Luz Mely Reyes y las fake news de Efecto Cocuyo

Por Osvaldo Zayas

“La primera víctima cuando llega la guerra es la verdad”, Hiram Johnson, 1917

Héctor observó su café, revolvió el azúcar y miró fijamente a ningún sitio. Repitió esa expresión facial universal de las mañanas. Sus tres niños aún dormían. Su esposa lo observó atentamente. Lo interrumpió como si volviera a despertarlo. Le dijo que no vaya, que las calles podrían estar muy peligrosas, que le contaron que andan colocando explosivos. Él sonrió y tomó un sorbo. «Debo trabajar como todos los días, no te preocupes», respondió. Terminó el desayuno, lavó sus utensilios, le dio un beso a su mujer y se fue. Nunca más volvió.

Como mototaxista, Héctor Anuel recorría de manera constante la ciudad de Lechería, Estado de Anzoátegui, Venezuela. En una de las avenidas se topó con una barricada y hombres encapuchados. Quiso evitar la barrera pero algo lo tumbó. Solo oyó una explosión. Los manifestantes le prendieron fuego hasta matarlo. Grabaron las imágenes mientras golpeaban su cuerpo yerto. Lo asesinaron porque “parecía chavista”.

Exactamente un mes antes apuñalaron y quemaron por el mismo motivo a Carlos Ramírez. Dos días después incendiaron a Orlando Figueroa, quien no resistió y murió en el hospital. El 29 de junio de ese año pasó lo mismo con Henry Escalona y Wladimir Peña de 21 y 27 años, respectivamente, en Barquisimeto. La lista sigue pero me voy a detener aquí.

Estos casos bien pueden encuadrarse en los llamados crímenes de odio, que se configuran cuando una persona es asesinada por su pertenencia a determinado grupo social, según su edad, sexo, género, religión, raza, etnia, nivel socio-económico, nacionalidad, ideología o afiliación partidaria, discapacidad u orientación sexual. Algo muy grave para cualquier sociedad.

Crímenes de odio en el marco de manifestaciones políticas llamarían la atención de cualquier medio. Sin embargo, extrañas circunstancias o intereses hacen que algunos periodistas los presenten como si no tuvieran noción de su real dimensión. Así como Luz Mely Reyes, directora y propietaria del portal Efecto Cocuyo, quien tuiteó lo siguiente, sobre la muerte de Héctor Anuel: “Motorizados armados recogieron cuerpo de compañero muerto durante protesta en Lechería”. Su medio digital tituló: “Motorizados se enfrentaron a manifestantes y uno resultó muerto”.

En el marco de la crisis política que vive Venezuela, Reyes ha adoptado posiciones militantes que la llevaron a irresponsabilidades en el tratamiento de la información, como el en caso de Anuel, y a publicar noticias falsas como las que siguen en las siguientes líneas. Sean todas y todos bienvenidos al Extraño Mundo de Luz Mely Reyes.

CASO 1

Fake news: Efecto Cocuyo asegura que el Gobierno quemó ayuda humanitaria

El 23 de febrero se realizó toda una movilización internacional para el ingreso de supuesta ayuda humanitaria a Venezuela desde la ciudad de Cúcuta, Colombia. Efecto Cocuyo, medio dirigido y fundado por Reyes, acusó al Gobierno de Venezuela de quemar los camiones que transportaban la ayuda. Presentó el hecho con el título: “#23F El día que respondieron con fuego a la ayuda humanitaria”. En el cuerpo de la noticia se leía: “Iban sentados sobre montones de cajas, unas sobre otras, cautivados por la esperanza. Lentamente se aproximaban al lado venezolano del puente internacional Francisco de Paula Santander mientras coreaban “¡sí se puede, sí se puede!”, pero el sonido de las detonaciones frenó en seco la ilusión.”

New York Times confirmó que oposición quemó supuesta ayuda humanitaria

El periódico estadounidense realizó una recontrucción comparativa de imágenes y confirmó lo que medios como teleSUR y RT ya habían publicado: fue la misma oposición la que quemó los cargamentos con supuestas ayudas humanitarias. Lealo tal cual lo publicó el NYT: “Grabaciones no publicadas y obtenidas por The New York Times, así como filmaciones que sí se difundieron —incluidas tomas compartidas por el Gobierno colombiano, que ha culpado a Maduro del incendio—, permitieron hacer una reconstrucción de lo sucedido. Esta sugiere que un cóctel molotov lanzado por un manifestante en contra del Gobierno es el causante más probable del incendio.”

