Lucía Agüero: “Casi ya no tenemos esperanza…por eso hacemos la huelga de hambre…”

Lucía es una de los campesinos de Curuguaty en huelga de hambre. Hoy cumple 51 días. Ya perdió 14 kilos, su presión arterial está muy baja, su corazón está muy afectado y tiene una herida de bala en el muslo.  Sin embargo, ella dice, con vos entrecortada, que seguirá.

Fuente de la información: equipo de comunicación de la Plataforma por la Libertad de los Presos Políticos detenidos en Curuguaty

 

Lucia (la de remera marrón oscuro) con los otros campesinos detenidos en la Penitenciaria de Coronel Oviedo. Fuente: partidoconvergencia.wordpress.com

Tras los sucesos de Curuguaty fueron procesadas judicialmente más de 50 personas, todos campesinos, de las cuales 12 están presas; de este grupo, en la Penitenciaría Regional de Coronel Oviedo, cinco realizan huelga de hambre: Una de ellos es Lucía Agüero; los otros son Alcides Ramírez, Luis Olmedo, Nery Urbina, y Juan Carlos Tillería. Hoy todos cumplen 51 días con la medida.

Desde su lugar de reclusión, Lucía dijo, con voz entrecortada, que su estado de salud es muy delicado, que ya perdió más de 14 kilos, que su presión arterial está muy baja y que su corazón se encuentra muy afectado. “El otro día me desvanecí y me caí en el baño, no sentí nada y casi amanecí en el lugar”, comentó, estremecida. Ella solo consume agua.

“Casi ya no tenemos esperanza por eso hacemos la huelga de hambre en vista que no avanza nuestro pedido de libertad, estamos muy mal y en cualquier momento podemos perder la vida. Yo ya decidí, no levantaré la huelga, si no me dan la libertad moriré aquí en la cárcel. Soy inocente y en nuestro país no hay justicia, la Policía me dijo luego al momento de la detención que iba a morir en la cárcel”, palabras de impotencia de Lucía Agüero.

Ella es una joven madre viuda y debe trabajar para mantener a sus dos hijos, una de ellas está enfermo.

Con relación a los sucesos en Curuguaty, dijo que se encontraba de visita en el lugar (Marina Cué) porque después tenía pensado viajar a Salto del Guairá. Estaba estudiando, y sus libros de texto quedaron todos en el campamento. En la balacera, recibió un impacto de bala en el muslo y ella misma, desde la cárcel, sacó el proyectil.

“Yo no tengo nada que ver en el caso”, asegura, y cuando la detuvieron tenía esperanza de que el tema se resolviera rápidamente y creía que en breve recuperaría la libertad, cosa que hasta la fecha no aconteció. “Ya expliqué muchas veces sobre mi inocencia, en nuestro país no hay justicia por eso hacemos la huelga de hambre”, reitera desde la cárcel de Coronel Oviedo.

Lucía pide a sus familiares que ya no la visiten. “Ya no quiero que vengan a verme mis padres ni mis hijos porque las veces que vienen lloramos muchísimo, hay mucho dolor y sufrimiento, mi hijita es enfermiza”, dice muy apenada e impotente. Finalmente reitera con mucha tristeza que si hubiera justicia en Paraguay, ninguno de los detenidos tendrían que estar procesados ni presos en la cárcel.

Es la historia de Lucia y de sus compañeros presos, cuyos derechos han sido evidentemente violentados, y han denunciado ser víctimas de torturas físicas y psicológicas durante su prisión en la Penitenciaria de Coronel Oviedo.

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