Lo que Gattini no leyó: Varios estudios científicos demuestran consecuencias de las fumigaciones

El ministro de agricultura dice que no existen pruebas científicas que demuestren que los agrotóxicos produzcan enfermedades. Sin embargo, varias investigaciones nacionales e internacionales dicen lo contrario.

El ministro de agricultura de Paraguay, Jorge Gattini, expresó en varias conferencias de prensa que no existen supuestamente pruebas científicas que demuestren que los agrotóxicos y las fumigaciones causen efectos negativos en la salud de las personas.

Tanto en Paraguay como en el mundo entero existen estudios científicos que demostraron que las fumigaciones con glifosato y otros agrotóxicos que se usan para cultivar soja, como también los cultivos transgénicos de por sí, son dañinos para la salud.

Pruebas

En Paraguay resaltan los estudios de la doctora Estella Benítez Leite en el hospital de Encarnación, que concluyó que las mujeres embarazadas que viven a un kilómetro a la redonda de donde se registran fumigaciones sojeras, tienen más riesgo de sufrir abortos no deseados.

En Argentina el embriólogo Andrés Carrasco , luego de 15 años de ensayos laboratoriales, descubrió que el glifosato afecta el correcto desarrollo del embrión de renacuajos, provocando malformaciones. Y que estos resultados son extrapolables o afectan de igual modo al embrión humano.

En Canadá los doctores Aris y Leblanc concluyeron lo mismo que Carrasco, que el glifosato y otra sustancia llamada glufosinato generan malformaciones en el embrión humano. Además encontraron residuos de la toxina del maíz transgénico Bt en la placenta de madres embarazadas y en la sangre de las mismas. Esta toxina, sostiene el estudio, llegaron a las madres a través de la dieta.

En Francia el doctor Serálini agrupó en su laboratorio tres equipos de ratas, a uno le alimentó con maíz transgénico, a otro le dio agua con glifosato y al tercero con maíz no transgénico. Los dos primeros grupos de ratones mostraron tumores, deterioro del hígado y riñones, además de la reducción de expectativa de vida.

Un estudio conjunto entre científicos de Australia y Estados Unidos dividió en dos un grupo de cerdos, alimentando a uno con forraje hecho a base de soja y maíz transgénicos, mientras al otro con alimentos no transgénicos. El primer grupo sufrió inflamaciones en el útero y en el estómago. El estudio llama a realizar más pruebas toxicológicas, teniendo en cuenta que la carne de cerdo forma parte de la alimentación humana.

Fuente: Base Is.

Comentarios

Publicá tu comentario

Este mensaje de error solo es visible para los administradores de WordPress

Error: Las solicitudes de API se están retrasando para esta cuenta. No se recuperarán nuevas entradas.

Inicia sesión como administrador y mira la página de configuración de Instagram Feed para obtener más detalles.