Luz Mely Reyes. Foto: Hablame24.com

CASO 2

Fake news: Efecto Cocuyo publicó que el mismo gobierno habría montado un supuesto atentado contra Nicolás Maduro

El cuatro de agosto de 2018 dos drones cargados con explosivos C4 hicieron explosión cerca de donde se encontraba dando un discurso el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. Efecto Cocuyo afirmó que se trataba de un “supuesto atentado” y especuló que pudo haber sido solo un montaje del propio Gobierno bolivariano. El periódico digital publicó, sin citar fuente: “Yo creo que eso lo hizo el mismo Gobierno. No sé”, dijo un motorizado que estaba parado en Parque Carabobo. En otra publicación tituló: “Dron usado en supuesto atentado a Maduro cuesta hasta 8.000 dólares”.

CNN ofrece detalles exclusivos del plan para asesinar a Maduro con drones en agosto

Luego del atentado, el periodista Jayme Bayly confirmó en televisión detalles del mismo. Dijo incluso que se reunió con quienes estaban preparándolo. Además, en el mes de marzo de este año, la cadena estadounidense CNN dio detalles exclusivos de los planes para el magnicidio: “CNN obtuvo nuevos videos que proporcionan una perspectiva escalofriante del misterioso ataque con drones perpetrado el año pasado contra el presidente Nicolás Maduro. Que se sepa, es el primer intento de matar a un jefe de Estado con un artefacto comercial de este tipo, comprado en línea y ensamblado a mano con explosivos militares en su interior.”

CASO 3

Fake news: Una tripulación de Air Europa sufrió un intento de atraco en Caracas

El medio de Luz Mely Reyes publicó que una tripulación de Air Europa sufrió un intento de atraco y que incluso hubo tiroteo. El portal informó que como consecuencia del incidente la aerolínea decidió que ninguna tripulación duerma en la capital venezolana. La noticia falsa sigue, sin citar fuente: Así fuentes de la compañía han explicado a Efe que Air Europa “ha decidido triangular la ruta” Madrid-Caracas con Punta Cana, donde pernoctará la tripulación.

Air Europa desmiente mediante comunicado oficial que haya existido atentado

Sin nada que agregar, reproduzco parte del comunicado de la aerolínea, donde se hace mención a las publicaciones falsas: “Ante las noticias aparecidas en los medios de comunicación que hacen relación a la tripulación de un vuelo a Venezuela, Air Europa quiere aclarar que:

1- En ningún momento la tripulación ni la furgoneta que la acompañaba fue tiroteada, retenida o atracada, y durante el trayecto les acompañaban un miembro de seguridad del hotel y dos militares de la Guardia Nacional venezolana.

2- Todos los informes que hemos recibido de los distintos departamentos de seguridad de la compañía, el hotel y las autoridades locales inciden en que los hechos acaecidos no coinciden con la información reproducida en algunos medios de comunicación.

Epílogo

Venezuela es el centro de la disputa geopolítica global en la actualidad. Eso explica que recibamos tanta información sobre el país caribeño. La atención que le brinda la principal potencia de occidente no es gratuita. Tampoco lo es el bloqueo financiero y mucho menos que es el pueblo llano el que sufre mayormente los problemas que de él derivan.

En ese complejo escenario político y social que vive Venezuela, que atraviesa a toda América Latina, vale reflexionar sobre el rol de los medios de comunicación. Si bien la asepsia en el periodismo no existe, en la actualidad la comunicación ha llegado a niveles de podredumbre pocas veces vistos, lo que exige una alta carga de responsabilidad ética. No es precisamente Luz Mely Reyes, quien visita Paraguay y es presentada como una estrella, la persona más indicada para hablar de ello en el ejercicio del periodismo ni de responsabilidad en el manejo de la información.

La periodista forma parte del establishment comunicacional que repite y repite tantas mentiras que muchas terminan quedándose como verdades.

Ante la necesidad que tenemos de encontrar el otro discurso, las otras voces, de leer lo que montañas de publicaciones nos ocultan, de sentar posiciones honestas, es decepcionante que en el Día del Periodismo sean los dueños del discurso hegemónico quienes tengan voz y escenario, cuando sus altoparlantes nos bombardean día, tras día, tras día, tras día.

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