Las municipales no se juegan en Asunción

En noviembre próximo, las municipales definirán expectativas electorales de cara a las elecciones del 2013. El PLRA tendrá las mejores chances. El país se juega en el campo y en los conglomerados suburbanos que han crecido en más del 300 por ciento en las últimas décadas, como los departamentos Central y Alto Paraná. Pero uno de los tantos mitos prevalecientes, y por tanto irresueltos, es que la comuna asuncena es el bastión simbólico del poder.

Asunción cada vez expulsa más a su gente. En la ciudad habitan unas 500.000 personas. Se pueden sostener en la ciudad gentes ricas, de clase media fuerte y sobrevive una clase pobre en residencias alquiladas, ya sea por estudios o por trabajos. Luego ya es marginalidad pura: gentes apostadas en las riveras del Río Paraguay sin servicios mínimos modernos, sin títulos de propiedad, trabajan en el reciclado de la basura, en el ambulantismo y en los demás oficios de menor calificación. Son los otros, los excluidos, que han venido a presionar en la demanda de Estado y han establecido también acá, en la ciudad que precautelaba antiguamente el poder político y la elite, sus demandas. La clase media y los excluidos, por tanto, se han convertido dentro del municipio asunceno en jugadores electorales de mucho peso. Buena parte de la clase media son familias de antiguos funcionarios públicos, cuestión que hace del Partido Colorado el primer candidato serio a quedarse con la administración. Otro buen porcentaje es el de familias de “profesiones liberales”: médicos, abogados, escribanos, contadores…que han volcado elecciones en favor de los “candidatos ideales”, como se ha dado con Carlos Filizzola, el primer intendente asunceno elegido (1991), muy alzado en la consideración pública por sus luchas en el Hospital de Clínicas en los últimos años de la dictadura stronista. Es ese sector denominado “independiente” el que también bajara bandera en favor de Martín Burt (1996), presentado en las elecciones como el candidato exitoso, buena onda, emprendedor. Cuando el Partido Colorado encontró candidatos con buena cara, apariencia de honestidad y modernismo, como Evanhy Gallegos o Enrique Riera, ganó sin sobresaltos, “recuperando” la administración para la ANR.

Si bien la intendencia asuncena tiene un peso simbólico y también presupuestario muy importantes, sus intendentes no pasaron a ser los grandes líderes que aprovecharan esa extraordinaria concentración mediática en los comicios municipales en Asunción. Tampoco dibujaron una línea decisiva en los comicios de otras comunas, las cuales quedaron siempre en manos de los partidos tradicionales, el Partido Colorado, en su gran mayoría, el PLRA como un lejano segundo, y muy escasamente en manos de fuerzas “independientes”, o “el tercer espacio”, como en algún momento se intentó denominar a una masa disconforme con los partidos tradicionales.

De números y algo más

La ANR administra un total de 156 de los 238 distritos del país. El resto el PLRA y unas tres intendencias menores en manos del PEN, Patria Querida y Unace.

El mundo rural y el suburbano

El país se juega en el mundo rural y en los grandes conglomerados suburbanos, fruto del más grande proceso migratorio que recuerda nuestra historia: el que comenzara a principio de los 80 y se extendiera hasta nuestros días. La mayor parte de esas olas migratorias instaló residencia en las ciudades cercanas a Asunción y un buen porcentaje, aunque menor, en el Este. El departamento Central concentra en la actualidad el 35% de los seis millones de paraguayos (unos 2.100.000) y también alrededor del mismo porcentaje de la gente empadronada para votar. Un ejemplo, de los tantos: en los 70, Luque contaba con aproximadamente 30 mil personas; en la actualidad ha sobrepasado las 300 mil. El mundo rural completa el cuadro con un 40%. El acelerado hacinamiento en poblaciones cercanas a los centros capitales ha establecido una nueva tendencia, claramente demostrable en las últimas elecciones internas presidenciales del Partido Colorado, en las que la dupla Luis Alberto Castiglioni- Javier Zacarías Irún emparejó una elección ganando en los grandes conglomerados (zona metropolitana Gran Asunción y del Este), pero habiendo perdido en todos los demás departamentos. El peso específico de Asunción, capital, en la composición electoral de nuestro país es muy bajo: solo 360.000 empadronados.

Un nuevo actor electoral

En el escenario político electoral, la ANR ha perdido su hegemonía absoluta al escindirse el oviedismo, luego de un traumático período de cohabitación entre el ala partidaria (Luis María Argaña…), el ala paramilitar (Oviedo…) y un grupo fluctuante que se hiciera multimillonario con la represa de Itaipú, que llevara en el tiempo el nombre de los “barones de Itaipú”, (Juan Carlos Wasmosy…)

Esta descomposición del “partido Estado” y varias otras razones (entre las que se destacan la concentración acelerada de poblaciones rurales en las zonas metropolitanas) produjeron la tan esperada alternancia en el gobierno de la administración central del Estado, haciendo que un “out sider” como Fernando Lugo se hiciera cargo de la presidencia luego de 61 años ininterrumpidos del Partido Colorado en el poder.

