Los crucificados de la Línea 49

Diez choferes ejecutaron la medida extrema en junio del 2015 para frenar la explotación laboral. Cuatro se clavaron a la cruz. Seis se clavaron clavos ganchos en la boca.

Escribe Julio Benegas Vidallet

Fotografía Mónica Omayra

Ya estaba cansado de trabajar 16 horas seguidas, de no tener baños aseados en las paradas, de firmar planillas irregulares de asistencia, de no contar con un lugar para descansar en el recorrido diario. De ver a sus compañeros de lejanas ciudades dormir en los colectivos. No tenían formas de trasladarse a sus casas. Todo este cuadro venía calentando el ambiente de los choferes de la Línea 49 hasta que ese día, ese “maldito día” en que Miguel Garcete perdió a quien pudo haber sido su hijo pahague.

Con su esposa sangrando, con un embarazo de siete meses, llegaron de urgencia a Instituto de Previsión Social. “No señor, usted no está al día”.

En deambular y pedir socorro, perdieron al bebé.

“Fue la gota que colmó el vaso”, reflexiona hoy Miguel Garcete, en la plaza central de Luque.

img_0978-copiaEl duelo se sumó a la rabia. Tres días después, en la casa de Miguel, en la noche fría del 22 de junio de 2015, se juntaron 51 choferes, labraron acta y fundaron, con Miguel a la cabeza, el sindicato de trabajadores de la Línea 49.

“Todos ya estábamos cansados de nuestra situación”.

Al día siguiente ya llegaron los colacionados de despido a todos los que formaron el sindicato.

Todos afuera.

Los patrones, el diputado liberal Celso Maldonado y su hermano Antonio Maldonado, madrugaron la respuesta por la organización de los trabajadores; antes, incluso, de que el nuevo sindicato presentara los papeles de formación en el Ministerio del Trabajo.

Una respuesta tan abrupta de la patronal merecía también una medida “fuerte”, asume Miguel.

Esa misma noche del despido se reunieron en la casa de Miguel y decidieron la medida extrema: crucifixión y candado de boca. Reincorporación y formalización del sindicato establecieron como las demandas principales.

-Por qué una medida tan extrema, Miguel.

img_0935-copiaQué podíamos hacer, nuestra situación era difícil. Quedamos en la calle, sin nada. No teníamos para llevar el pan de cada día a nuestras familias.

-Por qué la crucifixión.

Vimos la experiencia exitosa de los trabajadores de la Línea 30.

Los trabajadores de la Línea 49 vieron diariamente a sus pares de la línea 30 crucificados y en huelga de hambre en la carpa en frente de la empresa, en Luque, y apoyaron “la cajita” para sostener la medida de los despedidos.

Se ofrecieron 10 voluntarios, entre ellos, Miguel, el secretario general elegido por la asamblea del recientemente constituido sindicato.

Se encarparon frente a la empresa, en Limpio. Desinfectaron los gordos clavos y se clavaron a la cruz. Cuatro personas se pusieron candado en la la boca con clavos gancho. En Luque estuvieron hasta el 30 de julio.

Luego de que el ministro de Trabajo, Guillermo Sosa,  les dijera, según Miguel: “peheja che cargo-pe, amopêta pe liberal-pe”, el Ministerio jugó una partida con la patronal, ilegalizando el sindicato.

Sacó una resolución copiando todos los argumentos de la empresa, entre ellos el supuesto de que no reunían la cantidad necesaria para formar un sindicato.

No tuvo en consideración las planillas falsas de jornada laboral, el retraso en IPS, las 16 horas trabajadas y las garantías constitucionales a la organización.

img_0994-copia“La autoridad administrativa del trabajo no funciona. Debería garantizar la organización de los trabajadores pero éste es justamente el caso paradigmático en que llega al contrasentido extremo de ponerse notoriamente del lado de los empresarios”, nos dice el abogado laboralista Ricardo Zarratea, que participó de oyente de dos de las audiencias en el Ministerio.

Fue entonces que, en carrito, se trasladaron, clavados a las cruces, hasta el local del Ministerio de Trabajo, en las calles Luis Alberto de Herrera y Paraguarí.

Cuatro meses y 15 días estuvo Miguel crucificado, al igual que otros compañeros. Más de tres meses frente al Ministerio de Trabajo, inflexible en su posición de ilegalizar el sindicato.

“Luego de tantos enfrentamientos y fracasos, queda asumir el dolor, para que la sociedad entienda por qué se lucha y hasta dónde va la lucha”, reflexiona el sociólogo Nicolás Morínigo, en relación con las medidas extremas.

En la disputa con los trabajadores, la empresa logró reincorporar a once trabajadores. Quedaron 40 afuera. En esa disputa, el diputado Celso Maldonado intentó sobornar a Miguel, según nos cuenta éste.

-“Mboy la nde precio”, me dijo.

Ante un intento de desalojo del Ministerio, intervino el intendente municipal Mario Ferreiro, comprometiéndose a acompañar la judicialización del proceso.

Ahí está el caso: la gente afuera y un expediente en el Poder Judicial con sentencia favorable a la reincorporación en primera instancia, apelada por la patronal.

La primera vez que su hijo, Miguel, de dos años entonces, lo vio crucificado, lloró, corrió, se desesperó. Ahora, con su dos hermanos más, de seis años y cuatro, juegan a crucificados, “como papá”.

Miguel y sus compañeros hacen carpa frente a la empresa, y cajita en Luque, Limpio y San Lorenzo. “La gente es muy buena con nosotros, estamos muy agradecidos”.

-¿Salvan algo con las monedas que juntan…?

El pan nuestro de cada día.

 

 

 

 

 

 

 

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