Ley de medios de Ecuador: “Los oligopolios piensan que todo se va a manejar como lo han manejado ellos”

En uno de los intervalos del encuentro latinoamericano “Democratizar la palabra en la integración de los pueblos”, que fue realizado en la ciudad de Quito entre el 4 y 6 de noviembre, conversamos con el periodista chileno-ecuatoriano Mario Villalobos. El comunicador nos habla de la Ley Orgánica de Comunicación aprobada en junio pasado en el Ecuador, que apunta a recomponer el paisaje mediático a fin de redistribuir el espectro en un 33% para los medios públicos, 33% para los comerciales y 34% para los comunitarios.

El periodista Mario Villalobos afirma que los medios cuestionan la ley de comunicación porque piensan que todo se va a manejar como lo han manejado ellos cuando tenían todo bajo su control.

Villalobos recuerda que el actual mapa de medios –en que casi el 90% de espectro radioeléctrico está concentrado por los medios empresariales– surgió de la quiebra fraudulenta de la banca, durante la cual las licencias fueron otorgadas de manera irregular. Sobre los aspectos de la ley que son atacados por los conglomerados mediáticos, señala que estos cuestionan todo, ya que “piensan que todo se va a manejar como lo han manejado ellos”.

También hace alusión a la polémica figura del linchamiento mediático, que los detractores de la ley señalan como una medida del gobierno de Rafael Correa para acallar las críticas en su contra. El comunicador recuerda el caso de una asambleísta de Acuerdo País (María Augusta Calle) que fue acusada por los medios de colaborar con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Calle es periodista y antes de convertirse en legisladora trabajó en la cobertura del conflicto colombiano, por lo que el contacto con voceros de la guerrilla se había dado como parte de su labor periodística, había argumentado la asambleísta.

“Hubo linchamiento mediático y esta ley tiene ese artículo como respuesta a esa actitud que asumen los medios de comunicación y la derecha”, sostiene Villalobos.

–¿En qué contexto viene a aprobarse la Ley Orgánica de Comunicación?

–En un momento de alza del movimiento popular. Estaba en la expectativa después de la aprobación de la ley de comunicaciones, que tardó cuatro años en aprobarse a pesar de que había una disposición de un plebiscito que se hizo que ordenaba que en un año tenía que haber ley. Sin embargo, los dueños de los medios de comunicación hicieron todo lo posible para frenarla. Cuando esto se puso en la agenda comenzaron las carreras de última hora. Hubo sectores incluso de la izquierda que se opusieron a la ley solamente por oponerse al gobierno. Se dieron cuenta que el gobierno quería apurar la ley e incorporar algunas cosas que decían ellos que no habían sido discutidas.

En ese contexto de movilización social por un lado y de críticas al Ejecutivo por otro, de la presión que estaba ejerciendo la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y sus medios asociados para que no se aprobara la ley, se da la votación y se aprueba por la enorme mayoría que tiene el presidente de la república en este momento.

–¿Y cuáles son esos puntos que los detractores argumentaron que estuvieron fuera de la discusión?

–Uno de ellos es la creación de una Superintendencia de Comunicación. Ese punto no aparece en los reportes de la discusión. El segundo punto, que sí se había discutido pero que generaba un complejo panorama para el Ejecutivo, tiene que ver con la aplicación de lo que aquí se llama linchamiento mediático. Los medios de comunicación y algunos dirigentes de colegios de periodistas señalan que esa es una forma de detener cualquier crítica que se le haga al gobierno.

Y la verdad que acá hay un caso demostrativo: a una asambleísta se la acusó de ser miembro o de estar relacionada con las FARC. Entonces en función a eso la dieron durísimo y hablaron 500 días de ella. Hubo linchamiento mediático y esta ley tiene ese artículo como respuesta a esa actitud que asumen los medios de comunicación y la derecha.

–¿Qué otros aspectos de la normativa atacan los medios?

