Lo des-colonial en “Asunción años 30”, la obra de Hara Teatro

La última obra del director Wal Mayans vuelve a mostrarnos un teatro riguroso. El lenguaje corporal, el vestuario y la escenografía brillaron. La novedad: ruptura de viejos prejuicios coloniales para ir entrando a la modernidad. Hara omo kasö mbuku guaranime teatro-pe.

Imagen de un pasaje de la obra. Foto de Erik Hansen

Hara Teatro es un elenco que, de la mano de Wal Mayans, viene proponiendo desde hace años un teatro muy trabajado en el que la improvisación tiene poco espacio. Una de sus obras, Cenizas, me ha dejado la conmoción de haberme acercado vivamente a un acontecimiento histórico clave del Paraguay: la Guerra de la Triple Alianza. Aquellos cuerpos en escena decían de otra forma, pero mucho más, sobre la violencia absurda vivida en aquel genocidio. La propuesta fue, como Wal nos acostumbra, un festival para los sentidos, donde los cuerpos hablan sin palabras, donde la música da melodía y ritmo a esos seres en paroxismo, violentados. Es una obra donde el espectador queda atrapado con todo su cuerpo en la historia, en un espacio organizado para ese efecto.

En Asunción años 30 (estrenada del 14 al 17 de junio pasados en el local de Tierra sin mal), Ara vuelve a exhibir las cualidades atribuidas arriba a Cenizas. Pero esta vez incorpora, probablemente como nunca antes, la palabra, el texto articulado. Y lo incorpora rompiendo un viejo prejuicio: oiporu guaraní ñe’e teatro-pe, ojapo hagueicha kara’i Julio Correa. Con la diferencia de que Wal osa usarlo en un teatro casi de laboratorio, como el suyo, lo cual da más significación aún a esta obra.

Percibí que en Asunción años 30 se ensayó colocar a este particular lugar y cultura del mundo llamado Paraguay en el concierto de la modernidad. Colocar al Paraguay con su cultura, su historia, sus lenguas, sus personajes históricos, sus tragedias y sus comedias a la misma altura que los demás lugares y culturas del mundo moderno. Esto se visibilizó, desde mi óptica, sobre todo cuando la obra deja escuchar la lengua que el pueblo originario guaraní nos heredó y que terminó, en el decurso del tiempo, convirtiéndose en lengua nacional del Paraguay ¿Que particularidad más diferenciadora que el idioma guaraní tiene el Paraguay en esta modernidad occidental y capitalista? No hay. Este idioma, que expresa toda una cultura no occidental, forma parte de la base de nuestra identidad, igual que el castellano hijo de occidente.

Pasaje de la obra. Foto de Erik Hansen

Kovare, ñañe porandu va’era: ¿Mba’ere karai ha kuña kuera ñane retäme gua iñaranduva omo kañy, o’a po’i guaraní ñe’eme? Mba’ere heta ojapova arte, ohaiva ha omomaranduva ñane retame ndoi purusei guaraní ñe’e? Respondo de mi parte que es por el complejo que construyó en nosotros los paraguayos, en nuestras mentes, el colonialismo, ese fruto de las políticas colonizantes de otros tiempos y de ahora.

Por esta última razón cobra mucho sentido el contenido elaborado por Wal, actuado por los actores y actrices versátiles y musicalizado por creativos compositores e intérpretes, en Asunción años 30. Porque la obra puso al guaraní en la misma altura, en el mismo lugar de prestigio, de sabiduría, en el que están idiomas como el alemán, el inglés, el italiano. Tan ricos, tan versátiles, tan abstractos, tan dignas de cultura, como todos los idiomas del mundo. Con esto, la obra (Wal) superó el complejo de nuestra condición colonial, el de ocultar, vergonzosos, una parte de nuestra identidad, esa parte oscurecida, pero que sigue estando en nosotros, aunque lo neguemos.  Así, en este contexto de paridad, se escucha en la obra que la poética de Emiliano R. Fernández y de Julio Correa nada tienen que envidiar a la de Berthol Brecht, Wal Whitman, Haine o Garcia Lorca. Y detrás de esa lengua reivindicada, se reivindica toda una cultura, tan rica, tan compleja, tan contradictoria y tan humana como cualquier cultura del mundo: la paraguaya.

Foto de Erik Hansen

El otro aspecto  destacable es el favor que Asunción años 30 hace al guaraní (al teatro paraguayo mejor) al darle lugar en el teatro abstracto, casi de laboratorio, que Ara Teatro viene realizando ¿Guaraní pico petei ñe’e ojepuru va’era teatro folklórico pente, nda ha’ei haguere karai ñe’e? No. Este es el desprecio que se ha hecho al guarani en el teatro nacional. Sobre el supuesto colonial de que no tiene cualidades abstractas, se lo margina del mundo académico, científico y artístico. En Asunción años 30 se lava esa mancha negra pintada sobre el guaraní, ha oñehendu Emiliano-pe omo ñe’ero, ombo jeroky, omo hasë, ombo purahei ro guarani ñe’e, con la misma destreza, abstracción y versatilidad con que, en la misma obra, se expresaban el alemán o el inglés. Wal, entonces, da paso al guarani en el teatro abstracto, intelectual si cabe, en el país. Wal ombo kakua’a, ombo kasö mbuku, ombo ha’e ve guaranime.

¿Cuántos como yo se habrán deleitado, habrán vivido hasta derramar lágrimas, al escuchar la potente y sublime poética del guaraní al presenciar la obra? Oimene ore sa’i ra’e; oimene hetave umi no entendei ne ra’e mba’epa oje’e guaranime. Y no es culpa de la mayoría de los paraguayos y paraguayas que estuvieron en la sala y no entendieron ni valoraron el guaraní. No. Esto es responsabilidad de nuestra condición colonial impuesta desde afuera y plasmada en las políticas educativas, comunicacionales y académicas del país. Y aquí está la osadía de Wal: aunque él sabe de esta dificultad, aunque sabe que la descolonización del arte en Paraguay es un camino que hay que seguir recorriendo para que se lo aprecie, su condición de artista lúcido que reivindica su identidad, su lugar en el mundo, lo lleva a de-construir el colonialismo en el arte paraguayo. Ha ko ojapova Wal, ja hecha ramo ha ja hecha pora va’era.

La obra expuso una unidad entre el vestuario, la escenografía, la música y las actuaciones.  El espacio estuvo  organizado para ese teatro intimista, intimidante y de múltiples lenguajes que hace Hara Teatro.

Me es inevitable realizar un paralelismo entre Asunción años 30  y dos obras fundamentales, hasta hoy, del cine nacional. » Karai Norte», dirigido por Marcelo Martinessi, y “Hamaca paraguaya”,  de Paz Encina.  En estas películas, sus directores  aprovechan  al máximo la potencia expresiva del guaraní, para  ganar reconocimiento internacional y nacional, dinero e identidad para ellos y para su país. Wal y Hara Teatro se ubican en este nivel dentro del teatro.

 

Ficha técnica de la obra:

Actuan: Raquel Martínez, Tesa Rivarola, Cecilia Samaniego, Sonia Amarilla; Néstor Arce, Néstor Pereira, Marcelo Sánchez, Daniel Patiño y Miguel Rodas.

Diseño de luces: Jhony Rojo

Iluminación: Atil Closs

Escenografía: Atil Closs, Hara Teatro, con la colaboración de los alumnos del I.S.B.A.

Sonido: Daniel Ramírez

Confección de vestuario: Fátima Delgadillo

Diseño gráfico: Raquel Martínez

Ilustración: Javier Lovera

Fotografía: Erik Hansen

 

 

 

 

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