[Pelao Carballo y Agustín Barúa Caffarena*]
Ilustración: Oz Montanía Hablar de lo malignizado, de lo prohibido que es, a la vez, cotidiano, es salud. Hablemos pues de marihuana entonces
No vamos a decir que la propuesta de Elvis Balbuena[1] viene a abrir la discusión legal del tema marihuana (y del tema «drogas»[2] ) en Paraguay. La certeza es que esta discusión -como buena parte de lo que se discute y determina acá- no fue ni pública ni abierta.
La legislación paraguaya en el tema «drogas» no parte de constataciones científicas, sociales o empíricas del tema de las adicciones problemáticas (valga la redundancia). La legislación paraguaya de «drogas» parte de un mero acto de fe: se trata de creer y hacer todo lo que dicta la política de «drogas» del gobierno estadounidense, por fuera de todo acercamiento solidario con nuestra realidad paraguaya en el tema.
El tema «drogas» es tratado igual que el tema aborto: como un asunto de fe, un asunto religioso. En las «drogas», la razón está en Washington, en lo respectivo al aborto, nuestra legislatura obedece al Vaticano.
Toda la perspectiva estatal de «drogas» existente es represiva y ha sido levantada así, entre el silencio y la manipulación.
Con esta si, con esta no… con esta señorita me caso yo
El trato jurídico, sanitario, policial y de prensa «libre» a las «drogas» se basa hasta hoy en una mirada clasista: se protege y silencia el comercio, producción y consumo de las «drogas» propias de la clase alta urbana, y se reprime la producción, comercio y consumo de las «drogas» que los sectores pobres pueden controlar. Se trata de un tema de poder: «drogas» controladas por los ricos no son perseguidas. «drogas» bajo la posibilidad del control de los pobres, si son perseguidas.
El modelo prohibicionista falla por esa misma forma clasista de tratar las «drogas». Será mentira cualquier modelo prohibicionista mientras los ricos puedan seguir drogándose impunemente a costa de la prisión de dealers y productor+s pobres que les abastecen. Este modelo funciona como la parte pública del permisivismo práctico y discriminatorio para los ricos.
Será opresión y colonialismo en tanto esa forma de tratar las «drogas» siga desconociendo la histórica, multicultural y compleja relación de la humanidad con las «drogas», y en particular de las culturas paraguayas con las «drogas». A modo de ilustración, recordar el proceso histórico del trato a la yerba mate hasta su asentamiento en la identidad paraguaya.
Esto, sin entrar a considerar los innumerables beneficios que el prohibicionismo trae a la constitución, desarrollo y articulación de mafias en torno a las «drogas»: pequeñas, caseras, locales, mafias medianas, mafias estatales, mafias internacionales; ellas sustentarán el prohibicionismo hasta que les sea más redituable la legalización de ellas, siguiendo el modelo oligopólico del alcohol y el tabaco.
Un, dos, tres… ¡¡¡Miro!!
En ese sentido, vemos más importante una política pública centrada en la despenalización del consumo y autoproducción de la marihuana y otras «drogas» (como el alcohol –cerveza casera- y el tabaco) en cuanto a lo legislativo-policial, y de reducción de daño en lo respectivo al tratamiento desde la Salud Pública.
De hecho, la autogestión del consumo de marihuana y otras «drogas» permitirá disminuir el peso de las mafias en el negocio de las «drogas». Negocio que, hoy por hoy, alimenta no sólo a las mafias, sino también a policías, iglesias, polític+s, terapeutas que ofrecen la abstención total como solución al consumo problemático de «drogas». La prohibición de las «drogas» es un negocio redondo para todos quienes viven de ellas, desde la ilegalidad y la legalidad.
El uso de «drogas» es un tema que debe ser objeto de discusión pública, honesta, reflexiva y abierta para definir el trato que se dará a ellas. Discusión que debe centrarse en los contextos que explican los móviles de los usos (y abusos) de las «drogas» y en las libertades civiles conectadas. Para esto debe evaluarse las posibilidades reales de que este debate se logre, y encaminar hacia la producción de las condiciones para ello.
La lucha por la despenalización del consumo y autoproducción de «drogas», especialmente de aquellas que están vinculadas a la tierra y la producción artesanal y amorosa (marihuana, alcohol, tabaco), se vincula con otras luchas por la libertad. Se vincula a la histórica lucha paraguaya contra los autoritarismos, contra la mojigatería y el control de las mentes y los cuerpos.[3]
Paraguay hoy está apostando por más libertades, y esa apuesta es práctica, es real. La podemos rastrear en el lenguaje, en los relacionamientos, en las artes, en la política, en la necesidad de romper con el oligopolio periodístico que insiste en querer disciplinar nuestro pensamiento. Podemos rastrearla en la apertura social y juvenil a no encasillarse en prácticas ni opciones sexuales únicas.
Paraguay se abre a la libertad luchando contra la doble moral residual en el poder, que permite el abuso publicitario de los cuerpos, estimula el consumo de las «drogas» industrializadas y prohíbe la autogestión de los cuerpos y los placeres, en tanto esa autogestión cierra espacios al mercado y al lucro/poder.
Hace falta, entre otras cosas, la voz de quienes usan «drogas»; a ellos no sólo se les reprime sino que se les silencia. Esas voces asomarán a partir de la acción: frenar la estigmatización a partir de su reconocimiento público, como parte del complejo ser y estar paraguayo. Nos interesa que se hable del tema, honesta y tranquilamente.
Necesitamos que, desde una perspectiva de salud, se implemente una política propia, no una sujeta a los USA-intereses. En ese sentido, no queremos que en este tema se haga lo mismo que se ha hecho en las intervenciones militares y policiales de los últimos tiempos en San Pedro: servir descaradamente a los intereses imperiales de Estados Unidos y Brasil.
