Le allanaron la casa porque su esposa se apellida “Cardozo”

Por manifestarse u organizarse la gente es etiquetada como EPP, dice el profesor Marcelo Acosta de Tacuatí Poty. El mismo denuncia que las fuerzas conjuntas instalaron el miedo y la gente tiene temor hasta de apoyarse. Relató que le allanaron la casa porque su esposa lleva el apellido “Cardozo” como algunos supuestos miembros del EPP, según le argumentó el fiscal Cristian Roig. Fue interrogado con una lista de campesinos que integran organizaciones rurales. 

“Siento que en cualquier momento van a venir otra vez», dice el profesor Marcelo Acosta. Foto: Marco Flecha Torres.

El día del asesinato de Luis Lindstron, el profesor Marcelo La Rosa Acosta se encontraba en la escuela. Luego de escuchar los disparos, que según explicó, resonaron en todo la comunidad, decidió llamar al supervisor para informar que dejaría ir a los alumnos a sus casas, razón por la cual lo acusan de haber encubierto a los asesinos, dice.

El profesor Marcelo denuncia haber sido víctima de un allanamiento poco serio y vinculado al asesinato, sin fundamento real. El fiscal de Santa Rosa del Aguaray, Cristian Roig, acompañado de policías, entraran a su casa el lunes 3 de junio, unos días después del asesinato del ganadero. Revisaron la casa durante dos horas, entre las 11:30 a 13:30 hs. “Recibí un atropello en búsqueda de personas infraganti y vinculado al hecho (asesinato de Lindstron), de ninguna manera yo voy a tener vinculo, siendo que yo estoy en la escuela”, dijo. La orden hablaba de “un tal profesor Marcelo”, describía un poco su casa de madera, que tenía una antena «Claro» y un cercado con tejido. La medida estaba vinculada a las investigaciones del asesinato de Lindstron.

La policía lo interrogó buscando información con una lista de nombres de campesinos que se organizan en torno a la lucha por la tierra, recuerda. Luego del procedimiento se llevaron de la casa documentos de activaciones de chip que estaban a nombre del docente, su esposa, documentos que avalan su formación y un libro titulado “Avatí”. Tomaron fotos del acta de la comisión de padres de la escuela San Ramón, institución en la que actualmente es encargado.

“Siento que en cualquier momento van a venir otra vez, eso es lo que tengo en mi cabeza, ndaigustoi cheve, en caso de que vuelvan, no sé a qué hora vendrán, tengo hijos pequeños, una sobrina que vive con nosotros, puede que mientras no esté lleguen a hacer desastre en mi casa, eso me preocupa. No estoy contento cuando salgo, cuando vengo a la escuela o hago otra actividad, no sé si van a llegar a mi casa y eso no me tiene contento”, expresó con una expresión de preocupación en su rostro.

El docente señala que existe temor en la comunidad de Tacuati Poty a raíz de los allanamientos que se vienen desarrollando en la zona en búsqueda del EPP.

Miedo a organizarse

En medio de esta realidad se ha ido generando miedo a organizarse  porque automáticamente, hoy, una persona que se moviliza, se queja, exigiendo algún derecho es etiquetado de ser parte del EPP, eso implica que en cualquier momento puede recibir algún tipo de intervención militar o policial en su casa, por ende mucha gente prefiere quedarse callada, así describe el docente. “La gente no quiere hablar porque si te apoya ‘este era luego’, la gente tiene temor de acompañarse y apoyarse. Si vas a la casa allanada se puede decir ‘ese es de su grupo’, entonces la gente se queda callada en su casa, en ese sentido encuentro a la gente en zozobra porque la gente tiene miedo, entiendo que ya no podemos manifestarnos, ni movilizarnos. Incluso yo tengo miedo de ir a apoyar a otras personas porque no sé hasta dónde llegará mi situación, de que me van a tildar, ese es el problema que encuentro”.

