Las razones para gravar la exportación de granos

La exportación de soja este año puede alcanzar la suma de 4.000 millones de dólares. Una exportación así en la Argentina pagaría 1.400 millones de dólares de impuestos, solamente por la exportación sin procesar, además deberán pagar todos los demás impuestos. Mientras que aquí la exportación de la soja pagará CERO si no se aprueba el proyecto de ley.

Su aplicación podría dar unos 400 millones de dólares solamente en soja, a lo que hay que sumar los envíos de maíz, trigo y girasol.

Fuente: paraguay-un-milagro-americano.blogspot.com

Hace unos tres años el precio de la soja estaba en 390 dólares la tonelada, mientras que hoy cotiza a 590 dólares la tonelada, por lo que solamente de esta diferencia en los precios internacionales los sojeros aumentarán sus ganancias en la zafra 2012/2013 en más de 1.000 millones de dólares por la exportación de algo más de 6 millones de toneladas de soja.

El precio de la soja en los últimos tres años pasó de 390 dólares la tonelada a 590 dólares la tonelada, lo que equivale a un aumento del 51% del precio, aumentando la gran rentabilidad que ya tenía el negocio, por lo que no se entiende como no podrá soportar un gravamen del 10%.

En el 2012 el aporte de todo el sector agropecuario en concepto de IMAGRO fue de alrededor de 15 millones de dólares equivalente al 0,5% de la recaudación tributara.

La recaudación total del impuesto a la renta a las empresas (IRACIS+IMAGRO) en el 2012 ha sido de 2,8 billones de guaraníes, en la que la participación del Imagro ha sido de solamente el 2,2% (Poco más de 66.000 millones de guaraníes).

La exportación de soja ya tenía un tratamiento tributario diferenciado antes de la ley 125. La exportación de soja pagaba impuestos por 13,4% y la exportación de aceite 1%.

La presión tributaria de la economía en su conjunto es del 13%, mientras que los sojeros solamente tienen una presión tributaria del 1%, por lo que la aplicación del impuesto a la exportación de soja será una cuestión de estricta justicia tributaria.

El impuesto a los granos abaratará los precios internos lo que alentará la industrialización y aumentará el consumo de las personas. Es una forma de alentar la exportación de mayor valor agregado, creación de empleos y más divisas. Y al mismo tiempo es un mecanismo efectivo para combatir la miseria, ya que abaratará los precios de los alimentos.

La soja abarca una superficie 3.000.000 de hectáreas cuando la superficie de la región Oriental es de solamente 15 millones de hectáreas. Es decir, utiliza casi el 20% de las tierras de dicha región.

La agricultura ocupa solamente 3.200.000 hectáreas, de las cuales 3.000.000 son destinadas a la soja. Es decir, el 93 por ciento de las tierras cultivadas es soja. Y es necesario parar el proceso de sojización del campo invadiendo cultivos destinados a rubros de consumo y disparando el precio de los alimentos.

En la región Oriental hay más soja que bosques!. Solamente existen 1.300.000 hectáreas de bosques, mientras que la soja utiliza una superficie de 3.000.000 hectáreas y va en aumento!.

La soja utiliza más de 22 millones de litros de agrotóxicos al año contaminando tierra, aire, aguas superficiales y subterráneas y poblaciones vecinas causando todo tipo de enfermedades y muertes.

Los camioneros sojeros son los que más deterioran las rutas y con el IMAGRO que pagan solamente alcanza para construir 10 Km. de ruta asfaltada por año, ya que el IMAGRO pagado por los sojeros está alrededor de 10 millones de dólares.

El gobierno de Nicanor extendió ilegalmente a los grandes productores agropecuarios, un beneficio establecido en la ley solamente para medianos productores, consistente en pagar Imagro con créditos IVA. Esto derivó en un agujero al fisco de alrededor de 200 millones de dólares. El 80 por ciento de este dinero con el que se quedaron los grandes empresarios de la soja y la ganadería debía repasarse al INDERT para reforma agraria.

El sector sojero consume alrededor del 30% del gasoil que se destina al mercado interno, por lo que de los alrededor de 300 millones de dólares que debe Petropar, alrededor de 90 millones de dólares son como consecuencia de subsidiar a empresarios de la soja y la ganadería.

Las exportaciones paraguayas sufren discriminaciones en los mercados internacionales. Los productos procesados a partir de la soja pagan aranceles, pero la soja no. Esto hace disminuir la rentabilidad relativa de la fabricación de productos procesados en nuestro país respecto de la producción agrícola sin procesamiento. La idea es condenarnos a ser proveedores de materias primas. Esto requiere un contrapeso interno, el gravamen a las exportaciones del grano sin procesar.

La transformación del Imagro en Iragro es una película repetida que solo apunta a trabar el impuesto a la exportación de soja, maíz, trigo y girasol. Entre el 2002 y el 2003 los empresarios de la soja se opusieron al impuesto a la soja con el argumento de que la entrada en vigencia del Imagro iba a hacer que el sector aporte en niveles razonables. En el 2005 con la puesta en marcha del IMAGRO. Nada de esto ha ocurrido.

Ahora, que nuevamente se habla del impuesto a la soja dicen no debe aprobarse porque el Imagro se convertirá en Iragro y que aumentarán las recaudaciones. El ministro Ferreira habla de que las recaudaciones pasarán de 14 millones de dólares a 250 millones de dólares en concepto de renta agropecuaria, basado en el cálculo de que el 100% de los productores agropecuarios pagarán el impuesto, cuando hoy apenas existen 36.000 contribuyentes del Imagro de los 290.000 productores.

El ministro Ferreira no ha dado una sola explicaciòn sólida de cómo hará para que el 100% de los productores pasen a pagar el nuevo tributo. Esto parece imposible mientras el país siga sin catastro y Hacienda siga siendo una institución débil para el control.

La verdadera razón por la que los empresarios de la soja se oponen al impuesto es porque este es prácticamente ineludible. Bastará con controlar a una media docena de empresas para recaudar casi el 100% de la recaudación potencial del impuesto.

El impuesto además de ser ineludible es de bajo costo de implantación y de bajo costo en su mantenimiento, puede ser aplicado inmediatamente una vez promulgada la ley y la relación costo/beneficio es alta para el fisco. Es un impuesto altamente eficiente en materia de recaudación. Esta es la razón por la que los sojeros apoyan seguir con el impuesto a la renta, porque saben que seguirán pagando poco casi nada, mientras que con el impuesto a la soja pagarán niveles más acordes con el nivel general de impuestos pagados por la economía en su conjunto que rondan el 13%.

La relación sociedad-sojeros haciendo un balance viene dando un alto déficit. Los sojeros se han desarrollado gracias a créditos a tasas subsidiadas en la época de los redescuentos del BNF, tratamientos especiales para la registración de sus maquinarias, tasas de impuestos diferenciadas tanto con la ley 125/91, como con la actual ley 2421/04 ya que la tasa del 10% del impuesto a la renta solamente rige para los grandes productores, una gran parte de las tierras destinadas a la soja están asentadas en tierras malhabidas, y durante décadas han sido favorecidos por la venta de gasoil a precio subsidiado lo que ha derivado en la acumulación de deudas por parte de Petropar de más de 300 millones de dólares

La justicia tributaria no pasa por tratar a todos como iguales. Sino en tratar a los desiguales como desiguales. En ese sentido, los exportadores de soja son quienes más ganan y menos tributan, por lo que la aplicación de un impuesto del 10% seguirá siendo insuficiente pero nos acercará al ideal en el que los que más tienen sean los que más pagan.

 

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