Los problemas de Salud Pública se deben al pensamiento privatista del Gobierno

Esta mañana el paro escalonado (una hora hoy) de los médicos se desarrolló como el gremio lo esperaba. Entre otras cuestiones, los médicos ya no “aguantan”, al decir del dirigente Lilio Irala, ver impotentes a la gente que necesita remedios y otros insumos. Qué es lo que está pasando en Salud Pública. ¿Por qué hubo una ejecución de apenas 27 por ciento en un área tan sensible? Acá la entrevista con la actual senadora Esperanza Martínez, ministra de Salud durante el gobierno de Fernando Lugo.

-Da la impresión de que el gobierno de Horacio Cartes termina por desmantelar un mínimo de cobertura de salud pública que habían instalado durante el gobierno de Fernando Lugo: consultas gratis, medicamentos, estudios, internación, atención primaria de salud…

Hay que recordar que la gratuidad está establecida por ley. Pero lo que en nuestro país había era un sistema privado de bajo costo. Algunos medicamentos se liberaban, otras consultas se exoneraban, pero la gente algo debía pagar. Esta era la base de la prebenda y de la corrupción interna dentro del sistema de salud. Era un motivo de corrupción.

-Bueno, ustedes se encontraron con esta realidad. Cómo lo resolvieron.

Era clara la idea del acceso al servicio básico sin tener gastos de bolsillo. No es que la gente no pague. La gente ha pagado antes pagando sus impuestos. Pero era imprescindible que la gente no estuviera con el Jesús en la boca.

-Qué pasó con este gobierno y el de Federico Franco

Se perdió la filosofía. Incluso llegamos a desconcentrar el sistema con la atención ambulatoria. Llegamos a seis millones de habitantes, con un sistema que en el tiempo hubiera generado grandes beneficios para el país. Se cortó.

¿Cómo se llega al estado de cosas que hasta a los médicos escandalizan?

Este gobierno no tiene una política de salud. Yo no he visto ningún programa. No hay un proyecto unificado. Existen voluntades individuales, nada más.  No hay un equipo con una  hoja clara de ruta. Además, recibió del gobierno de Federico Franco un sistema desfinanciado en 100 millones de dólares. Otra cosa fundamental ha sido la gestión.

¿Qué gestión?

Este ministro concentró en una unidad de compra las licitaciones. Nosotros teníamos 30 unidades. Se produjo un desequilibrio. Hasta ahora no pueden desarrollar licitaciones como corresponde. La centralización ha sido un error claro.

¿En qué se refleja este error?

Por ejemplo, hasta el 1 de julio, fecha de presentación del informe presidencial, solo se había ejecutado el 27% del presupuesto. Sacando recursos humanos, de todo el presupuesto para insumos, medicamentos, solo un 27%.

-Y esto afectó en la cobertura, naturalmente…

Claro, se produce una imposibilidad de prestar servicios. No hay insumos, faltan jabón, alimentos, medicamentos… Entonces, la gente va, pero faltan medicamentos, hay que ir a la farmacia; las máquinas no funcionan, hay que ir al laboratorio.

-Más allá de esto, en la práctica parece preceder la intención de que se vuelva al esquema prebendario, clientelar. Eso de dar remedios de acuerdo a la cara del cliente, de exhonerar servicios de acuerdo a si es amigo, correligionario. ¿Es más a o menos así?

Yo creo que sí.  Vuelven los privaditos. Cuando entramos habíamos hecho una lista de 400 medicamentos gratuitos. Este gobierno redujo de 400 a 40, de acuerdo a la presentación oficial del propio ministro de Salud.

-Parece un buen indicador del “nuevo rumbo”. Volver a un sistema privado de salud más barato…

Sí, así parece. Nosotros habíamos decidido, como la ley y nuestra Constitución lo mandan, que la atención médica esencial, primaria, no debiera estar sujeta a la capacidad de pago. No todos los Estados establecen así. Por ejemplo, Estados Unidos, donde se sostiene que la salud es un bien privado. Pero los paraguayos, al igual Brasil, Argentina, incluso Inglaterra (un país híper capitalista) hemos decidido que la salud es un derecho de carácter público.

-Pero, bueno, hay muchas cosas en la Constitución y las leyes que en Paraguay son letra muerte. La ley laboral por ejemplo, incumplida por el propio Estado…

Ciertamente, en Paraguay por mucho tiempo se instaló la idea de que hay una salud para los ricos, una para la clase media y otra para los pobres. Nosotros decimos que no puede haber una apendicitis bit y otro berreta. Se debe atender todos los apendicitis con los mejores instrumentos e insumos.

-Cuál es el fondo de la cuestión. Parece que en el fondo no solo es un tema técnico, de números, de escasez, de mala gestión…

Este gobierno tiene una mentalidad privatista.

-Entonces, no es que no tenga un programa. Tiene una visión privatista y se organiza de acuerdo a esa visión…

Y sí, en el fondo es una cuestión conceptual. Pero hay mucho desconocimiento en Salud Pública. Una cosa es que sea gratis y otra que sea universal. Nosotros, en el Ministerio de Salud Pública, íbamos hacia un sistema de salud como derecho.  Esa era nuestra meta. Luego, decíamos, que la sociedad decida si era posible avanzar hacia una cobertura universal.

 

 

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