Manu Chao, aztecas y un multitudinario ritual musical

Los aztecas rindieron un culto a la música y a la lucha social el sábado 4 de octubre pasado. El Foro Sol fue el escenario de un espléndido y vibrante espectáculo, iniciado por Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio, un invitado compacto que sacudió al multitudinario auditorio que arropó la fiesta, en un anticipo de la que sería una brillante noche de Manu Chao y Radio Bemba Sound System. Tómbola Tour hizo su despedida en el Distrito Federal mexicano, tras otras presentaciones en la nación norteña, en ciudades como Guadalajara. La lucha sigue.

«¡Viva México!», gritó Manu Chao a los cerca de 20.000 asistentes al arrancar el show. Antes, la casi hora y media de presentación de los mexicanos de Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio fue vibrante. La incesante y torrencial lluvia acompañó la danza del público ante temas como «Kumbala», «Pachuco» y «Un poco de sangre». Roco, el vocalista, emitió mensajes políticos («un aplauso a todas las organizaciones en resistencia»). Pidió lucha: «Santo llamando a Blue Demon, tenemos una emergencia: luchar por liberar a todos los presos políticos». «Un Gran Circo», «Don palabras», también fueron expuestos por La Maldita Vecindad, cuando los saltos de la gente eran incesantes. Tras ello, un momento oportuno para disfrutar de una fría cerveza.

La Maldita estuvo acompañada por Paquito (trombón) y Misael (saxofón), del grupo Panteón Rococó, de acuerdo a la publicación del prestigioso diario La Jornada, de México.

La combativa y dinámica previa de los músicos mexicanos fue óptima para anticipar lo que sería el plato principal. Manu Chao y Radio Bemba Sound System conmovieron a la gente y la retribuyeron musicalmente por el esfuerzo de asistir al estadio a pesar del vendaval. Radio Bemba, una banda sólida y de gran aptitud, estuvo compuesta por Gambeat (bajo) Angelo Manzini (trompeta), David Bourguignon (batería), Julio Lobos (teclados), y Phillipe Teboul (percusión). El guitarrista Madjid Fahem, un número 10 de la música, demostró su talento y sintonía con el público a lo largo de las 2 horas de espectáculo, corridas por el escenario incluidas. Chao, vasco-francés de origen, y ciudadano mundial por convicción, supo articular una noche de fiesta con una jornada de lucha.

«Esta noche estoy triste y voy a dedicarle esta canción al hombre que ha provocado eso, al hombre más cruel y despiadado, al mayor terrorista de todo el mundo,… el presidente de Estados Unidos.» Acto seguido tronó «Politik kills» acompañada por el público, con manos en alto, mientras el artista gritaba «Vamos México». Los temas de La Radiolina, último disco del músico, sonaron a volumen máximo en el enorme complejo del Foro Sol.

La lista de temas incluyó «13 días» , «A cosa», «Me llamo calle», «El hoyo», «Me gustas tú», «La carretera», «El desaparecido», «La rumbita de nuestro barrio».

La gente pedía más. La banda respondía con «Clandestino», «Rainin’ in paradize», «La vida tómbola», «Mala fama», «Señor matanza», «Panik panik», «Piccola radiolina» y «Me llaman calle».

El gesto de Chao del latido amplificado de su corazón, micrófono de por medio, fue gráfico del sentimiento de aprecio entre artista y público, entre el creador y el pueblo mexicano, valiente siempre y en lucha.

En «La despedida», en la cual le canta a un amor que ya no está, nuevamente produjo la ovación. «Hoy me despido, de tu ausencia, ya estoy en paz». «Esta canción es vuestra; dice que siempre nos veremos, México», se comprometió Manu.

El emocionante testimonio de los familiares de los trabajadores encarcelados en Atenco y el reclamo de su liberación fue otro de los picos elevados de la noche. Un encendido discurso de una joven luchadora social motivó el grito de adhesión del público, con la memoria del gran Emiliano Zapata presente, a través del «¡Zapata Vive!». ¡«Libertad!, Libertad!, Libertad!», fue otra consigna central, con las banderas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) como emblema de fondo.

La gente quedó asombrada, y con los puños en alto, por el fuerte y claro mensaje de Trinidad Ramírez, a nombre del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (fpdt), en el cual relató por qué luchan. Mencionó a los «13 compañeros presos por luchar por nuestros derechos en Atenco». Para completar la simbología, el cierre de este momento estuvo marcado por la entrega de un machete a Chao.

«Conocemos nuestra tierra, la amamos, la defendemos. El machete no significa violencia, la violencia viene del gobierno. La lucha es por los que vienen. Los de antes lucharon para que tuviéramos patria, ahora nosotros luchamos por defenderla», gritaron convencidos los pobladores de Atenco, en nombre de varios luchadores condenados injustamente a más de 100 años de prisión por reclamar los derechos del pueblo.

La lluvia no fue impedimento para que fue una brillante noche en el Foro Sol en la capital mexicana. Las miles de almas quedaron satisfechas con los tres bises del artista internacional, junto a los talentosos integrantes de Radio Bemba, para el cierre de la gira en su capítulo mexicano. Ojalá que la tómbola del azar favorezca a Paraguay en breve y tengamos la presencia de Manu Chao y sus músicos. Apostemos a ello.

En contexto

El concierto de Manu Chao y Radio Bemba en la mega capital azteca, de 22 millones de habitantes, coincidió con la realización de la asamblea de la Federación de Periodistas de América Latina y el Caribe (Fepalc) –organización regional integrante de la Federación Internacional de Periodistas– en la que estuvo representado el Sindicato de Periodistas del Paraguay. México es el país con mayor riesgo para el desempeño de los periodistas. La población mexicana llega a los 110 millones de personas. La tómbola hizo posible que este cronista pudiera presenciar el alentador concierto de Chao y equipo.

Las organizaciones obreras mexicanas están en permanente movilización para reivindicar una nación soberana, justa y que brinde respuestas a las mayorías, olvidadas por el modelo neoliberal bajo los designios del vecino imperialista, al norte del río Bravo. En los primeros días de octubre se registraron masivas marchas, como la conmemoración en la Plaza de la Constitución, más conocida como el Zócalo, de la masacre de estudiantes en Tlatelolco, ocurrida en 1968. A la vez, se efectuaron movilizaciones de trabajadores de Querétaro por tierra, salud, educación y liberación de los activistas sociales detenidos días atrás. Los docentes también dijeron presente en las calles, para frenar el intento de privatización del sistema educativo, impulsado por la administración de Felipe Calderón. En estos días se define si Petróleos Mexicanos (Pemex) se abre a una posible participación privada.

A nivel rural, seis campesinos fueron asesinados por policías, en un intento de la gobernación de Chiapas de desalojarlos de una ocupación de un histórico parque, que había sido convertido en negocio para el gobierno regional. La lucha de los trabajadores rulares persiste.

La realidad mexicana tiene una gran similitud con la paraguaya, y la sudamericana en general, lo que muestra la necesidad de mayor integración de los pueblos para articular la liberación de las cadenas que nos oprimen.

Enlaces

Web oficial de Manu Chao
Libertad a los presos de Atenco

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