Livieres Plano refugió a cura acusado de pedofilia

Con Aldo Vara no es la primera vez que el obispo de Alto Paraná refugia a un sacerdote extranjero con fuertes denuncias en su contra. En 2008 fue un escándalo el caso del argentino Carlos Urrutigoity, con varias denuncias de pedofilia en su contra. El mismo fue cesado en EEUU por esto. Livieres lo defendió, aguantó la tormenta, y hoy es vicario general en la Diócesis. “Jamás he protegido o encubierto a alguien culpable de ningún crimen», diría entonces Livieres.

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El actual Monseñor Carlos Urrutigoity, hablando al micrófono en una misa. Foto. M.L.P.

La Diócesis de Ciudad del Este, dirigida por el Obispo Rogelio Livieres Plano fue centro de informaciones internacionales al conocerse que albergaba al cura argentino Aldo Vara, prófugo en Argentina por crímenes de lesa humanidad.

No es la primera vez que Livieres protege a un religioso con fuertes acusaciones en contra. Entre 2006 y 2008, albergó y defendió al sacerdote argentino Carlos Urrutigoity, quien fue cesado en EEUU por acusaciones de pedofilia. A este, el obispo paraguayo le confió la formación de jóvenes en el seminario diocesano.

Carlos Urrutigoity fue expulsado junto a Eric Ensey de la diócesis de Scranton (EE.UU.), ambos acusados por abuso sexual. Fueron acogidos por Livieres Plano.

Además de esto, el mismo tenía 3 acusaciones más por el mismo tema, en otros lugares.

La presencia de Urrutigoity fue un escándalo. Livieres aguantó la tormenta, y hoy el argentino es Monseñor y vicario general de la Diócesis de Ciudad del Este.

Urrutigoity

La primera denuncia contra es de su tiempos de seminarista en La Reja, república Argentina, de donde fue expulsado. Según un informe del sacerdote Andrés Morello, Urrutigoity hostigaba a un joven laico que vivía en el seminario, con preguntas sobre la castidad y las tentaciones. Una noche entró a su habitación sin llamar a las 3 de la mañana y cuando el chico se despertó dijo que sólo venía a taparlo. Otra vez le dijo que parecía afiebrado y aunque el muchacho lo negó, Urrutigoity le palpó los genitales, “para ver si estaban inflamados”. También le regaló un calzoncillo y le pidió que se lo probara en su presencia y le manoseó las nalgas. A otro seminarista lo tocó en el baño y le dijo que amaba su culito redondo. Dos laicos contaron que, se bañaba en calzoncillos con los chicos en un campamento de verano.

Luego tuvo una denuncia de acoso por lo que fue expulsado de la sociedad San Pío X, del seminario de Winona (Minnesota, EE.UU). La tercera acusación la presentó un alumno del Colegio San Gregorio, en Scranton, en el 2002, causa que fue archivada.

El rector del colegio San Justino Mártir en Greeley, Pennsylvania, Jeffrey M. Bond, agrega que hay testimonios de que el sacerdote argentino durmió en el mismo lecho con los seminaristas que estaban a su cargo en Winona y con jóvenes y niños a quienes brindaba dirección espiritual en la Academia San Gregorio y en las Comunidades de San Juan.

La Sociedad de San Juan (una comunidad de sacerdotes tradicionalistas ex lefevbristas) era una comunidad fundada por Urrutigoity y Ensey, integrada por sacerdotes afines al ex cardenal Marcel Lefevbre, quien fue excomulgado por el papa Juan Pablo II. La comunidad de San Juan fue suprimida luego por el obispo Joseph F. Martino, obispo de Scranton, tras el escándalo.

En el 2004 se presentó una nueva acusación en la misma diócesis de Scranton. Luego del nuevo ese escándalo, Urrutigoity se trasladó a Paraguay.

En Paraguay

Urrutigoity, juntamente con el padre Eric Ensey, fueron expulsado de la diócesis de Scranton y la Sociedad de San Juan fue disuelta. Ambos sacerdotes se trasladaron al Paraguay, donde, con el apoyo del obispo Livieres Plano, volvieron a recrear la referida comunidad religiosa.

La comunidad de San Juan promovía la práctica del catolicismo tradicional, como por ejemplo la celebración de la misa en Latín.

En 2005 Urrutigoity fue designado formador en el Seminario San José de Ciudad del Este. Ensey iría posteriormente a Roma.

Cuando saltó el dato, la reacción de la comunidad religiosa no se hizo esperar. Se produjeron incluso marchas solicitando el alejamiento del sacerdote, mientras veintiséis párrocos firmaron una carta de solidaridad con el obispo.

Buenos sacerdotes

Livieres Plano defendía al cura alegando que no había pruebas en su contra. Sin embargo, documentos del Vaticano hablaban de un proceso en su contra.

“Quiero asegurar a todos que jamás he protegido o encubierto a alguien culpable de ningún crimen. Mi trayectoria en estos casos es muy clara, especialmente en lo que se refiere a sacerdotes con acusaciones de abuso sexual”, dijo Livieres en una carta sobre el tema.

“Tengo evidencia de su muy positivo trabajo sacerdotal. La Iglesia necesita de muchos y buenos sacerdotes, y no voy a sacrificar a ninguno bueno, por más fuertes que se desaten las tormentas contra ellos”, decía Livieres.

En una reacción similar, sobre cura Vara, la Diócesis dijo que era una persona con una gran “calidez humana”. El mismo es buscado en Argentina por participar de secuestros y torturas de opositores durante la dictadura militar.

 

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