Las redes como metáfora habilitante en las prácticas comunitarias

El pasado viernes 21 y sábado 22 de junio, se realizó en Asunción el seminario “Conocer con la comunidad: Nuestras prácticas cotidianas desde el enfoque de redes”, impartido por la argentina Elina Dabas, referente del enfoque latinoamericano de redes sociales y prácticas comunitarias.

 “Y si pensamos en el significado de las palabras, ¿y si las palabras son dadoras de vida?”

Waldina Soto

En el seminario se desarrollaron temas como la diversidad, la participación, el mapeo de territorios y redes de sostén, desde un enfoque nutrido de la óptica de la educación popular de Paulo Freire, la teoría de los sistemas y el pensamiento de la complejidad para acercarnos a una comprensión de lo intricada y variada que es una realidad social, y pensar juntos las miradas y abordajes posibles.

En los dos días que duró el seminario, unos 50 participantes (gente que trabaja con gente, profesionales y estudiantes de psicología, trabajadores sociales, docentes, educadores populares, agentes comunitarias, y otros) desarrollaron ejercicios y prácticas sobre la complejidad de los escenarios en los que se realizan abordajes comunitarios.

El desarrollo de las jornadas o De cómo se dio el jotopa

“Con las consignas habilitamos otros lenguajes, no nos quedamos sentados escuchando, además, de entrada, nos invitaron a un salto a la intimidad del otro”

Grupo Participante

El viernes 21 la jornada se centró en los temas “Visibilizando Redes. Topándonos con la Diversidad” y “Yo participo. Tú participas. Ellos… deciden”.

La metodología utilizada en el seminario planteó una otra forma de aprendizaje, en cuanto a lo acostumbrado normalmente dentro del ámbito académico. Se habilitó un tipo de lenguaje que no era sólo el verbal, proponiéndose la expresión plástica y  la movilidad permanente de los participantes, donde la interacción y el acercamiento se dieron de manera continua entre los mismos.

Precisamente, al hablarse de redes sociales, desde esta perspectiva, se hace una referencia a los vínculos, el sostén afectivo, por lo que Elina Dabas reiteró durante el seminario: las redes no se arman, las redes preexisten a cualquier intervención.

En un segundo momento del primer día, se observó un video que colocó el tema de la violencia simbólica como una poderosa forma de opresión, incluso cuando el discurso es de diversidad e inclusión. El video mostraba a una adolescente musulmana que es obligada por su profesora a quitarse el hiyab (velo) característico de la religión islámica. El argumento de la profesora era que el colegio donde se encontraban era laico, por lo que no se podía permitir la utilización de símbolos de ninguna religión. La niña entonces entra al curso sin su hiyab, y encuentra que sus demás compañeros y compañeras utilizan gorras y ropas con insignias de marcas y demás símbolos que caracterizan a la cultura occidental.

El video propició un interesante debate sobre la diversidad, la aceptación y el rechazo de lo diverso. En este punto, Elina Dabas realizó un cuestionamiento de fondo a lo que son los conceptos aceptados de horizontalidad e igualdad. “Lo interesante son los altos y bajos, no la horizontalidad, que en términos médicos (en la visualización de los electrocardiogramas) representa a la muerte”, propone Dabas, señalando que existe un paradigma ético que tiene que ver con asumir límites personales y buscar redes de sostén. “La diversidad no es sencillo de transitar. Todos tenemos algún tipo de límite con lo diverso. Es importante para el trabajo comunitario asumir esas interferencias”, dice Elina, y señala que la red es una metáfora para la práctica comunitaria que favorece la participación conjunta y la circularidad en los lugares de poder.

“Los psicólogos comunitarios solemos cuestionar términos médicos, modelos sociales hegemónicos, solemos problematizar todo menos las ideas que hacen a nuestra Psicología Comunitaria, en ese sentido, el cuestionamiento a la horizontalidad e igualdad me parece muy provocador y propicio para seguir debatiendo”

Rebeca Benítez

En un tercer momento, para abordar la participación se habilitó un “juego de roles”. La propuesta fue interpretar un seminario en el que se desarrollase el tema del “Diagnóstico participativo”. Así, cuatro participantes asumieron roles de representante comunitario, representante político, representante empresarial, y representante académico. Ellos debían responder preguntas del público en torno a la visión y perspectiva de trabajo de cada uno de los representantes. En este ejercicio se dejó entrever la pregunta: ¿Cómo entra el poder en el juego de la participación y la diversidad?