Se trata de reparar el daño que esta sociedad nos ha hecho y reducir el riesgo que hay en el abrir la vida a nuevas experiencias. Para eso se necesita diálogo, acompañamiento, contención, y no represión.
Notas
*Pelao Carballo es miembro de Por una red paraguaya de reducción de daños y Agustín Barúa es del Foro permanente de salud mental
[2] El entrecomillado resalta la necesidad de debatir un entrampamiento de significaciones en la palabra droga: si en la práctica los efectos nocivos resaltados son en gran medida la precarización, perversión y estrechamiento de presente y futuro, ¿pudiera también producir esos mismos resultados ciertas formas de vivir -por ejemplo- la maternidad, la religión, la pareja, el dinero…? En ese sentido ¿cabría ser expandida la noción de «drogadictos» a quienes abusan de estas cuestiones?

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Alabo la valentía de los que escriben sobre este tema tabú en el país. En serio. El sólo hecho de escribir es un riesgo en un país reaccioanrio como éste. También que E’a haya resuelto publicar tema tan polémico. Creo que el tema drogas es altamente político, como todas las cosas de la vida. La prohibición benefica a los que hacen grandes negocios con la droga ilegal. Pero algo me preocupa del consumo: cómo consumirlo, en este caso la marihuana, responsable, inteligentemente? tengo amigos que se hicieron mierda con las drogas, huyeron de la realidad, y eso que son amigos que teorizaban sobre la cuestión de las drogas, me da miedo también la permisidad sobre su consumo…antes el alcohol estaba probibido en EE.UU. por la sociedad, luego se dio permiso para el consumo pensando que eso bajaría el nivel de consumo y aniquilaría el gran negocio, todo lo contrario, el alcohol causa estragos en todas las sociedades del mundo. Su liberación sólo legalizó el gran negocio, y hay más consumidores que ya no se esconden. No sé qué pensar
Posted by Carlos | enero 29, 2009, 11:33 amBuenísimo el artículo.
Posted by Osvaldo Zayas | enero 29, 2009, 3:48 pmel articulo plantea un tema tabu, y por ello interesante. Hago algunas preguntas para el que quiera responder. Cómo podría abordarse el tema drogas simultáneamente respecto de la producción, mercatilización y consumo? Y más de fondo aún, cómo compatibilizar una lucha política entre el hambre masivo y urgente y el consumo cultural existencial necesario también? Cómo no desvincular la denuncia contra los señores del tráfico de drogas inficionados en el Estado y la denuncia de la discriminación contra los que consumen por una u otro razón?
Cuál es la posición de los partidos de izquierdas respecto de este asunto? Cuáles serían los límites al consumo en el caso de una liberalización del comercio y el consumo de la marihuana? Gracias.
Posted by Arístides | enero 29, 2009, 4:56 pmComparto la motivaciones, a partir del artículo, a los articulistas ¿Es posible abordar una serie de reportajes o artículos sobre este tema? Hay información que me resulta necesaria para comprender mejor la temática. La desigualdad social y la la subordinacióna a una política imperialista, son dos temasos, complejos y con múltiples matices, pero además existen otros. Creo que hay mucho que discernir abordando separada y relacionalmente las dimensiones políticas, económicas, sociales culturales y de salud… Insto a profundizar el tema. Abrazo.
Posted by Vladimir | enero 29, 2009, 6:44 pmcelebro el artículo de verdad.
justo hoy vi un programa que se llama “mejor hablar de ciertas cosas”, el capítulo era sobre drogadependencia. me pareció también muy bien abordado el tema, con mucho equilibrio, desde diferentes aristas, una invitación a la reflexión seria sobre un tema complejo y extraordinariamente manoseado.
comento ésto por lo importante que es en estos casos el hecho de construir un escenario de debate social serio al respecto. un tema aún más tabú, como lo es la despenalización del aborto, pudo ir siendo trabajado desde los espacios feministas y ampliándose de a poco a otras esferas de la sociedad.
tal vez el desafío prioritario en este tema también sea comenzar a romper el discurso único y la mirada desde la ajenidad; por ello las voluntades que dieron vida al artículo se valoran aún más.
Posted by milena | enero 29, 2009, 10:38 pmmuy bien, abajo la hìpocresía! abrir debates de este tipo solo puede ser sano y positivo, gracias E’A
Posted by syl | enero 30, 2009, 9:55 ammas que interesante el articulo, explayan lo que miles de personas pensamos… creo que no hay nada que acotar…
Posted by Lorena | enero 30, 2009, 10:41 amPor un lado existe una postura algo esquizofrénica e inexplicable de las sociedad de permitir unas drogas y otras no, según leí no existe evidencia de una diferencia substancial entre la marihuana el alcohol y el tabaco cuando hablamos del abuso de estas substancias.
El tema de que la prohibición crea mafias organizadas no hay discusión y se da por hecho sin embargo creo que la legalización daría como resultado que el negocio pase a otras manos, y otros serán los beneficiados con el consumo de la droga, en forma legal, como pasa con el alcohol y otras drogas.
Creo que habría que tomar una postura más coherente a la actual, y que no atente contra la libertad de cada uno, sacando la responsabilidad a la persona de elegir y estigmatizando a los que deciden usar tal o cual droga.
Por otro lado creo que los esfuerzos de la sociedad no deberían estar enfocados a la prohibición sino a la información sobre los daños y la devastación potenciales del abuso, y la publicidad debe estar estrictamente regulada, cosa que no pasa en nuestro medio, es decir dejemos de crear una cultura de lo cool que es drogarse o consumir alcohol sin por eso tener que prohibir.
