directa en el proyecto. Se trató de que todo fuera con convocatoria y concursos. Es más, al inaugurar la TV Pública, en Mayo del 2011, se habló claramente de que era un proyecto ciudadano y se llamó a los partidos políticos a tener una lectura clara de esto.

P: ¿Qué pasó en esos días de la crisis política?

R: Es necesario ir un poco más atrás para entender lo que pasó. En mayo del 2012 hubo una gran manifestación en contra de la auto-adjudicación de 38 millones de dólares para operadores políticos, pretendida por la Cámara de Diputados. Unas semanas después hubo otra convocatoria de protesta contra las “listas sábana”.

Pese a contar con una mínima infraestructura, acompañamos las movilizaciones de la ciudadanía en contra de lo que estaba sucediendo. Pusimos a disposición de la gente un espacio denominado Micrófono abierto, que sirvió para canalizar la indignación ciudadana.

La crisis de junio nos toma en una etapa fundamental de consolidación como medio. Estábamos gestionando la estabilidad laboral de unos 90 trabajadores de la TV y  acabábamos de conseguimos rubros (dentro del Presupuesto General de Gastos de la Nación) para ampliar las horas de transmisión, mejorar la infraestructura y extender el alcance de la TV Pública hacia al menos 5 puntos estratégicos del interior del país.

En medio de todo esto, el 22 de junio el Congreso destituye al Presidente Fernando Lugo a través de un juicio político, en una maniobra cuestionada dentro y fuera del país, considerada un golpe de Estado parlamentario. Lo que hicimos fue cubrir los hechos, analizar lo que estaba pasando con expertos en derecho, acompañar a la ciudadanía que estaba haciéndose preguntas, queriendo entender lo que sucedía.

Lo que pasó después es que la resistencia ciudadana se concentró frente a la TV Pública. Y estoy seguro que cualquier canal del mundo haría exactamente lo mismo que nosotros hicimos: escuchar a la gente.

P: Micrófono Abierto podría considerarse como el espacio más democrático de la televisión de esos días…

R: La verdad es que Micrófono Abierto no lo inventamos nosotros, es un formato que se viene haciendo desde hace décadas en canales de televisión de diversos países del mundo. En cualquier lugar donde haya cierta concurrencia (una plaza, un mercado, un puerto o incluso en la calle), el equipo de producción instala una cámara y un micrófono. La gente se acerca y envía saludos, hace reclamos, cuenta chistes, imita a alguien, o dice lo que se le ocurra. Lo que no sabemos es si existen antecedentes de apropiación tan fuerte de un espacio como este por parte de la ciudadanía, así como sucedió en TV Pública Paraguay. El micrófono estaba abierto a toda la ciudadanía, pero es evidente que el espacio fue copado por la resistencia en contra del golpe de Estado parlamentario. Por eso en los días que siguieron, llevamos el micrófono a otros lugares de Asunción para escuchar todas las voces.

P: Hay que reconocer que buena parte de lo que se sabía, dentro y fuera de Paraguay (a través de internet) fue gracias a lo que vimos a través de la TV Pública. ¿Y el resto de canales, qué papel jugaron?

R: Los canales de televisión transmitieron información sobre el juicio político los días 21 y 22 de junio. Pero tras la transmisión de la ceremonia de asunción al mando de Federico Franco los  canales privados volvieron a su programación habitual, mayormente con novelas y entretenimientos. Horas después del golpe de Estado parlamentario, la Tv Pública era el único medio televisivo que siguió acompañando de cerca lo que estaba sucediendo con la realidad política del país.

P: Dadas las circunstancias, ¿no tuvieron problemas?

R: Minutos después de la asunción de Franco, representantes del nuevo gobierno llaman al canal intentando dar órdenes de manera prepotente. En esos momentos, todos los trabajadores de TV Pública decidimos emitir en vivo un comunicado a la ciudadanía para resaltar que, hasta la fecha, ese había sido un espacio de libertad, pero que existían amenazas de que pudiera dejar de serlo. En el comunicado se pidió a la ciudadanía que estuviera atenta a una posible incidencia directa del poder político en un medio ciudadano.

Tras la emisión del comunicado, un representante del nuevo gobierno apareció en el edificio del canal y, sin identificarse, subió hasta el control central (que es un lugar de acceso restringido) a pedir datos e intentar dar órdenes. Todo se documentó con grabaciones. Su “visita” terminó con la pregunta del horario de emisión de Micrófono Abierto. Evidentemente, ese era el programa que estaba molestando: el espacio abierto plenamente a la ciudadanía en el que se daban fuertes cuestionamientos a los miembros del Congreso. Como empleados de la  TV Pública denunciamos el atropello y, a raíz de esto, radios, diarios y canales privados se hicieron eco de lo que estaba sucediendo esa noche.

P: ¿Son conscientes de que la TV Pública se convirtió en un ícono de la resistencia?

R: En medio de un país fuertemente convulsionado por el golpe de Estado parlamentario, creo que la TV Pública se convirtió en un lugar estratégico para la expresión ciudadana.  Y ahí se estaba entendiendo por fin la fuerza que puede tener un medio público frente al cerco mediático que existe en el país. Por eso prefiero mirar lo que pasó más que como un ícono, como un gran hallazgo.

P: ¿Sabe algo de lo qué pasó después?

R: Lo más terrible es que se despidió a gente muy valiosa por razones ideológicas. La TV Pública tuvo varios directores en pocos meses, no creo que hasta hoy se haya logrado una estabilidad que permita encaminar el proyecto. Mantener el espíritu público de la TV es lo que molesta. Por eso el nuevo ministro de comunicación dijo claramente “Se acabó ‘esta historia’ de la TV Pública, ahora vamos a hacer una TV Nacional”. Ese cambio de paradigma es de una brutalidad feroz. Se levantaron o dejaron de producir 10 programas nacionales, entre ellos los vinculados a soberanía alimentaria, debate, memoria, juventud, niñez y adolescencia.  Se deshizo prácticamente todo.

P: ¿Cree que con las elecciones va a cambiar algo respecto a la utilización del canal como medio propio del Gobierno?

R: Quizás sea pesimista lo que voy a decir, pero los proyectos políticos de los partidos tradicionales, que encabezan las encuestas, no pueden darse el lujo de tener una televisión con espíritu público, porque sus intereses colisionan (fuertemente) con los intereses que debe defender un medio que pertenece a la ciudadanía. Entonces todo se vuelve más difícil. Hubo un momento en el que, creo, el modelo de país que se estaba gestando era mínimamente coherente con la defensa de intereses ciudadanos, con la emisión de programas que cuestionan esa ‘única voz’ que hoy vuelve a imponerse fuertemente en este país.

P: ¿Qué sabor le queda, con la mirada que asienta el tiempo, de todo lo que vivió con la TV Pública de Paraguay?

R: Aprendí mucho estando en la TV Pública, y si tengo que buscarle el lado bueno a la experiencia, claro que voy a encontrarlo. Se pudieron producir y emitir contenidos muy valiosos e importantes para la construcción de ciudadanía. Y se hizo esto con calidad. Pero por otro lado, siento que para mí, y para todos los que estuvimos involucrados de cerca en el proyecto, esta ha sido una experiencia muy fuerte, transformadora. Ha sido un ‘curso de aprendizaje rápido’ para entender la ferocidad y el ensañamiento con que actúan los poderes fácticos en Paraguay.

Fuente: http://votoinformado.com.py/

URL: http://votoinformado.org.py/?tesapea=los-intereses-de-partidos-tradicionales-colisionan-con-una-tv-con-espiritu-publico

 

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