Las tertulias del Bicentenario se instalan en el local de Somos Gay

La Diversidad Gay fue duramente castigada por la dictadura.

Las Tertulias bohemias son una alternativa nocturna del circuito cultural de Asunción. Se inician en los días previos al festejo de la independencia del Paraguay y busca consolidarse en el tiempo, revelando artistas, lugares, ideas, sueños y mundos mágicos.

Para este sábado 14 noche de mayo, antesala al amanecer de una vida independiente y libre, las tertulias toman asiento en el Centro Somos Gay (sito en calle Manduvirá 367 c/ Chile).

Los artistas que participarán en una de las noches más importantes de nuestra historia, son N4. Agrupación musical de experimentación electropop, Amado Sarabia y Marito Llanes. Cantante de música paraguaya y folclore. Rocío Robledo, María Ríos y Élica Báez. Cantautoras de música social contemporánea Cantantes de rock alternativo.Rocío Marín e Inocencia Marín  y Juan Leguizamón. Director de Teatro que realizará varias perfonamance en la noche.

Tertulias Bohemias pretende rememorar la cartelera cultural underground que existía, a pesar del edicto de la Asunción en épocas de la dictadura. A puertas cerradas, existía un mundo distinto, donde la libertad, la solidaridad, la estética y los derechos de las personas eran respetados y apreciados.

En esos espacios clandestinos  diversidad de compatriotas buscaban información, discutían ideas, asistían a presentaciones artísticas que hoy retomamos en ocasión de los festejos de la independencia.

La Diversidad Gay durante la noche stronista fue un espacio clandestino sumamente castigado por la Dictadura.

Uno de los casos resulta como consecuencia de la muerte de Bernardo Aranda en 1959,  la dictadura detuvo a 108 homosexuales hombres para realizar las investigaciones del supuesto asesinato. Aranda era un locutor muy conocido de la Radio Comuneros (ubicada en el Barrio Obrero de Asunción).

El 1 de setiembre de 1959 fue encontrado calcinado en su casa. Como “se sospechaba que era homosexual”, se dedujo automáticamente que los autores del supuesto crimen también lo eran y que por lo tanto cualquier homosexual estaba involucrado.

“Nosotros seguimos una vocación que es tan antigua como la propia humanidad, y en este siglo de consagración de todos los derechos humanos, nadie puede negarnos el derecho de hacer de nosotros mismos, de nuestro continente físico, lo que queremos, sin incomodar a los otros que no quieran hacer lo mismo que nosotros…”  se leía en el diario El País el 30 de setiembre de ese año, defendiendo el derecho de los homosexuales.

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