Posted by Edu Codas | enero 30, 2009, 1:41 pmfelicitaciones por el articulo, yo como consumidor de marihuana, he tenido que vivir el rechazo familiar y social mas cercano, todo por culpa de este tipos de politicas impuestas en latinoamerica, como si fumando hierba me diera por matar o salir a robarle a alguien.
los felicito y que el tema avance, porque asi avanzan las libertades individuales.
saludos
Posted by antonio | enero 30, 2009, 3:11 pmRealmente es un tema que generará muchos debates. Pero es difícil tratar sobre liberación de la marihuana en un país donde: desde los padres, profesores, legisladores y otros lideres tienen utilizan el sistema donde: “es mas fácil prohibir que educar” a las personas o la sociedad. Principalmente los jóvenes que son los mas perjudicados con el problema de las drogas.
Posted by Luciano Carlos | enero 30, 2009, 3:21 pmTema complejo, pero que en el Paraguay debe ser abordado desde sus contradicciones concretas en lo social y politico. El articulo es muy interesante. Sin embargo no escapa a la intención de generar un debate desarticulado en cuanto a, por ejemplo, la lucha por la tierra. El complejo entramado de mafias organizadas no puede ser comprendida y desnudada sin la enunciación desde el campesinado, que hoy está siendo acusado de complicidad con los narcos por telefuturo y última hora. Empezemos por el compromiso y la unidad en elanálisis y no por las ansiedades de la clase media y alta urbana, que a lo mejor, inconcientemente, no hacen sino bailar el mismo tango musicalizado por la derecha.
Posted by Prabhat | enero 30, 2009, 3:40 pmHola, este artículo plantea cuestiones sumamente interesantes sobre la lucha por la libertad y el desprendimiento de los corsés fascistas de la sociedad paraguaya. Sin embargo disiento claramente con la idea del artículo de asociar a la marihuana con drogas duras; también con que su consumo es elitista.
Me explico, primero lo segundo, como todo gua’i: el consumo de marihuana es el más democrático entre las drogas blandas; es incluso mucho más barato un porro que una cerveza; además, genera fuentes de trabajo donde no hay. En la clase alta (sea como se llama esa estupidez de modo de vida en Asunción), es chick y se compra casi al mismo precio y vendedores delivery bien seguros: es decir, no te roban ni con el precio ni con armas de fuego.
A este respecto, y ya que los que escriben este artículo conocen el tema, y también lo lectores, podrían escribirse interesantes artículos.
Un tema que hay que abordar, seguro y manera responsable por parte del ministerio de salud, es una campaña de educación sobre la marihuana; porque no es lo mismo un cheto fumando un petardo en la terraza de su casa (símbolo de paz y armonía con la naturaleza, ultra-chick); que un barra brava para infundirse valor para una golpiza; o un caballo loco para robar; etc. Las causas de violencia en estos casos, y las adicciones y robos, obedecen más a condiciones sociales y poca educación que por la marihuana. Hay amplios estudios que lo demuestran; de hecho, esta plantita es símbolo de paz de culturas hermosas como lo son la rastafari, la ecologista, los flower power, intelectuales, escritores, músicos, artistas, estudiantes sobresalientes y científicos, ect.
A este respecto está el artículo de Carla Fabri en Abs, un artículo un poco tembloroso pero algo es algo.
http://www.abc.com.py/blogs/post/765/necesitamos-que-otros-controlen-nuestras-decisiones-la-marihuana-no-es-buena-ni-mala
Respecto a la asociación con las drogas duras. El alcohol es mil veces más destructivo, más fomentado y consumido. Paraguay es uno de los países más borrachos del mundo. Y la adicción al alcohol se da en casi todos los consumidores ocasionales tarde o temprano. Además es más caro y multinacional y provoca espantosas fuentes de trabajo, destruye hogares, provoca accidentes de tránsito y hace lucrar más que cualquier camión de marihuana a los mismo hijos de puta de siempre. Por otra parte, colocar a la mariahuana en el mismo carro que el paco, la cocaina o las pastillas es exagerado. Está el viejo axioma: se empieza por la marihuana y se continúa con otras drogas peores. Eso no es cierto. Se empieza con el alcohol, con la mala educación, con la publicidad, etc.
Bueno, esto ya está largo. Felicidades por el tema que abordan. Es valiente y acertado y son unos capos.
El narcotráfico destruye tanto como el cultivo de soja: el negocio es para extranjeros; los contaminados y destruidos somos los paraguayos.
Saludos
Posted by ever román | enero 30, 2009, 4:32 pmQue bárbaro, hasta dónde puede llegar a degenerarse la sociedad, lo único que faltaba, los que propugnan la degeneración económica de la sociedad(los zurdos), ahora promueven la degeneración total del ser humano promoviendo abiertamente el consumo y comercialización de drogas. Los épocas de gran decadencia económica y social(como las que vivimos nosotros) son escenarios propicios para este tipo de sucesos, así como en la alemania de post 1ra. guerra mundial donde se produjeron los más grandes indices de alcoholismo y sustancias ilícitas de todo tipo, hasta el nuevo resurgimiento del de Alemania y su encumbramiento como potencia mundial de la mano del partido nacional de los trabajadores alemanes. En esos tiempos dorados, se pudo apalear a esa plaga llamada droga de manera contundente. Entonces Alemania conoció un periodo de crecimiento económico, científico, cultural, político y militar sin precedentes. Porqué? Por que la sociedad se escabulló de su autodestrucción, del autoflajelo de la droga, para dedicar toda su energía, su naturaleza al crecimiento de su nación, de sí misma, a su desarrollo, a su evolución y perfeccionamiento. Dejó, el autoflajelo, la autolamentación, la autodestrucción, para abocarse a un objetivo. Yo no soy un nazi, pero hay cosas que no se pueden negar. La solución a esa plaga no consiste en la prohibición, ni en la liberación, consiste en su destrucción total. En su persecusión. Hay que apresar a los comercializadores, productores y consumidores por igual con penas capaces de hacerlos pensar dos veces. La solución consiste de purgar a la sociedad de sus males, y sus malezas, hay arrojar a la basura sin miedo ni remordimiento, las frutas podridas de la canasta. Que el señor este con ustedes.
