Liberalismo ortodoxo en el presupuesto 2010 del gobierno

En el aspecto económico, el 2009 fue un año desastroso. Lugo logró el récord: Caída en picada del Producto Interno Bruto (PIB, -3,8), como hace 47 años no ocurría, además de la desocupación y subocupación en aumento (casi 40%), la miseria, que se siente en el estómago y en la gente, y el estancamiento y retroceso de la economía.

Los pronosticadores de turno, sin embargo, hablan de una recuperación económica para el 2010. El Banco Central del Paraguay estima un crecimiento del PIB del 3%, el más conservador de todos, pero consultoras privadas prevén un crecimiento de seis y hasta 8% gracias al sector agrícola, específicamente la soja.

El gobierno confía y apuesta a los altos niveles en ejecución de obras de inversión y a las “transferencias condicionadas” (asistencialismo a familias pobres) como dinamizadores de la economía.

Pero lamentablemente, toda esta supuesta mejoría nunca llega al pueblo pobre, que vivirá con las mismas expectativas y esperanzas no cumplidas del año que pasó, sumergido en la misma pobreza y mareado por la intensa propaganda política de un año en que sobresaldrá el electoralismo.

Liberalismo ortodoxo en el Presupuesto 2010

El Presupuesto General de Gastos es el termómetro más efectivo para medir la orientación política y económica de un gobierno. Es en esta Ley que se materializan sus prioridades y relegamientos.

El proyecto de Presupuesto enviado por Lugo-Borda al Congreso, mostró a rostro descubierto al gobierno en su liberalismo ortodoxo alineado al Fondo Monetario Internacional: Drásticos recortes en fondos de programas sociales ya existentes y destina recursos insuficientes para las áreas de salud, vivienda, educación y reforma agraria. Privilegios en el pago de la deuda externa y aumento en los rubros para los órganos represivos (Interior y Defensa).

El Presupuesto de Lugo tampoco contempló las necesarias reivindicaciones que reclaman los trabajadores públicos, tales como el reajuste de salarios, la regularización salarial al mínimo vigente, la bonificación familiar a todas y todos los funcionarios sin discriminación, el reajuste del subsidio para la salud y el nombramiento de todas y todos los trabajadores contratados con antigüedad de dos años en la función pública.

La derecha tradicional, desde el Congreso, no cuestionó y aprobó lo destinado a la deuda externa ni al aparato represivo. En esto no hay discusión. Recortó aún más al INDERT (Reforma Agraria), a la Secretaría de Acción Social (SAS) y a la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN), así como a otras instituciones “sociales”, para cortarle a Lugo posibles chorros de dinero que pudiera utilizar para armar su clientela electoral en base al asistencialismo-clientelismo-prebendarismo.

La izquierda gubernista criticó duramente estos recortes “de la derecha” realizados en el Parlamento y convocó a una movilización en la que nada dijeron contra el gobierno que fue quien envió al Congreso un Presupuesto a la medida del FMI y el Banco Mundial.

Aumento de la deuda externa

Otro elemento importante que determinará el comportamiento económico en 2010 es la cantidad de créditos internacionales a los que podrá acceder el gobierno para recuperar la economía y salir de la crisis.

La aprobación sin objeciones en la Cámara de Diputados del crédito de 100 millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) es un ejemplo claro. La mitad, es decir 50 millones de dólares, se destinará a pagar la deuda externa. Es decir, Lugo aumentó el endeudamiento externo del país para pagar la deuda externa.

Pero eso no es nada. En un anuncio inédito, el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno, dijo que tienen disponibles más de 1.000 millones de dólares en préstamos para los 5 años de gobierno de Lugo. Todo un “récord” para nuestro país y para el BID, además de una clara muestra del apoyo político del imperialismo a este gobierno.

Los créditos son importantes balones de oxígeno financiero para el gobierno y cadenas perpetuas de deudas eternas para el pueblo, que deberá pagar el banquete que los ricos ordenan en su nombre. El saldo de la deuda externa de nuestro país asciende así a casi 2.260 millones de dólares, sin contar el último crédito aprobado, lo que implica un aumento de 6% con respecto al mismo mes del 2008.

Para el 2010, el pueblo deberá pagar más de un millón de dólares por día entre intereses y amortizaciones de la deuda externa.

El pago de la deuda externa no es sólo una cuestión económica que repercute en los recortes del Presupuesto General de Gastos en áreas sensibles; es una herramienta privilegiada que utiliza el imperialismo para controlar políticamente a los países deudores, imponiéndoles “recetas”, ya ampliamente conocidas.

Hoy, el gobierno de Lugo está atando al país al subordinar su política a los requerimientos de la banca internacional al servicio del imperialismo.

Si se pretenden cambios y mejorar la situación de nuestro pueblo, se debe romper con el FMI, dejar de aplicar los planes neoliberales y no pagar la ilegal, ilegítima e inmoral deuda externa. Esa es la única salida.

Con esos 438 millones de dólares se solucionará el problema de la pobreza creciente; de la falta de rubros para la educación y la salud, que están en la bancarrota; de la falta de créditos blandos para los pequeños productores y se podrá encarar con seriedad la reforma agraria.

Con ese dinero se podrán garantizar la creación de cientos de miles de puestos de trabajo, de viviendas y salarios dignos para todos los trabajadores del sector público y privado.

Privatizaciones

Como desde luego corresponde a un gobierno de corte liberal ortodoxo, el de Lugo contempla la entrega del patrimonio nacional a empresas privadas locales o transnacionales. Son públicos los anuncios oficiales sobre la privatización de las rutas, de los aeropuertos e incluso de los ríos a través de la Hidrovía Paraguay-Paraná. En la mira también están la INC y PETROPAR.

El gobierno pretende entregar los recursos naturales y energéticos del país, entre los que se encuentra la propia generación y comercialización de la energía eléctrica, al igual que los hidrocarburos, el petróleo, el gas natural, la minería y el agua. Todo esto según el borrador de la ‘Política de Estado de Energía’, aprobado por el presidente Fernando Lugo junto a su equipo político y sus asesores sobre el sector energético.

Ya no deben quedar dudas. Es hora de defender nuestra soberanía.

Comentarios

Publicá tu comentario