Lo que decía la abuela era palabra santa

Christian Avalos es trabajador social y bombero voluntario, entre otras cosas. Si bien se declara ateo y anticlerical, tiene un poderoso recuerdo de la Semana Santa. Tiempo de silencio, rezo y reflexión por inapelable decisión de la abuela. “Abuela nos decía que ni fuerte teníamos que pisar, por respeto a Jesús y su sacrificio. Eran días de ayuno, rezo, nada de jugar a la pelota, la balita, nada de nada. Ir a misa, confesarse y ser bueno. “Ani pende hereje, nos decía, ja, ja, ja”.

La decisión de la abuela era inapelable. “Total respeto a lo que ella nos decía, pero un cierto aburrimiento por tantos días sin chutar la pelota con los mita’i del barrio, lo confieso”.

Un aire místico, de compunción y expectativa rodeaba los Viernes Santo. Y de coloridas alegorías los Domingos de Ramos.

Él recuerda que alrededor de las 15:00, los viernes, el cielo sí o sí se nublaba. Era la hora en que se recuerda la muerte de Jesús en la cruz. Esta realidad, aparente, imaginario o real, era señal de misterio y curiosidad. La abuela le decía: “omano ñandejára, ñañembo’éke”.

En esa atmósfera la abuela era el centro y lo que decía «era palabra santa».

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