Posted by Emilio Abreu | enero 30, 2009, 4:53 pmClaro! que el Señor de la Guerra, la Muerte, la Destrucción, el racismo, y la megalomanía ADOLF HITLER esté con todos Ustedes, es un inocente deseo su profeta y predicador EMILIO ABREU!
Posted by hector fernández | enero 30, 2009, 8:01 pmAh! me olvidaba Emilio “fruta podrída” Abreu
Posted by hector fernández | enero 30, 2009, 8:05 pmNada más y nada menos que el representante de satanás en la tirra!
Posted by hector fernández | enero 30, 2009, 8:06 pmshake la moral y las buenas costumbres
yo creo que yapiró elvio liberal y el parlamento, menos que menos con este tema, su aparición vale más que nada una tapa amarilla al lado de la cola de fulana de tal y la frase de hasta abjo papin hasta abajo
lo que si vale es abrir el debate sobre las drogas
vale pensar que el problema de la delicuencia no es la marihuana, sino esta sociedad tremendamente desigual, cruel e impune que te bombardea con publicidad donde con tu celular con muchas cosas electronicas le podes coger a la modelo tal tal, siempre que tengas el champion adecuado, la pilcha adecuada y ese chamburreado de productos… pero la verdad es que ni cagando tenes la minima chance de nada de eso, y te tenes que contentar con tu realidad
además de lo cruel de esta logica, por lo del consumo sediento, te hace ver tu “realidad como una mierda”, o sea que sentarte con los perros a hablar es una cagada si no hay cerveza, el amor que vos le tenes a tu pareja es una cagada si no se le parece a egnie eker, bailar no da gusto si no es en chechos o glam o lo que sea…
vale pensar que este debate sobre la marihuana sea la puertita de entrada a un debate mucho mas amplio sobre drogas
Posted by fabrizio | enero 30, 2009, 8:47 pmLegalizar la marihuana no es la solución.
De acuerdo con la legalización, pero esa es tan sólo la punta del iceberg del efecto opresivo de las drogas en las clases más pauperizadas.
Para mi, el problema es más amplio y más complejo (no se preocupen no voy a concluir que lo que en realidad necesitamos es una revolución, me circunscribo a las drogas).
Las drogas son un medio de opresión que tiene varias aristas. La persecusión penal es tan sólo una de ellas.
En Oakland, suburbio trabajador de San Francisco, se hicieron denuncias respecto a que las fuerzas de seguridad de Estados Unidos introdujeron ahí drogas pesadas para mantener al guetto negro anestesiado, estupidizado y en estado de constante ilegalidad. Ese caso se denunció pero se sospecha que eso se dió en muchos barrios proletas de Estados Unidos (que existen fuera de las postales).
En casos como estos y en el caso de las drogas pesadas como la heroina, la legalización no resuelve el efecto opresivo que tienen las drogas.
Quieren que estemos hechos mierda, para que no podamos ni siquiera luchar.
Sinceramente, la legalización de ninguna droga creo que agrave el problema o promueva su consumo como lo plantea Emilio Abreu en términos bastante burdos. Hay evidencia en éste sentido. En este país hay miles de leyes de tránsito que no se cumplen. Hay propuestas en algunas comunidades europeas de eliminar la mayoría de éstas leyes porque estadísticamente, su existencia y el juego del gato y el ratón con la policía no reduce ni los accidentes de tránsito ni la mortandad por ésta causa. Se tienen mucho mejores índices de seguridad mejorando la infraestuctura de las carreteras que escribiendo leyes en papel y multando a la gente.
Volviendo al hilo principal del argumento, la legalización no resuleve: se tendrían clases igualmente pauperizadas, deterioradas física y psicológicamente envenenándose legalmente.
Es decir, ésta propuesta corta el efecto opresivo de la legalización, pero no detiene el efecto degenerativo que es un componente central de ésta dispositivo de opresión.
En el grupo de los militantes musulmanes cuyo exponente más famoso era Malcom X, los integrantes no podían consumir drogas ni embriagarse. Si bien ésto tenía una raíz conservadora religiosa, en ese contexto particular resultaba en una ventaja política para el grupo porque tenían mucho respeto por parte de una comunidad que veía a sus hijos sumergirse en un abismo sin retorno y que rechazaba el uso de las drogas por motivos bien válidos. Entonces, el rechazo social de la consumición de drogas en general no me parece totalmente malo; al contrario. Este rechazo social de las clases populares tiene una razón de ser que no es funcional a las clases dominantes, sino que son una lucha totalmente legítima y necesaria que confronta a un dispositivo de opresión.
Es por eso que respeto a los grupos de activistas sociales que no permiten que sus integrantes se droguen. Me parece que es algo que tienen derecho a hacer sin que por eso tengan que ser tratados de conservadores o inflexibles. Consumir drogas es una trampa muy burda en la cual quieren hacer caer a los grupos radicalizados.
En el caso específico de la marihuana, el rechazo social es totalmente contrario a la evidencia científica. Pero eso no ocurre en el caso más amplio de las drogas en general. La marihuana es precisamente la excepción, no la regla.
El rechazo social (no así las leyes y la criminalización a través de leyes burguesas) a las drogas en general me parece muy positivo porque es una reacción de lucha a un dispositivo de opresión, anestecia y deterioro de las clases populares.
Desde la izquierda, no podemos basar nuestra política hacia las drogas en la excepción (la marihuana). Aparte, la marihuana no me preocupa, porque como precisamente no hace ni siquiera tanto daño como el alcohol, está siendo paulatinametne aceptada socialmente en varios países.