El profesor explicó que luego de las intervenciones militares y policiales, cuando se identifican como pobladores de Tacuati Poty la respuesta es un “nderasore nde EPP”. “Solo a su conveniencia hacen ellos, siempre miro la tele y veo que hay muchas cosas de la realidad que se ocultan, por ejemplo luego de la muerte del señor Lindstron, entró más el tema de policías y militares, la prensa publicó que el asesinato sucedió en Tacuati Poty y de ninguna manera, eso fue en la Estancia Paso Ita, Fortaleza II, eso ocurrió fuera”.

Actualmente dice que no existe garantías por parte de la justicia, no saben donde recurrir para denunciar. El profesor piensa que lo que buscan es involucrar a docentes en el caso EPP para generar mayor impacto y miedo a organizarse. “Yo le pregunte al fiscal porque allano mi casa, porque motivo, me dijeron que es por el apellido de mi señora- Cardozo- pero pusieron mi nombre para que pueda tener repercusión, un docente, así entiendo yo, que tiene más peso que un docente este metido, en ese sentido mancharon mi nombre”. Delia Cardozo (54), luchadora por la tierra, acusada por la “Inteligencia” de la policía de ser “cerebro” del EPP, es suegra del profesor.

Un caso similar se registró en la colonia Oñondivepa de San Pedro, límite entre Tacuatí y Nueva Germania, donde el docente Ramón Denis Cardozo sufrió un violento atropello a su vivienda por parte de militares y policías, por una “confusión”. Varios abatidos y supuestos miembros activos del EPP llevan el apellido Cardozo, como fuera el caso de Gabriel Zarate Cardozo, Nimio Cardozo, entre otros.

Los pobladores de Tacuati Poty reclaman que la presencia del Estado se visibiliza únicamente en la inversión en incursiones militares y en la búsqueda del grupo armado. Siempre estuvieron en una situación de total abandono por parte del Estado, denuncian.

Tacuati Poty 

La escuela San Ramón, donde enseña Acosta. “La gente no quiere hablar porque si te apoya ‘este era luego’, la gente tiene temor de acompañarse y apoyarse. Si vas a la casa allanada se puede decir ‘ese es de su grupo’, entonces la gente se queda callada en su casa». Foto: Marco Flecha Torres.

Rodeada de cultivos mecanizados, Tacuati Poty, de largos caminos de tierra roja, transitados por carretas, motos, y principalmente por su gente, de a pie, es una comunidad habitada por unas 500 familias aproximadamente, distribuidas en casitas de madera que se distancian de una a dos cuadras unas de otras. Sus pobladores se dedican a la agricultura, producen tártago, maíz, mandioca, maní, principalmente para el autoconsumo. Unas pocas tienen la suerte de tener vacas para producir leche.

Este característico poblado campesino es actualmente señalado como zona del EPP, tanto por el gobierno como por la prensa, y de sus pobladores se ha creado una imagen como de personas “violentas” en los medios, situación que sus habitantes califican de discriminatoria.

Situación de abandono de la escuela San Ramón

La escuela San Ramón funciona hace 8 años, olvidada por parte de las instituciones gubernamentales, según Acosta, al igual que muchas otras instituciones educativas de la zona de Tacuati. Presentaron notas para mejorar las condiciones de infraestructura de la escuelita al ministerio, la municipalidad, sin embargo, hasta la fecha no han recibido respuesta alguna. “Desde que estoy no hemos recibido ninguna visita del ministerio, no recibimos  nunca asistencia del ministerio y desde ahí vemos que hacer, todo es autogestión, con los padres organizamos torneos, San Juan, así compramos sillas, tizas”, afirmó.

La escuela recibe diariamente en el turno mañana y tarde a un total de 110 niños y niñas de Tacuati Poty. Enseñan del pre-escolar al 6° grado. Cuentan con 3 aulas de madera y chapas de zinc. A pesar de las condiciones precarias, los estudiantes asisten y en el aula se percibe las ganas de aprender, suenan con preeminencia las conversaciones guaranietepe, entre risas, mientras se desarrollan las clases.

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