Lecciones de la histórica huelga unificada europea contra las medidas de austeridad

El 14 de noviembre (14-N) de 2012 pasará a la historia porque la clase obrera europea volvió a tomar protagonismo en la lucha contra las medidas de austeridad impuestas por la Troika que gobierna Europa y por el renacimiento del internacionalismo proletario.

 

El Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional (la Troika), son las autoridades que gobiernan Europa. Desde fines de 2008 la economía europea está estancada. Los distintos gobiernos europeos, a “sugerencia” de la Troika, endeudaron a sus países para “rescatar” a los bancos y grandes empresas. Hoy, esa deuda pública lleva la mayor parte de los ingresos, lo que sumado a los recortes sociales reduce el consumo y somete a la pobreza a la población.

El nivel de desempleo está creciendo en forma alarmante. En la UE, en general, sobrepasa el 14%, con registros del 26% en España, 24,4% en Grecia y 16% en Portugal. En estos tres países el desempleo juvenil rebasa el 50%.

Contra las criminales medidas de austeridad, en España, Portugal y Chipre decidieron hacer una huelga general de 24 horas. En Italia, los obreros realizaron una de 4 horas, así como en Grecia; paros parciales en Bélgica, más de 100 manifestaciones en Francia y protestas de distinto orden en todos los países de la Unión Europea. Esa fue la tónica del 14-N europeo.

Toda esta situación impacta en la conciencia de millones de trabajadores y jóvenes, que cuestionan a los gobiernos y partidos –sean de derecha o socialdemócratas), que aplican las políticas de austeridad y miran con simpatía a alternativas de izquierda, sobre todo radical.

Nada remotamente parecido sucedió antes del 14-N y eso expresa la importancia del hecho. La “superhuelga” entrará a la historia como un nuevo momento, como una respuesta nueva en un nuevo terreno. Esa nueva respuesta fue expresada con firmeza por la clase obrera europea que comienza a desmentir su desaparición como clase, como protagonista de la lucha de clases.

Internacionalismo proletario

La convocatoria fue el resultado de la acumulación de presión por abajo, a la que finalmente los dirigentes de las tradicionales y burocráticas organizaciones sindicales se vieron obligados a dar un cauce. Fue así que la Confederación Europea de Sindicatos convocó a las movilizaciones con el objetivo de expresar el rechazo a los recortes y a las medidas de austeridad aplicadas por las autoridades europeas.

Esta jornada simultánea en varios países europeos refleja la profundidad de la crisis capitalista que tiene su epicentro en Europa, particularmente en el sur del continente.

También se destaca nítidamente el carácter internacional y fraterno de la clase obrera que comienza a enfrentar en forma unida en las calles, a la unidad de los empresarios que profundizan la explotación capitalista para conservar sus millonarias ganancias.

La huelga demostró que el internacionalismo proletario puede renacer como una fuerza social capaz de derrotar a la Troika. Si la unión del movimiento obrero y sindical se fortalece, se abrirá una nueva situación política en Europa. Puede ser el inicio de nuevas condiciones que impongan a los gobiernos una nueva relación de fuerzas, y pongan en vilo a los planes de austeridad.

La protesta fue generalizada

La jornada de protesta fue un éxito y culminó con manifestaciones multitudinarias en todas las grandes ciudades europeas.

En el Estado Español, la paralización fue total en la gran industria, el transporte público, el comercio mayorista, la recolección de basura, puertos, la educación, y significativa en la sanidad, administración pública, y casi total en oficinas de correos, el transporte aéreo y otros sectores. En Portugal, se trataba del tercer paro general que  en los primeros 16 meses de gobierno conservador de Pedro Passos Coelho. La Confederación General de Trabajadores de Portugal consideró un éxito la protesta y calculó la adhesión «en más del 90%» en diversos servicios, sobre todo el transporte.

En Italia, decenas de miles de trabajadores salieron a las calles en las más de cien manifestaciones que fueron convocadas hoy por el sindicato mayoritario, la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL). En algunas ciudades como Roma, Milán y Turín se vivieron fuertes enfrentamientos con la policía. En Grecia se celebró una huelga general de 48 horas el 7 y 8 de noviembre. Para el 14, las principales centrales obreras convocaron a un paro general de tres horas contra las políticas de austeridad.

En Bélgica, no se convocó a huelga general, pero sectores como el del metal y el del ferrocarril la hicieron. Prácticamente ningún tren circuló en el sur del país y el tráfico en el norte y en Bruselas estuvo afectado.

En otros países

Los sindicatos franceses han organizado unas 130 protestas diferentes en tanto que en Alemania, la Confederación de Sindicatos Alemanes ha organizado manifestaciones y asambleas en varias ciudades del país, con un acto significativo en la Puerta de Brandemburgo.

En República Checa y Eslovenia, en Rumania y Finlandia también se realizaron manifestaciones contra los recortes. En Austria, la ÖGB organizó un acto de solidaridad en Viena, y realizaron reuniones en las empresas contra las políticas de austeridad del Gobierno. En Polonia, OPZZ y Solidarnosc convocaron un acto público en Varsovia; en Dinamarca, las tres centrales llamaron a un acto público en Copenhague, de apoyo a la Jornada y de solidaridad con los trabajadores de Grecia, Portugal, Italia, Irlanda y España.

En Holanda, en Inglaterra, Suiza, Suecia y Luxemburgo, también se celebraron diversos actos de solidaridad.

Manifestación alternativa en Madrid

En Madrid, Comisiones de Base (Cobas) -una corriente sindical de clase, opuesta al pacto social y al sindicalismo de concertación social-, conjuntamente con otras corrientes y movimiento sociales del Estado Español, convocaron a una manifestación, aparte de la convocada por las burocráticas Comisiones Obreras (CC.OO) y la UGT. La manifestación fue un éxito pues reunió más de 60 mil personas.

El hecho es que decenas de miles fueron a esta manifestación de carácter obrero y popular para exigir: No pago de la deuda, derogación de todos los decretos de recortes, derogación de la reforma laboral y gritar “Fuera Rajoy”.

Los dirigentes de CC.OO y UGT, defendían que la huelga y las movilizaciones del 14-N terminara exigiendo un referéndum, o aún peor, quería que la jornada de protesta fuera “como un aval ante Bruselas para que el gobierno se oponga a los recortes (…)”, según dijo Cándido Méndez de la UGT.

Dos tareas para el movimiento obrero y sindical

Sin embargo, Ángel Luis Parras, de Cobas y de Corriente Roja (partido clasista), uno de los 4 oradores que en nombre de las organizaciones sindicales hablaron en el acto al final de la manifestación, dijo que “no hemos hecho una huelga para avalar a Rajoy en nada. Después de una huelga general como la de hoy, el mensaje que los trabajadores podemos y debemos mandar al gobierno es que, o echan atrás sus planes o los trabajadores vamos a echar al Gobierno. La única mano a Rajoy es la de un puño cerrado y un grito inequívoco: ¡que se vayan!”.

Y cerró diciendo que había dos tareas, una mas inmediata: seguir en las calles, no dar tregua, apoyando las movilizaciones convocadas y la otra que es más estratégica: mantener y profundizar esta unidad del sindicalismo de clase y alternativo y de los movimientos sociales, para construir por la base, de manera democrática una alternativa de clase a este gobierno y a los sindicatos y partidos que son cómplices y rehenes de este sistema.

 

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