En diez o veinte años, a mí me da la impresión de que ésta droga va a ser legalizada y sin embargo, la estructura opresiva de la droga en general, va a quedar intacta.
Cerveza + marihuana Ok, y el resto sigue igual. Ese es el modelo al que conducen los hechos.
Ojo, cualquier conquista la valoro infinitamente. Pero esta es una cuestión que tenemos que reclamar con mucho detalle. El desafío para mí es cómo atacar a la criminalización sin ir en detrimento del rechazo social a las drogas.
Haciendo una burdamente breve conclusión, mi humilde posición es: legalización: SI, en todos los casos, porque no promueve el consumo y corta la opresión de la criminalización del pobre; aceptación social del veneno por parte nuestra: NO.
Y ojo: la marihuana, según nos muestran los hechos, no es veneno del calibre de los que sí me dan miedo.
Posted by Seba | enero 30, 2009, 11:37 pmCuales son las cosas que atrasan a un país??:la cultura..la poca formación y la baja autoestima que tenemos.En el Paraguay de hoy, el consumo de alcohol,principalmente la cerveza,hace que muchas generaciones queden en el atraso por todo lo que ello ocasiona. La publicidad,los balnearios,las discotecas,las modelos y el “reguetón” llevan consigo un gran caudal de frustración a todas las personas que de una u otra forma se involucran con esa sociedad de consumo. El Paraguay es un atraso por culpa de la poca cultura y falta de formacion a nivel familiar.La familia ya no existe..allí comienza el problema. Los padres cada día más preocupados por ganarse el pan de cada día dejan a sus hijos a merced de toda una sociedad que ultimamente a perdido TODOS los valores morales.Hoy día vale más una cola y unas tetas siliconadas que cualquier cosa. Entonces…si ésos son los valores que nuestros jóvenes están recibiendo qué podemos esperar? Qué ganamos con tomar cerveza hasta reventar? Qué es lo positivo que encontramos en escuchar musica estridente hasta el amanecer en una estación de servicio? Para comenzar..en Paraguay una latita de cerveza debería tener un costo de 20.000 Gs. y una botella 50.000….por ahí debemos comenzar…los eventos publicos como discotecas y demás deben tener un canon municipal el triple más caro que la puesta en escena de una obra teatral clásica…de esa forma por lo menos estaríamos comenzando a cambiar este país..Pero si la familia no vuelve a ser lo que era,si papá se preocupa un poco qué está haciendo su hijo o su hija estoy seguro que nadie se metería en drogas. La familia,el hogar,las buenas costumbres deben ser la base de toda sociedad.
Posted by Daniel | enero 31, 2009, 7:45 amcreo que si se legaliza, como toda droga legal, sera absorbida por un sector productor pudiente y nada mas… y hasta perderia su encanto-atrayente de prohibida… si se consume es porque no se debe… creo que el superyo social alienta a su consumo… y las drogas legales como el alcohol o el tabaco son fuentes asesinas de ingresos protegidas por los poderosos y los mismos consumidores que los mantienen, los endiosan y hasta le otorgan poderes de diversion exclusiva y relajacion…
Posted by tai chi | enero 31, 2009, 9:42 amsacar de adentro la opresión, revolverla con cuidado al sol, con un porro colectivo en la plaza de asunción, mareo de jazmines, de durmientes sonámbulos de tranvías y trenes que ya no están. Sacar de adentro la rabia y la contención, un porro, un tereré, un beso en la ciudad de jazmines y durmientes que esperan el nuevo tren. Sarcalo todo afuera, despacio, a nuestro tiempo, al sol, no de enero, no de meses que se deben llenar espacios radiales, ni periódicos por el letargo de un país rico de vacaciones y un país pobre de obsesiones diarias. Sacarlo afuera, para secarlo al sol, despacio, a nuestro tiempo, sin medio a Tio Sam ni Tito Saguier. Ya nadie puede evitarlo, el otro existe, es real, el mounstruo en el espejo diario. Ya no es relax de clases media altas, es un polvorín en las calles en las esquinas oscuras en las plazas ocupadas un demonio para las suegras un chivo para policías. sacarlo afuera, despacio, sin apuros. Un encuentro grande en plaza pública pegaría.
Posted by julio benegas | enero 31, 2009, 12:02 pmGrande Agui, genial tu compañero (felicitaciones Pelao, aunque no te conozco). Me encanta entrar a este ámbito de debate invitado por uds. con reflexiones tan lúcidas. Y con aportes tan dispares.
Quiero nomás decirles también que me parece interesante pensar el lado de los derechos, incluidas las libertades (individuales y colectivas) como el de la educación, la formación, el respeto por nuestras decisiones y elecciones (obvio mientras sean en algún lado nuestras y no sean eternas o sí, pero revisadas). Lo otro era algo que ya me olvidé pero ya volverá… (y pasa que no fumo ni tomo, entonces no tengo excusa para decir por qué)…
Abrazos
Posted by Luis Claudio Celma | enero 31, 2009, 5:08 pmLa opiniòn de seba (supongo que es Yegros) me abriò el apetito para opinar por segunda vez en este forito.
Yo soy un adicto. Un dicto compulsivo (mientras escribo esto ya toy fumando uno), ùltimamente, al cigarrillo, y al alcohol, aunque no tan compulsivo pero sì cotidiano. Recuerdo una frase del Ever Romàn, que justamente antes de ayer, me escribiò por mail: “Todos tienen el derecho fundamental de huir de la realidad”.
