Los indígenas ayoreo en peligro por la deforestación ilegal de empresa española

La ONG Survival International denunció que la supervivencia de los indígenas ayoreo puede estar amenazada por la deforestación de la zona en la que habitan varios no contactados.

 

Indígenas ayoreo en el Chaco. Foto: Eduardo Arce

Los indígena ayoreo son el último pueblo no contactado de América que hay fuera de la Amazonia. Viven en el Gran Chaco Suramericano, una enorme extensión de monte que se extiende desde Paraguay hasta Bolivia y Argentina. Ahora su supervivencia puede estar amenazada por la deforestación de la zona en la que una parte de ellos viven en aislamiento. Todas las miradas apuntan como responsable a la empresa ganadera argentina Carlos Casado S.A., que lo «desmiente categóricamente».

Muchos miembros del pueblo indígena ayoreo han sido contactados, pero algunos permanecen escondidos en los bosques del oeste paraguayo. La ONG Survival Internacional expresó su preocupación porque «la desenfrenada destrucción del bosque en la región, gran parte de la cual es ilegal, les lleva a vivir en una constante huida».

Tras una reciente inspección, autoridades de la SEAM pillaron in fraganti a funcionarios de Carlos Casado S.A. mientras talaban el bosque, construían edificios y diques e instalaban una alambrada en una gran parcela de bosque en el Chaco paraguayo de la que la empresa es propietaria.

Talas ilegales

Los trabajos, preparativos de la destrucción a gran escala de la zona, son ilegales, ya que la empresa no había obtenido los permisos medioambientales requeridos legalmente. Dichos permisos probablemente habrían sido denegados, ya que se sabe que hay indígenas ayoreo no contactados que viven en el bosque.

Jacinto Rey González, uno de los hombres más ricos de España, se ha visto implicado en la destrucción ilegal del bosque sudamericano en el que se esconden los últimos indígenas aislados en América que quedan fuera de la Amazonia.

Rey González es el presidente de la empresa ganadera Carlos Casado S.A., una filial del gigante del ladrillo Grupo San José, de la que también es el presidente y accionista de referencia.

La ONG Survival denunció públicamente a principios de agosto que las autoridades paraguayas habían llevado a cabo una redada en la propiedad de Carlos Casado (filial argentina del Grupo San José), durante la cual pillaron in fraganti a trabajadores de la empresa mientras talaban sin autorización el bosque, construían edificios y diques e instalaban una alambrada en una gran parcela de bosque en el Chaco paraguayo de la que la empresa es propietaria.

La primera reacción del vicepresidente de la empresa, Diego E. León, fue asegurar que «en los 110 años de trayectoria del Carlos Casado S. A. en el Chaco se ha trabajado tradicionalmente en forma respetuosa con las autoridades de la Republica del Paraguay y con las comunidades que habitan en la zona, con quienes siempre se ha mantenido armoniosas relaciones».

Sin embargo, Survival Internacional sacó a la luz una carta remitida por la Secretaría del Ambiente a una organización ayoreo en la que se «confirma tanto que la empresa ha llevado a cabo trabajos de construcción de un embalse y de caminos, como que no tienen la licencia necesaria».

Inmediatamente, Diego E. León cambió de argumento y pasó a interpretar que la citada misiva «no constituye una afirmación de los hechos», tan solo confirma que las acciones que se les atribuyen no tienen permisos ambientales. Reconoce que no han solicitado las autorizaciones, pero explica que no lo han hecho porque «tampoco hemos efectuado ningún tipo de desmonte o innovación de las mencionadas».

No obstante, Survival ha documentado los desmontes con fotografías.

Organizaciones locales hablan de etnocidio

«Se sabe que los indígenas ayoreo no contactados están allí escondidos, en esa rápidamente menguante isla de bosque que es su último refugio», denuncia Survival. Al mismo tiempo, se hace eco de que el desmonte «ha indignado a los expertos locales» y, en concreto a la ONG Gente, Ambiente y Territorio GAT, una organización paraguaya que desde 1993 trabaja con los ayoreo ya contactados para asegurar la zona.

«Somos testigos de un etnocidio en marcha. Este crimen es una tragedia humana, y una vergüenza para Paraguay frente a los ojos del mundo – y solo parará si los responsables son detenidos y castigados», denuncian, según Survival, Gladys Casaccia y Jorge Vera, de GAT.

El director de Survival International, Stephen Corry, insiste en que Carlos Casado «ha actuado de manera ilegal, e irresponsable, al talar una zona de bosque que es parte de la tierra ancestral de los indígenas ayoreo».

Un estudio de los ayoreo realizado por Survival señala que viven en pequeñas comunidades, cultivan calabazas, habas y melones en la tierra arenosa y cazan en el bosque. Las grandes tortugas, los cerdos salvajes y la abundante miel silvestre son comidas muy preciadas para ellos, de forma que la destrucción del bosque que habitan amenazaría seriamente su supervivencia.

Intento de engaño a los indígenas

Las denuncias locales sobre las supuestas intenciones destructivas de la empresa ganadera se remontan a hace varios meses. En junio, Survival International hizo público que habían intentado engañar a los ayoreo para que estos les permitieran construir una nueva carretera que habría partido el territorio de los indígenas por la mitad. La carretera habría recorrido el extremo norte de la propiedad de Carlos Casado.

La empresa está participada por el español Grupo San José, que se ha desvinculado de cualquier actividad que realice su filial, ya que «es una sociedad argentina en la que participamos como accionistas. La gestión diaria de la misma la lleva un equipo propio de Carlos Casado».

Stephen Corry, insiste, sin embargo, en la vinculación del Grupo San José con estos hechos: «Es asombroso descubrir que una de las empresas más grandes de España está envueltas en un comportamiento tan escandaloso (…) de seguir en sus trece, serán directamente responsables de la destrucción del corazón de la tierra de los ayoreo, una flagrante violación de la legislación paraguaya y de la normativa internacional».

Fuente:

– Survival (http://www.survival.es/) y elmundo.es

– (http://www.elmundo.es/america/2012/09/03/noticias/1346629755.html?cid=GNEW970103)

 

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