Mala gente

Opinión de Julio Benegas sobre las graves acusaciones de Jorge Villalba Dígalo, candidato a Secretario del SPP.

Jorge Villalba Dígalo, candidato del Movimiento Nuevo Perfil a Secretario General del SPP. A través de medios comerciales denunció hechos de corrupción e irregularidades por parte de la lista opositora en la votación para elegir nuevas autoridades la semana pasada. Foto: SPP

Tomo nota de que yo, como coordinador del Muas, soy parte de una rosca mafiosa que se impuso en las elecciones últimas del Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP). Tomo nota de que nuestro candidato, Vicente Páez, representante genuino, sincero, y a toda prueba de los trabajadores, también forma parte de este enclave mafioso. Y que lo es también el compañero presidente del tribunal electoral Enrique Duarte, histórico delegado del SPP en el diario Popular, intachable compañero de luchas. Igualmente que la compañera Mariela González, ex vicepresideta del Centro de Estudiantes de Filosofía, coordinadora por mucho tiempo del Foro Social Mundial Capítulo Paraguay, dirigente del SPP forma también parte de esa rosca mafiosa que utilizara todos los mecanismos a su alcance para derrotar por 70 por ciento a los “periodistas”, como lo dijera el candidato de Nuevo Perfil, el señor Jorge Villalba Dígalo. Tomo nota de que el equipo nuestro elegido ampliamente para el tribunal de conducta, encabezado por el ex secretario general del gremio, ex coordinador de Periodismo y columnista destacado del diario diario Ultima Hora, Miguel López, integra esa banda mafiosa que se impuso a los “periodistas” en dichas elecciones. Tomo nota y apunto, apunto (siempre es importante ese ejercicio de apuntar en nuestro oficio), que el compañero Coco Arce, periodista de los desparecidos Hoy y Noticias, corresponsal por más de 10 años de DPA y actual colaborador de BBC Mundo, que hace de su vida una dedicada a la lucha de los trabajadores, cabeza de la lista del MUAS a comisión directiva, es nada menos y nada más que parte de la rosca mafiosa que derrotó a los “periodistas”. Y que las compañeras Yennyfer Caballero, Andrea Morínigo, Moira Martínez, delegadas sindicales, trabajadoras de ley, no hicieron otra cosa que ser parte y representar a un cuadro mafioso en las elecciones al igual que Santiago Ortiz.

Por boca del compañero Villalba Dígalo me vengo a enterar de que periodistas son tales únicamente cuando trabajan en los medios comerciales y que, por lo tanto, los que en periodismo y comunicación trabajan en diversas empresas privadas, estatales, medios comunitarios y alternativos no lo son. Y, por lógica deducción, toda esa gente vino a legitimar la acción de una “rosca mafiosa que derrotó a los periodistas”.

Tomo nota, igualmente, que el compañero titular saliente del Sindicato de Periodistas del Paraguay, Pedro Benítez, incansable luchador por los derechos de los trabajadores, es algo así como Magdaleno Silva, a quien, extrañamente, lo enfrentara poniendo su vida en riesgo cuando nuestra organización buscaba el paradero del compañero Enrique Galeano.

Tomo nota de que el movimiento en el que estoy hace más de una década en el Sindicato, donde hemos luchado en la miseria para salvar la dignidad de los compañeros despedidos brutalemente del Desaparecido Noticias, maltratados en Canal , amenazados en todo el país por la mafia asociada a todos los niveles del poder en nuestro país son todos parte de esa rosca mafiosa. Y que la misma gente que luchó codo a codo para que el Grupo Vierci no destrozara el contrato colectivo en el diario Ultima Hora somos parte de esa estructura mafiosa.

Antes escuché por ahí cosas como zurdos, tilingos y otras perlas de gente que bucea en el neostronismo para descalificarnos. Siempre, con la cobertura del patrón, con el micrófono del patrón, tuvimos que convivir con esas denominaciones.

Julio Benegas, periodista autor de la nota. Foto: SPP

De extrañas cosas se viene a enterar uno en estos tiempos, tiempos cobardes, infames en que la gente no da la cara en una asamblea pero que es valiente en el facebook y esas cosas a las que llaman redes sociales. Valientes también cuando tienen la cobertura del patrón para decir lo que se les place sin brindar la oportunidad a la defensa.

Tomamos nota de en aquella asamblea, en Capital, aquella noche fría del 30 de julio, solo llevaron a la gente a votar y no participaron en la asamblea como equipo. Tomamos nota de que creen que el periodismo se reduce a los medios comerciales. Tomamos en cuenta que nuestra lucha vale la pena y que gente como Villalba Dígalo es mala gente, muy mala gente. Es gente que indigesta. Y que su gente hasta ahora mantiene un silencio cómplice.

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