Los lapsus del presidente Franco

En una entrevista concedida al diario español El País (1) tras su visita a España, el presidente de la República Federico Franco comete varios lapsus mentales, por no decir errores, algunos de concepto y otros de léxico, además de una confesión de parte acerca de lo que piensa de los partidos políticos tradicionales paraguayos.

Federico Franco. Foto: Clarin.com/AFP

Comenzando por los lapsus léxicos, Federico Franco utiliza la palabra “cédula” para referirse a la formación de grupos o facciones dentro de una organización, sea ésta legal o ilegal. Cédula, según el Diccionario de la Lengua Española en cuya elaboración participa también la Academia Paraguaya de la Lengua Española, es un documento, nada más que eso, y a no ser que la creación de una “célula” se haga mediante una “cédula” –valga el juego de palabras-, se debería haber referido a la formación de células, pero no de cédulas, que no se forman sino que se emiten. Quizás su profesión de médico hizo que no quisiese abusar del vocabulario que tan bien debe de conocer por no parecer pedante y por eso no emitió la voz célula sino cédula.
En otro lapsus semántico, Federico Franco, refiriéndose al lapso, esta vez temporal, que transcurrirá entre la celebración de las elecciones y la toma de posesión del presidente electo, dice que, en caso de que Horacio Cartes fuese electo presidente, trabajará “para que el proceso de connivencia entre el 21 de abril y el 15 de agosto sea lo menos traumático”. Connivencia, según de nuevo el Diccionario de la RAE, es sinónimo de confabulación, y si añadimos otros más como complicidad, conspiración, complot, contubernio o amaño, podemos discernir lo que con estas palabras quería decir el presidente en el fondo de su mente, es decir, que continuará en ese proceso de connivencia con Horacio Cartes que se abrió el 21 de junio de 2012 y que lo llevó a la Presidencia de la República al día siguiente tras la destitución de Fernando Lugo. ¿Lapsus semántico o traición mental? La palabra correcta que debería haber utilizado, para actuar políticamente correcto, tendría que haber sido “convivencia” que quiere decir vivir en compañía de otros. Parece que le traicionó la mente y se refirió a lo que realmente pensaba y no a lo que quería expresar.
Si pasamos a los lapsus conceptuales, sean éstos intencionados, en cuyo caso no sería un lapsus sino algo peor: una falacia, o no, es grave escuchar de un presidente de la República de un Estado con un régimen presidencialista, como es el paraguayo, referirse al juicio político como una “moción de censura”. Federico Franco debería saber que la moción de censura es una figura constitucional que se utiliza en los regímenes parlamentarios para destituir al presidente del Gobierno, es decir, al primer ministro, o al Gobierno en su totalidad, pero que a cambio de esta herramienta constitucional en manos del parlamento, el primer ministro tiene también la potestad de disolver el parlamento. Son armas de disuasión mutua entre el Ejecutivo y el Legislativo que sólo serán utilizadas en caso de que uno u otro estén absolutamente seguros de que las consecuencias para el que se atreva a promoverlas no van a ser peores que la situación en la que se hallan. Así, si el parlamento amenaza con una moción de censura y ésta no triunfa, el presidente del Gobierno puede disolverlo y convocar nuevas elecciones, o viceversa, si el presidente del Gobierno amenaza con disolver al parlamento y no lo hace, el parlamento puede plantear una moción de censura y derribar al Gobierno.
Sin embargo, nada de esto ocurre en el régimen político paraguayo, puesto que el presidente del Gobierno, que es a la vez el jefe de Estado, no puede ni siquiera amenazar al parlamento con disolverlo, ya que los preceptos constitucionales no contemplan la posibilidad de que el presidente pueda disolver el parlamento. Por el contrario, el parlamento puede pasarse toda la vida amenazando al presidente con destituirlo, e incluso un día cumplir la amenaza, sin que se derive consecuencia ninguna, ni jurídica ni política, para sus miembros. Esto debería saberlo Federico Franco, por tanto, no debería haber usado nunca el término político-constitucional “moción de censura” sino juicio político o impeachment en su acepción anglosajona. Lo que pretendía Federico Franco era legitimar ante la opinión pública de un país que desconoce el significado del presidencialismo, por vivir en un régimen parlamentario en el cual la moción de censura es una figura totalmente legítima, la destitución de Fernando Lugo haciéndola pasar por una moción de censura al jefe del Gobierno, pero no recordó nunca a esa opinión pública que ese mismo presidente del Gobierno tiene las manos atadas frente al parlamento y que en ningún caso lo puede disolver. Es más, si desconoce estos mecanismos de mutuo control y equilibrio institucional que se aplican en los regímenes parlamentarios, pero no tanto en los presidenciales, debería acudir a unas clases de Derecho Constitucional comparado para que no confundiera los términos.
En otro lapsus conceptual dice: “En España al Rey no le puede suceder una infanta”, en alusión a la supuesta sucesión ilegítima de Hugo Chávez por Nicolás Maduro en Venezuela. Hay que recordar a Federico Franco que la 2ª, la 3ª y la 4ª persona en la línea de sucesión de la Corona española son infantas y que si no lo es la primera es porque España, en una estúpida decisión del constituyente español, decidió mantener parcialmente alguna reminiscencia de la ley sálica en una clara vulneración del principio de igualdad con lo que consagró una discriminación nada positiva, sino más bien negativa para la mujer. Cuestión aparte es la de la defensa de la monarquía o el combate a esta forma de Estado.

¿Lapsus o errores intencionados? Parece que hay un poco de todo, pero lo que no es de recibo es que el representante ante el mundo de más de seis millones y medio de paraguayos los cometa. Si es por ignorancia, debería estudiar antes de emitir esas opiniones, porque no es una persona cualquiera, es el máximo mandatario del país y al máximo mandatario hay que exigirle como mínimo conocimientos. Si es intencionado, el pueblo y la historia lo juzgarán, además de su dios, uno de cuyos mandamientos es “no mentirás”.

(1) http://internacional.elpais.com/internacional/2013/04/05/actualidad/1365112858_694355.html


Comentarios

Publicá tu comentario

Este mensaje de error solo es visible para los administradores de WordPress

Error: Las solicitudes de API se están retrasando para esta cuenta. No se recuperarán nuevas entradas.

Inicia sesión como administrador y mira la página de configuración de Instagram Feed para obtener más detalles.