Por suerte, estoy legalizado y legitimado, lo que me evita la condena social, aunque no las crìticas de algunas personas cercanas. Y tengo la desgracia de que no me gusta la marihuana: fumè una vez y entrè en un agujero negro. Yo pensaba que iba a flotar leve y agradablemente sobre la realidad, pero me diaprò como un bòlido. Raro
Dejè hace un tiempo de considerar sòlo a las adicciones duras y blandas como drogas. Veo hoy, como ustedes quizas, que la gente busca potencia, energìa en cualquier cosa. Y la verdad que no es fàcil vivir dentro del dragòn de mil cabezas. Y aqui es donde pega lo de mi amigo Ever: todos tenemos derecho a huir de la realidad.
No hay problema con el derecho de huir. La pregunta sì es hasta cuando y còmo. Tengo amigos y amigas que se estàn haciendo mierda , no precisamente con la cocaina, sino con el alcohol y con la comidad. Es el caso de X, bella y perversa (en esta conbinaciòn tambièn droga)criatura que en un momento de mi pasado me arañò con todos sus filosos labios y me dejò en este lugarcito para irse a Holanda. La encontrè por aca de nuevo hace unos meses: es hoy una pelota inflable a punto de explotar. “Y que querès viejo, me dijo, van dos criaturas seguidas que se estàn muriendo en mi vientre. De algo me tengo que agarrar”. Por suerte su amor de ahora tambièn es gordo.
El caso de XX parece màs loco. Lùcido y sereno hace unos 6 años atràs, hoy es una piltrafa que anda eternamente dormido por el alcohol. Se da cuenta, pero ya sus hàbitos son duros como piedras.
Soy partidario de la legalizaciòn y legitimaciòn de todas las infinitas drogas que hay en la tierra, que se consumen loo ya. Soy partidario de la libertad, pero con lìmites: como dicen que dice mi amigo Josè Tomas, no soy partidario de la polìtica del “Chaaau loco”. Y sè que con la legalizaciòn el problema concreto se agrandarà. Sobre todo porque el Capitalismo (este Estado, la gente, nosotros mismos) cada vez nos va fragmentando màs y màs en mil pedazos, y nos deja sòliitosos. Mucho antes que este bicho totalizante apareciera, nuestros ancestros organizaban, colectiva y periòdicamente, el consumo de alguna droga natural que descrubrìan por ahi. Se iban un rato de la realidad, y luego volvian a ella energizados.Hoy parece no ser asi la cosa.
Creo que hay que tratar de serlùcidos ante las drogas de mundo. Porque solitos, llevamos las de perder.
Posted by Aristides | febrero 1, 2009, 11:45 amlo de lúcidos me gustó arístides, sobre todo porque después de leer mi comentario, me di cuenta que estaba más cerca de donde no quería estar cuando enarbolaba la educación como una vía pendiente de revisión, sobre todo por lo bastardeadita que está en cuanto solución mágica y medio de alienación/alineación. Creo que la clave la dan los mismos autores cuando afirman entre líneas las importancias de las prácticas propias de lo que pasa en esto que venimos a llamar Paraguay y que eso es lo que debemos recuperar en espacios educativos (lejos ité de la escuela pasa esto) y confrontar con las lucideces de los estares diversos que se pueden hacer devenir como probar, consumir, elegir, transitar, desdoblar, mirar del revés, no poder mirar y entonces solo oír, etc. De esa educación hablo (qué bárbaro tener que decidir educaciones como significados, apenas sentidos).
Y acá viene otra vez lo de despenalizar y legalizar, como otro punto-tema-raya, pensarnos como sociedad abierta antes que encerrada todavía no nos resulta fácil, pero lo vamos haciendo desde diferentes espacios oportunidades y vivencias, como este, por eso me cuesta cuando leo comentarios que se erigen en moralistas -por disparos directos y por ironías- porque connotan y delatan nuestras intolerancias y dificultades para escucharnos mutuamente.
Posted by Luis Claudio Celma | febrero 1, 2009, 3:02 pmcoincido en la complejidad del tema, en su necesaria autonomía, en sus contradicciones: en reconocer a las personas que se drogan con sustancias o que se drogan con la tele, con la religión, con internet, con el sexo, con la violencia, con el amor , con la comida, con los hijos, con el estudio, con …., creo que muchas de estas últimas perjudican mas a nuestra sociedad que la hermosa plantita, pero el debate tiene que abrirse y se abrió!, esto solo es señal de que poco a poco nos estamos liberando de los mandatos que por años impidieron al ser humano ser libre de elegir sin culpa vaticana. Me emociona vivir este tiempo de revoluciones internas!
Posted by rebe | febrero 1, 2009, 3:42 pmEspero que esté artículo sobre la situación legal y social de las drogas en Paraguay, permita empezar un trabajo científico que lleve más que nada, al sinceramiento del cuerpo social con respecto al uso de cualquier sustancia que altere la conciencia. El problema en el tema drogas en Paraguay, sin lugar a dudas es cultural, pero también económico, social-laboral y político. Es dificil hablar de drogas en Py, pues todo es un dogma de fe… mientras resulta que el petardo que estamos encendiendo ahora ya es transgénico…
Posted by Miguel Méndez | febrero 1, 2009, 4:39 pmbien ahi agus y pelao.
desde dónde debatirlo me parece interesante. Por eso lode “bien ahi”. Con relación al párrafo en el que se alude “drogas controladas por los pobres y drogas controlados por los ricos” no estyo de acuerdo, porque el fondo económico es el mismo. No creo que se persigan las drogas que pueden ser “controladas” por los pobres, porque de hecho, teniendo en cuenta ese poder real basado en la tenencia de la tierra, no tenemos porducción de droga que pueda ser “controlada” por los pobres. Creo que este problema, como muchos lo han dicho (incluido agus y pelao)m en cuentra su fuerza en la rentabilidad de su producción. Por ahora la porducción ilegal es mucho más rentable, teniendo en cuenta que el sistema financiero necesita de ganancias grandes y rápidas para inyectar capital y seguir haciendo girar esa rueda que se hace tambalear a sí misma haciéndonos tambalear a todos.
