“Libertad, libertad a los presos por luchar”

A cinco meses de la masacre de Curuguaty, el pasado 15 de noviembre se realizó una manifestación frente a la Fiscalía y posterior marcha hasta el Palacio de Justicia en reclamo de la liberación de los 12 campesinos presos, cuatro de ellos en huelga de hambre.

 

 

Marcha por la libertad de los presos por el caso Curuguaty

La concentración se inició frente a la sede del Ministerio Público, donde el casi centenar de personas acompañaron la entrega del petitorio por la libertad de los presos del caso Curuguaty. “Libertad, Libertad a los presos por luchar”, coreaban los presentes.

Rachid, cobarde, tus manos tienen sangre”, proseguían los manifestantes mientras aguardaban el regreso de la delegación encargada de presentar la solicitud. Precisamente uno de los más cuestionados de la jornada fue el fiscal de la causa, Jalil Rachid, dado, según expresaron, “su parcialidad manifiesta, por ocultar pruebas, por no investigar la responsabilidad del Estado, por prevaricato y por la unidireccionalidad del proceso”, ya que la Fiscalía apunta solo a los campesinos como responsables de la masacre y se niega a considerar otras hipótesis.

Luego de entrevistarse con el fiscal adjunto, Carlos Arregui, y presentar el documento ante el agente, el abogado Alberto Alderete detalló algunos de los puntos cuestionados en la solicitud, entre los que mencionó “las irregularidades que adolece el proceso fiscal-judicial, los hechos que denotan fraude en un proceso montado para condenar a los campesinos, la falta de elementos para la prisión, las ejecuciones extrajudiciales así como una condena dictada de antemano”, en referencia a las declaraciones de Federico Franco, quien calificó de asesino al detenido Rubén Villalba sin que tal acusación haya sido probaba en un juicio.

Franco, tus manos tienen la sangre de Curuguaty”, rezaba uno de los tantos carteles exhibidos durante la marcha. “Franco, golpista, los presos de Curuguaty no te dejarán dormir”, exclamó uno de los oradores que intervinieron en la jornada de protesta.

Entre las reivindicaciones, además de la libertad de los presos, se enumeraron la recuperación de las tierras malhabidas y la reparación a las víctimas. Así también se apuntó que la matanza fue una conspiración para perpetrar el golpe de Estado y que los imputados no tienen garantías de que serán sometidos a un debido proceso.

Asimismo, se advirtió sobre la gravedad del estado de salud de los presos en huelga de hambre y se responsabilizó al Ministerio Público, al gobierno de facto y a la Corte Suprema si alguno de ellos pierde la vida por esta medida de fuerza.

Los presos en huelga de hambre, que al momento de escribirse esta nota llevan 56 días sin ingerir alimentos, son Juan Carlos Tillería, Luis Olmedo, Lucía Agüero y Alcides Ramírez. Por su parte, Felipe Nery Urbina levantó la medida.

Hacia el mediodía la movilización fue llegando a su fin en medio del repudio a la negativa del presidente de la Corte Suprema, Víctor Núñez, de recibir a la delegación. “Poder Judicial, corrupto y criminal”, era el estribillo que resonaba mientras poco a poco los concurrentes se dispersaban bajo el inexorable sol que abrazaba el asfalto.

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