Lo que también se juega en Marina Kue

La causa judicial de Marina Kue pareciera un mal chiste o una película de terror. Es todo lo que no debe ser un proceso penal.

Realizando un ejercicio de abstracción, como si no estuviéramos hablando de esta causa, imaginemos que hay dos bandos en conflicto (esta es la versión de la fiscalía, ya que todas las otras versiones hablan de que hubo disparos  desde un helicóptero, pero esto no está en la versión oficial de la fiscalía). Dos bandos en conflicto, de un lado mueren 11, del otro lado mueren 6. Según la lógica de la fiscalía, sólo hay que investigar las 6 muertes y sólo hay que imputar e investigar al “bando” de los 11. Los 11 muertos de un bando “no son prioridad”.

Siguiendo su misma lógica, se puede acusar de invasión de inmueble ajeno, cuando no se sabe de quién es la propiedad, y se puede acusar de tentativa acabada de homicidio, reconociendo que no pueden probar quién disparó a quién ni cómo sucedieron los hechos. Y que todo es posible de probar con papel higiénico, cortaúñas y botellas de gaseosa.

Lastimosamente esta lógica opera más frecuentemente de lo que pensamos en nuestra administración de justicia. Quienes litigan  muchas veces van a una ruleta rusa donde el dinero o las influencias son las que definen las cosas, más allá de que la ley o el derecho estén de su parte.  Hoy en día muchas personas van al sistema de justicia con miedo, aunque tengan la razón o el derecho les ampare. Porque no se trata de eso.

En Marina Kue está en juego mucho más que la propiedad de las tierras, incluso está en juego mucho más que la libertad de las y los imputados. La causa Marina Kue es el retrato vivo de lo que es la justicia en Paraguay. En la libertad de las personas imputadas, está nuestra propia libertad. Hoy son ellas y ellos, mañana podes ser vos, nosotras, nosotros, cualquiera.

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