“La forma de participar con la comunidad es escuchando a la gente y la única forma de escuchar es estando cerca de donde la gente vive, estando presente ahí en la comunidad”

Licia, Agente Comunitaria

Al día siguiente, la jornada se inició con la recuperación de lo trabajado realizado el día anterior. A partir de una conversación grupal, los participantes debían realizar un afiche sobre las principales ideas/fuerza que se les quedó de la jornada anterior. Luego, recorrieron los afiches a modo de paseo en un museo, explicando el significado de los mismos y las reflexiones del grupo en torno a esas ideas/fuerza.

“Cuando bajo el marco del respeto negamos la diversidad”

“Cómo entra el poder en el juego de la diversidad”

Grupos Participantes

De este ejercicio se rescató el planteo de la diversidad como escenario donde ninguna realidad debería estar por encima de otra, destacando la importancia de asumir los puntos de rechazo de esta diversidad, que por cierto, todas las personas tenemos. La diversidad cuando se la transita es movilizante, e interpela tanto al trabajador como a las personas con las que nos vinculamos.

“Hay un punto en la diversidad, donde nuestros paradigmas estéticos nos traban, nos impiden atravesar la situación”

Elina Dabas.

Otra idea fuerte que emergió en este ejercicio fue el concepto de “restitución”, esto en cuanto a la ética de la devolución a la comunidad de todo lo que se trabaja con ella. La comunidad no solo tiene que escuchar que el trabajo es con ellos y para ellos sino que tiene que vivenciar este trabajo, y ser partícipe de las conclusiones, los análisis y todo tipo de producción que surjan de este encuentro, para entonces hacer uso de estos “productos” como la comunidad lo decida.

“En nuestro país somos diversos pero no habitamos una diversidad, vivimos como fragmentos. Nos falta el reconocimiento de nuestras diferencias, nos falta la recuperación de nuestra historia y la restitución vendría como proceso de vida”

Waldina Soto

Posteriormente, la expositora compartió el desarrollo de una metodología denominada “Mapeo de redes de sostén”. “La metodología del mapeo siempre está aparejada a la deconstrucción y construcción del problema”, dijo la argentina. Desde el enfoque de redes, la primera pregunta que se propone después de la identificación de un problema es “quién podría ayudar a resolver el problema, aunque en este momento no sea posible”.

“Solo no puedo, entonces, ¿con quién? Y si no aparece alguien, puedo introducir la demora hasta que alguien o algo aparezca”

Elina Dabas

Desde este enfoque se plantea una metodología que aporta una posibilidad divergente a los pasos incuestionables de los “proyectos sociales”, donde casi siempre el punto de partida suele ser el “diagnóstico”. A veces para conocer una comunidad precisamos colaborar en la resolución de un problema que le está aquejando, y en esa acción de resolver con la comunidad se va conociendo a la comunidad, especialmente sus recursos, sus necesidades y potencialidades. “Nunca faltan recursos, lo que pasa es que no los visualizamos”, señaló Elina, aclarando que se refiere al ingenio y los recursos humanos con que cuenta cada comunidad para superar sus contrariedades.

En cuanto a la recuperación de las experiencias como hito de aprendizaje colectivo, lo que se puede rescatar de toda experiencia comunitaria son las actitudes y acciones que generaron mayor apertura de posibilidades, lo que podría aportar herramientas significativas para una siguiente experiencia.

Así, este seminario (que fue organizado por el Departamento de Psicología de la Universidad Católica “Ntra. Sra. de la Asunción”, y estudiantes del 5to. Año de Psicología Social y Comunitaria de la UCA) aportó a los participantes no sólo herramientas de trabajo, sino también propuso conceptos y experiencias aplicables en diferentes espacios de la vida cotidiana.

“Significó también un espacio de encuentro entre operadores sociales que tantas veces nos encontramos en soledad o en el vértigo de las urgencias y no nos damos este tiempo para reflexionar nuestras prácticas”

Expresión de uno de los participantes.

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