Los mismos que mañana apoyarán a Río Tinto hoy niegan el transporte eléctrico

ANÁLISIS. El rechazo al proyecto de un metrobús eléctrico –como funciona con éxito en otras capitales similares a Asunción como Quito– muestra que nuestro país está conducido por verdaderos bárbaros interesados más en defender intereses creados de sectores poderosos, antes que ayudar a mejorar la calidad de vida del pueblo.

Esta es la lista de diputados que rechazaron el proyecto metrobus. Imagen: Diario Última Hora.

¿Qué mejor uso puede tener nuestra energía hidroeléctrica que el transporte público? El transporte eléctrico es, indudablemente, uno de los mejores usos de nuestra energía renovable. No sólo se ahorrará petróleo y el país ganará como un todo, sino que también mejorará la calidad del transporte público beneficiándose al sector popular –quien no tiene vehículo particular– sino que reducirá el tiempo de viaje y eliminará la peligrosa contaminación atmosférica causada por el gasoil.

Las interesadas críticas en contra del metrobús –que por presión popular se decidió que debía ser eléctrico– responden a los intereses de los propietarios de los ómnibus “chatarra”, es decir, a aquellos grupos que han sido incapaces de mejorar el transporte público y que, con el monopolio del mismo, tienen un privilegiado rol ante las cúpulas de los partidos conservadores, que muchas veces requieren de su interesada ayuda. También están los que por ignorancia o interés comercial creen que el metrobus reducirá las ganancias de los comercios que están sobre la avenida Eusebio Ayala y Ruta 2, desde Asunción a San Lorenzo. Este conjunto de intereses, como en muchos otros casos, terminó por imponerse sobre el interés general del pueblo que se mueve a diario en el precario sistema de transporte público –una verdadera tortura– y que iba a ser beneficiado con el proyecto de transporte público eléctrico.

Los mismos que hoy han rechazado uno de los usos más convenientes para la energía hidroeléctrica nacional, el metrobús, son los que mañana, también movidos por el interés específico, no dudarán en aprobar el contrato con Río Tinto Alcan, que le costará al pueblo paraguayo la friolera de unos 14.000 millones US$ en los primeros 20 años de su operación. Tener el apoyo de una mayoría de diputados se demostró que resulta muy barato para los que manejan cuestionables negocios, sean éstos el de los ómnibus “chatarra” o, mañana, el de una transnacional como Río Tinto Alcan.

Claro, si seguimos votando por los candidatos a diputados en listas sábanas y no por quienes tienen una comprobada trayectoria de lucha en defensa de los intereses ciudadanos, lo que hoy ha ocurrido –el rechazo del proyecto de metrobús eléctrico– se volverá a repetir hasta empobrecer totalmente a nuestro país.

¡A movilizarnos por un transporte público eléctrico y de calidad para todo el pueblo! ¡Por una campaña a favor del voto conciente, a favor del pueblo, en las próximas elecciones!

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