Lo mismo de siempre

«No hay arreo político más hiriente que el de los colorados. Duele, frustra…». Artículo sobre primer aniversario del «retorno al poder» del Partido Colorado.

Con la bandera roja en la mano, sin jubilación, sin pensión y últimamente sin medicamento en los hospitales. Foto: Rufo Diana.

Con la bandera roja en la mano, sin jubilación, sin pensión y últimamente sin medicamento en los hospitales. Foto: Rufo Diana.

Deprime ver repetirse la misma miseria: presionar para sacar dinero al funcionario público y además obligarlo a hacer número en un fastuoso, costoso y vacío acto, por lo general de mal gusto. 

Como siempre se habla de millones para la logística, cada seccionalero se precia de su poder de arrastre y promete números a movilizar, la dirigencia más encumbrada no tiene otra cosa más importante a discutir que el acto, no faltan los disidentes, y los medios de prensa les damos generosos espacios.

Surgen denuncias de presiones para el aporte “voluntario” y la asistencia al evento. Se prepara un presupuesto de G. 10.000 para dar algo de comer y de tomar, seguramente la bebida del jefe. En tiempos del ahora finado Don Blas se llegó a repartir en un mitin latas de cerveza vencida. Durante el stronismo se daba vaca’i o so’o mimoi en bolsitas de polietileno.

Organizan una “caballería republicana”, hurreros afinan la voz, cortan árboles de la plaza para mejor visualización del “mosaico colorado”; solo faltan los “macheteros de Santani” con su jefe fantasmal Pastor Coronel.

Pensábamos que este tipo de actos innecesarios, y además todo lo que conlleva, lo íbamos a superar con el “nuevo rumbo”, al menos en los primeros años de vigencia. Pero no tendremos descanso y ya nomás lo debemos soportar, aunque creamos que sea en el momento más inoportuno.

Dicen que será una demostración de fuerza política del Partido Colorado. Pero el partido de gobierno no está en peligro ni es el tipo de mensaje que la ciudadanía requiere. La misma pide gestión pública, eficiente y menos corrupta.

Familias indigenas expulsadas de sus tierras en el Ferrocarril, parte del paisaje del microcentro del sábado "de retorno" al poder. Foto: Rufo Diana

Familias indigenas expulsadas de sus tierras en el Ferrocarril, parte del paisaje del microcentro del sábado «de retorno» al poder. Foto: Rufo Diana

Na hay necesidad de argumentos rebuscados. Está claro que es la vieja política. Aquella que por más de medio siglo ha servido para beneficio de la dirigencia colorada y el atraso del país. La política que no va más allá del interés sectorial, que distrae de esta forma, y al mismo tiempo quiere convencernos, incluso persuadirnos, que sus jefes aún tienen la suficiente capacidad para arrear a su manada y reventarnos con el voto cautivo en las urnas.

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