El pueblo ecuatoriano dio el sí a la Ley Orgánica de Comunicación a través de un referendo y las movilizaciones. Foto: andes.info.ec.

–Todo. El cuestionamiento viene de los grupos de derecha que siempre han manejado todo. Entonces seguramente los oligopolios piensan que todo se va a manejar como lo han manejado ellos. Ellos no tienen el concepto de la democracia. Entonces hoy día pueden sospechar de todo, pero sospechar de todo significa que había que sospechar de ellos cuando manejaban todo. Es posible que se puedan generar problemas. Es posible que mañana pueda llover, pero eso no significa que ahora tenga que abrir el paraguas. Es posible que puedan pasar cosas, pero habrá que buscar los correctivos, los reglamentos, buscar la forma de que no exista abuso de autoridad. Pero tampoco dejar las cosas como hasta ahora con los abusos de los dueños de los medios de comunicación y los dueños del capital, que han impuesto ideas, lógicas. Ellos se han hecho dueños de todo y son todavía los que cuestionan y los que pretenden dictaminar sobre lo que es bueno o malo. Pero la ciudadanía se ha expresado en varias ocasiones respaldando el proyecto del gobierno.

–¿Qué ha cambiado en el mapa de medios con la ley?

–Hasta ahora el mapa no cambió. La mayor parte de los medios de comunicación en el Ecuador siguen siendo privados. Aquí había habido una quiebra fraudulenta de la banca y las empresas bancarias, que eran las que estaban sustentando el poder económico, hicieron quebrar la banca y se llevaron los dineros fuera del país. El gobierno de Correa tuvo el coraje de comenzar a liquidar esas empresas y, por lo tanto, tuvieron que empezar a vender los bienes que tenían para pagarle a la gente. Parte de esos bienes eran los medios de comunicación.

Lo otro es que se hace un estudio de cómo se otorgaron las licencias de los medios de comunicación y se demuestra que muchas de ellas fueron entregadas de forma fraudulenta. Por lo tanto, eso está en proceso de reversión. Todavía no ha cambiado el mapa de medios, pero la intención es que haya un cambio brusco. Esas licencias fraudulentas les serán quitadas a los medios comerciales y van a tener que pasar a alimentar ese 34% que la ley determina que vaya a las radios comunitarias.

–¿Qué porcentaje de las licencias tienen los medios comerciales?

–El sector empresarial tiene cerca del 90% de las licencias. Hay un 10% que corresponden a radios de la Iglesia Católica, a movimientos o a particulares que tienen una visión mucho más democrática. Pero el sector privado que tiene una actitud política cercana a la derecha representa el 90%.

–¿Cuáles son los primeros pasos que se dieron con el nuevo marco legal?

–El avance fundamental es que se están otorgando licencias a comunidades indígenas. Los grupos étnicos tienen la posibilidad hoy día de acceder a estas frecuencias de radio. Entonces hay otorgadas ya cerca de 14 y hay un plan de que se las dote a todas de equipamiento. Pero hay un problema. Se pagan dos sueldos desde el Estado. El Estado les paga el sueldo al director y al jefe de información. De alguna manera eso podría  significar un manejo, según los críticos, de que estos medios no podrán oponerse a las políticas de la dirección general.

–¿La normativa contempla algún tipo de cuota mínima de producción de contenidos en lenguas indígenas?

–No habla de cuotas, pero la idea es que las radios puedan emitir en sus lenguas madre. El problema es que en las comunidades indígenas son las personas de más edad las que manejan la lengua, pero sus hijos ya están muy castellanizados. Ya sea por la educación o por la necesidad de relacionarse en las ciudades con sus pares, la lengua indígena va quedando postergada. También está que, por el uso de las nuevas tecnologías, el uso del castellano se hace prioritario para ellos, así como el inglés. Entonces el idioma pasa a ser un elemento que hay que destacar y que hay que darle mayor importancia. Los compañeros que trabajan en los medios de comunicación sí tienen claro que hay que darle esa importancia, pero ese es un proceso largo que hay que estudiar.

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