Las tierras más ricas están en manos de extranjeros

Representantes del Indert y miembros de organizaciones sociales defendieron trabajos de recuperación de tierras ayer en Radio Fé y Alegria.

Imagen: Yenia Rivarola.

“Ya nosotros desde que encaramos la cabeza, conociendo el  sector porque siempre trabajamos en ello no dimos cuenta que seguía la estructura de la tenencia de tierra perimida, y con datos en base a censos realizados, dos en dieciocho años, vimos que nada cambió e inclusive la concentración de la tierra en pocas manos creció”, dijo Marciano Barreto por la radio Fe y Alegría donde defendió el proceso iniciado por el Estado por sanear la tenencia de la tierra.

Prosiguió diciendo que las más ricas tierras están en manos de extranjeros, y fuera del sin sentido de hacer creer que tenemos xenofobia, el reclamo con absoluta justica es hacer que los compatriotas también tengan la posibilidad desde el Estado de obtener las tierras.

Tomó como ejemplo el caso de Antebi Cue, que en su momento había sido expropiado a favor de la reforma agraria y que actualmente se encuentra pagada en un 50%, unas 100 mil hectáreas que otrora correspondían a Cipasa y las que el Estado paga anualmente el equivalente a 4 millones de dólares. “Pero tememos que por causa presupuestaria no se pague la cuota correspondiente del periodo más los intereses, la suma suba aún más por culpa del Congreso”, manifestó Barreto.

Puso de relieve varios asentamientos de Caaguazú que en políticas de otras administraciones no acompañaron como se debía las compras de tierras y a los beneficiarios por lo que hoy también puede verse como subsisten dichas comunidades. “Nos es esa la clase de participación que queremos dar desde el el Indert”.

Instó a los tres poderes, pues sólo con su inclusión armónica se dará la recuperación de bienes malhabidos.

“Ahora queremos también apuntar al Chaco paraguayo, que también es Paraguay, atendiendo a sus dimensiones que exceden al de R. Oriental”, agregó.

También dijo haber avanzado en dos meses la digitalización de las propiedades tituladas del Indert en un 70% aproximadamente, pero que siempre se encuentra con tropiezas, en este caso con la confección de documentos apócrifos que reivindican títulos falsos”.

Habló de que las propias oficinas que manejan el tema de la tierra dificultan la tarea de ordenar, pues la cultura misma de no trabajar en equipo va en nuestra contra.

Pruebas irrefutables

El tema de Ñacunday, las tierras en litigio desde que a mediados del año se puso en duda la propiedad de Tranquilo Favero sobre las mismas, fue tocado minuciosamente por la que lleva los documentos del tema en el Indert, la Escribana Stella Maris de Rodríguez.

La Escribana describe que estas tierras recién fueron figura en los Registros Públicos a partir de la apropiación del Estado, a mediados de los 50.

“Esta organización judicial de entonces remite de oficio del finquero propio, los números 1 al 198 de este caso que contiene toda la transcripción de tres sentencias: una que data de 1954, del 58 y del 61”.

Prosigue diciendo que estas sentencias devolvían al Estado las tierras que fueron pasadas por unos compradores a Domingo Barthe a sabiendas de que con anterioridad el Estado había adquirido derechos sobre este.

“Pero esto ya ha sido bien delimitado con una mensura que el Estado hizo entonces en las negociaciones y no hubo modificaciones de superficie”.

Así se registra en el Registro Publico que aquellos yerbales y propiedades fueron recuperados en una totalidad de 257 mil hectáreas.

Marcial Gómez de la Federación Nacional Campesina (FNC) dijo que todas las propuestas  y debates que ya se dieron en distintos niveles con respecto a la reforma agraria, si es para  avanzar, tendrá el apoyo unánime de ellos.

Criticó a su vez a quiénes se aprovechan de los recursos del Estado, en este caso las tierras, en una abierta invasión a la propiedad de quiénes generalmente piden el mismo respeto hacia sus tierras, y lo hizo en referencia a las tierras que el Estado reivindica como suyas pero tiene la oposición de grupos de poder bien identificados.

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