Dentro de esta discusión sí me interesa rescatar partes del trabajo de los compas, en donde se hace alusión al momento político que vivimos en el Paraguay y en gral en todas partes, por lo que esta cuestión me parece interesante, incluida en el marco de las grandes urgencias que tenemos como pueblo y como humanos, utilizando con mucha fuerza y el mayor intento de cohesión posible, nuestras inteligencias y experiencias para proyectar eso antagónico que sea superador en términos humanistas, en términos de vidas.
Me parece sumamente necesario que, como me decía un amigo, utilicemos más nuestras capacidades para eliminar el problema del hambre, el empleo y la tierra en nuestro país, y que la justificación de las debilidades que podamos tener, las trabajemos trasnversalmente, manteniendo desde una lógica humanista, algunas prioridades
Posted by najeeb | febrero 6, 2009, 11:23 pmSoy de los que piensan que los amigos siempre tienen algo bueno que decir. Aún cuando es una tontería, si lo escribió un amigo es la quintaesencia del tema. Esta confesión tiene tanto de visceral cuanto el ejercicio de tomar distancia de las prenociones y emociones que nos llevan a “creer” la buena voluntad de los amigos, puede ser peligroso para propósitos del conocimiento.
Sentado frente a este dilema, aporto mi opinión.
Aplaudo, como decía otro comentarista, el coraje -resguardado bajo el techo de E’a- de presentar el tema. Sé que es una cuestión que reflexiona hace tiempo mi amigo. Y sé que las injusticias que se cuelan tras las así dichas “drogas”, no es un problema nimio ni inocente.
El problema que se formula aquí es la relación entre “prohibición de estupefacientes y criminalización de la pobreza”. Considero que esta relación, es de hecho, una regularidad estadística evocada por Carballo y Barúa, a saber: que los pobres cuando consumen y comercializan son perseguidos, criminalizados; cuando los ricos lo hacen, son congraciados con la “vista gorda”.
Me parece sin embargo, que esta relación se convierta en el argumento de la “legalización” es un salto al vacío, similar a decir que porque los crímenes con armas de fuego es un problema de legalización de portación de armas, esos se acabarán cuando se permita el armamentismo doméstico.
Tras este argumento, miramos la relación superficial del problema. Los que hemos visto “Bowling for Columbine” recordamos que el problema efectivamente no es de portación o no portación de armas. En Canadá como Estados Unidos está permitido estar armado, y sin embargo en el primer país los crímenes por armas de fuego es inmensamente inferior al del segundo. Moore concluye: En Estados Unidos, las desigualdades son importantes, la segregación racial y étnica es importante, el miedo funciona como dispositivo hegemónico, las armas para cada quién es necesario (y es buen negocio para sus fabricantes).
Con los estupefacientes, me parece, el argumento es similar (no el mismo, repito: no el mismo!). La legalización de estupefacientes no es el verdadero problema, como tampoco lo es portar armas. Si la sociedad no fuera de tal modo desigual y pobre como la de nuestro país, la comercialización y consumo se hará selectivamente según criterios de la colectividad, según lo que el “consenso democrático” establezca (que se acerca a ser empíricamente, más o menos un consenso, cuando la sociedad es lo menos desigual posible) lo que el debate político dirima. He ahí a Holanda.
Justamente, el ejemplo de ciertos países no pueden alegremente transponerse esgrimiendo la frase “Y porqué él y yo no!? (que cuando éramos niños y no teníamos la pelota de fútbol que el hijo del vecino venía de recibir como regalo). Pocos discuten lo cercano que se halla ese país –allende el carácter capitalista de su modo de producción– de un consenso democrático que haya selectiva y cuidadosamente dirimido políticamente lo que consideraron digno de permitir e imperioso de prohibir. En Amsterdam, Rotterdam, etc., empero, no todos fuman, no todos compran, muy pocos comercializan.
En suma, compartiendo el diagnóstico de Seba (Yegros?) y disintiendo de su sorpresiva conclusión, opino que el problema por el que cannabinómanos, alcohólicos, tabacomaniacos y otros como los mandioquívoros, porotomaniacos, maizomanos, trigómanos, carnívoros y otros adictos más, que tan desolados se sienten cuando más se ven disminuidas sus posibilidades de acceso a sus respectivos insumos, luchen por generar las condiciones para que su ingesta calórica, alcaloica o alucinógena, sea de “real elección” y discutida así como resuelta en el debate público. Digo esto, porque como lo deja entrever Arístides tras su idea de que “el exceso viene de cualquier parte y no solo de las drogas”, la demasía de calorías por ingestas de ciertas comidas corrientes también se va convirtiendo en propuestas de legislación en varios países.
En términos de legislación, en definitiva, no se trata del “No a las drogas” de la SENAD (sí, consigna complaciente con el Depto. de Estado estadounidense) pero tampoco de un “Sí a las drogas” irresponsable, que legitimaría legalmente el dopaje colectivo, el escape de la realidad tanto más recurrente cuanto más grotesca y desalentadora se ha convertido la realidad en los últimos años. Yo confío en una lucha contra la desigualdad económica, contra las distancias sociales basadas en la miseria de grandes fracciones de nuestra población. Y parafraseando a Julio Benegas: después “todo vendrá llegando, de poco y a su tiempo”.
En efecto, cuando las condiciones sociales de posibilidad (acceso real y formal al mercado de trabajo, educación de calidad, acceso y calidad de salud pública, información amplia) de la elección individual de ciertos estupefacientes estén dadas, podrán también los profetas y escatologías de los mantras, krishnas, etc. pregonar que dejar de comer por días o hacer ayunos sistemáticos nos elevarán por encima de la realidad profana en la que nos hallamos, y renunciando a su dieta calórica básica, algunos puedan elegir también ese modo de escaparse.
(Esta reflexión es de un modo u otro un homenaje a mis amigos dirigentes tradicionales Mbya, que en los remantes de bosques de Caazapá, cada vez más asediados por todos los embates imaginables e inimaginables, luchan para que el alcohol y la marihuana no se cristalicen en el “mba’e meguâ”, genio demoníaco guaraní, que desarticula las pocas energías que les quedan para seguir resistiendo a esos embates con lucidez)
Posted by Luiso | febrero 7, 2009, 9:07 am“Fe de erratas”
En la última parte del PRIMER párrafo debe estar éscrito:
“Esta confesión tiene tanto de visceral como de peligroso cuanto el ejercicio de tomar distancia de las prenociones y emociones que nos llevan a “creer” la buena voluntad de los amigos, es indispensable para propósitos del conocimiento”
Posted by Luiso | febrero 7, 2009, 9:15 amLuiso,
Soy Seba, pero no Yegros. Soy conocido del Pelao y Natu (tal vez con esta aclaración, mis conclusiones sean menos sorpresivas).
Es difícil hablar de un tema tan complejo de forma tan breve. El recahazo social tampoco es una verdadera solución, pero me parece muy imporante. Independientemente del componente moralista del que se cuelga el estado burgués para demonizar a las drogas, existe una experiencia histórica de la sociedad con respecto a las mismas. Hemos visto a nuestros hijos, a nuestros compañeros, a nuestras madres, a nuestras vecinas hacerse mierda con drogas.
Es no sólo legítimo, sino necesario tenerlas ubicadas en un sitio de peligro. Es muy necesario advertirles a los chicos desde chicos con respecto a éste peligro de la misma forma en que se le advierte del peligro de un alacrán, de comer mierda o de un cuchillo afilado. Funcionamos en sociedad y los valores que creamos y transmitimos en ellas pesan.
Ahora, advertir sobre los peligros no es solución. Si el chico crece y decide cortarse las venas, la culpa no la tiene el cuchillo. Tal vez tenga muy buenas razones para hacerlo. Es ahí donde está la raíz del problema, y en un fenómeno tan extendido como las drogas, la raíz del problema es claramente social.
Lo que pasa es que la burguesía, al ser la clase dominante, toma estos valores que pueden ser legítimos y los articula enmarañándolos en una estructura de valores, instituciones y prácticas opresivas.
Sin embargo, tenemos que tratar de desenmarañar las cosas y sentar nuestras propias posturas y creando mecanismos de defensa social que nos permitan luchar contra esta opresión y al mismo tiempo sostener valores propios.
De ahí saco dos consecuencias. Uno, que es importante la legalización para evitar el elemento persecutivo y criminalizador que lo único que hace es apretarnos.
La segunda es la de rechazo social, pero no en el sentido que tiene en éste caso específico hoy en día, teñido de la falsa moral burguesa y ecompañado de una demonización de las sustancias como si ellas mismas fuesen la raíz del problema.
Es por eso que no es un salto al vacío, porque tus compañeros están para atajarte cuando das ese salto. La aparente seguridad que da el sistema de criminalización es por un lado falsa, y por otro lado otro lado carcelariamente opresiva.
El rechazo social no es una solución, pero si rechazamos algo y pensamos con independencia, confío en que juntos podemos llegar a formas más efectivas o por lo menos, menos dañinas de prevenir un problema de esta naturaleza, teniendo siempre en mente que, en éste sistema, mientras no solucionen los problemas de fondo, todos los remedios son muy débiles y efímeros.
Y la legalización tiene un componente fundamental que va al centro del problema: no ponernos en manos de la burguesía.
Ellos no nos cuidan.
Y si lo hacen, nos cobran demasiado caro.
Posted by Seba | febrero 7, 2009, 11:25 amNo a la Soja.. Si al cannabis…
la cuestion es simple.. hacer entender que no queremos liberar.. sino legalizar.. que es muy distinto..
La soja destruye al campo y al suelo.. nos estan liquidando de apoco.. estamos a tiempo de cambiar.
A. C. A. Hace frente.
Posted by Asociacion Cannabica Asuncena | abril 9, 2009, 3:17 pmy dejen de hablar de drogas !!! por que solamente se habla de cannabis para uso industrial… y el consumo controlado… la venta va seguir siendo ilegal.. la idea es que el estado controle absolutamente toda la venta para acabar con el narcotrafico interno. vender cannabis a un pais que no la legalizo va en contra de las Naciones unidas inclusive..
Posted by Asociacion Cannabica Asuncena | abril 9, 2009, 3:20 pmEsto tendría que ir más por una cuestión cultural, si bien uno puede percibir un porcentaje de población sin prejuicios y con suficiente conciencia y responsabilidad como para acceder a material de manera inteligente, es MUY ÍNFIMO ese porcentaje, querer dejar de hacer lo que dicta la política del gobierno estadounidense sería genial, de no ser por que ni siquiera el pueblo pudo salir de un sistema judicial calcado de uno de Argentina, ya obsoleto y arcaico, que sólo favorece al criminal. Si ni siquiera puede salir el país de eso, podría tener suficiente conciencia social para utilizar marihuana de manera inteligente? Es más la gente que la utiliza escudándose en el pretexto de saber usarla de manera responsable, obviamente.
Desde un punto de vista judicial y político, la única manera de desalentar ese el ilícitos en sí es controlando y regulando la producción de la yerba, de acuerdo a criterios sanitarios, legales y medioambientales, pero éste no es un país que se caracterice por sobresalientes medidas y reglamentaciones sanitarias y medioambientales.
Posted by Fernando Guasp | septiembre 15, 2011, 4:27 pm