Entre las múltiples alianzas establecidas en el proyecto Lugo, un sector considerado de izquierda institucionalizó su participación política empujando varios aunque dispersos proyectos electorales, con magro resultado en la representación parlamentaria (una diputación y una senaduría), ambas de Tekojoja, el brazo político impulsado por el mismo Fernando Lugo. Entre los partidos que apuntalaron su candidatura, también País Solidario (socialdemócrata), logró una banca en la Cámara de Senadores y el Partido Democrático Progresista ubicó una diputada, Desirée Massi y un senador, Rafael Filizzola, esposos.

En el mapa de la izquierda, en el proceso electoral participaron activamente organizaciones sociales vinculadas a las demandas de tierra y la reforma agraria, principalmente de asentamientos rurales, mientras que los asentamientos suburbanos fueron territorios dominados por los partidos tradicionales: PLRA, ANR y Unace.

Un pequeño partido muy bien posicionado mediáticamente por una serie de aciertos publicitarios y una disciplinada movilización de cuadros, el Partido Movimiento al Socialismo, estuvo a unos doscientos votos de meter a su candidato y líder, Camilo Soares, a una banca de Diputados por Asunción.

En el camino ya del gobierno, la alianza establecida para la victoria de Fernando Lugo (Alianza Patriótica para el Cambio), se rompió a la salida del protagonista electoral más importante, el PLRA, que al respaldar la candidatura de Lugo a la presidencia logró en las elecciones nacionales la mayor cantidad de bancas en las cámaras legislativas, casi igual que la ANR.

La mayoría de los demás integrantes de aquel frente electoral, en el tiempo también, se rearticuló en lo que hoy se denomina Frente Guazú. Es lo que se presenta una suerte de frente de izquierda, aunque, genéricamente, por su composición, podríamos denominarlo “centro izquierda”. En Asunción, este proyecto promueve la candidatura del ingeniero Ricardo Canesse, un hombre que ya fuera candidato presidencial (1993) y estuviera como presidente del consejo municipal en el primer período del gobierno de Carlos Filizzola en la intendencia capitalina. En las elecciones internas del Frente para elegir candidatos a concejales, participaron unas cinco mil personas, en una votación ampliamente liderada por P-mas y País Solidario.

El Frente Guazú es un remozado electoral de aquellos “terceros espacios”, los “independientes” y un cuadro de dirigentes sociales en directa relación con demandas de grupos territoriales, como lo son Tekojoja en algunas poblaciones rurales; Convergencia Popular Socialista, con fuerza muy concentrada en los asentamientos liderados por los hermanos Benítez, en San Pedro, o Movimiento Patriótico Popular, herramienta político electoral del Movimiento Campesino paraguayo, con fuerza en asentamientos dispersos por el Norte y otras zonas del país, con liderazgo visible de Belarmino Balbuena.

¿Quiénes ganarán?

Como en función de gobierno no hubo una ruptura con el orden político paraguayo, sino “una alternancia” en la administración central, las anteriores experiencias nos pueden dar algunos indicadores importantes de la nueva composición electoral. El partido que más provecho puede sacar de su función en el gobierno es el Partido Liberal Radical Auténtico, un partido que desde las elecciones generales del 2008 a sus últimas elecciones municipales (25 de julio del 2009) afilió a 250 mil personas, ubicándose con alrededor de 1.000.000 de afiliados. Alrededor del 15% es gente que está también afiliada al Partido Colorado, un dato interesantísimo que amerita una vuelta de página.

Es de esperar, en las municipales próximas, que de las 70 municipalidades gobernadas por el PLRA avancen a unas 100, ganando por estrecho margen todos aquellos lugares donde antes perdía por escaso margen con el Partido Colorado. Son esos márgenes (20 a 100 votos) que se resuelven con más plata en la mano en el día de los votos. De las 156 comunas administradas por el Partido Colorado, este partido podría quedarse con unas 130, encabezando, todavía los números electorales en el país.

¿Y los otros?

El Partido Patria Querida va reduciéndose con la posibilidad de que en el tiempo se convierta en un aparato residual como lo es actualmente el Partido Encuentro Nacional, efervescente y prometedor en los 90, pero a punto de ser testimonial en la actualidad.

Es que buena parte de los “independientes” y los “terceros espacios” puede encontrar más atractivo al Frente Guazú, que de institucionalizarse como propuesta electoral podría tener un piso del 10%, cuestión que, fuera de Asunción y Ciudad del Este, donde se jugará fuerte con la figura de sus candidatos- le da muy poco margen para alzarse con la administración de las intendencias, pero sí para ubicarse con un bloque parlamentario en las comunas.

El Partido Unace es un enigma. Su líder ya avejentado, muy lejos de aquellos tiempos en que manejaba buena parte del tráfico de armas y drogas desde el Ejército, Lino Oviedo, ha jugado varias fichas por desestabilizar este proceso, en la oscuridad, mientras los grandes medios estaban muy interesados en una falsa guerrilla rural. Oviedo, ya en las elecciones pasadas, fue utilizado como carta importante por el clan oficialista liderado entonces por Nicanor Duarte Frutos para intentar frenar el ascenso de Fernando Lugo. Es de suponer que ante el crecimiento presupuestario de los grupos internos del PLRA la caída en picada de Unace en las municipales próximas sea irrefrenable, pero, y acá un dato importante, con números que pueden servir en alianzas para ganar.

Y el 2013

Así las cosas, el PLRA, muy poco asediado mediáticamente ante la impronta “de los zurdos” en escena pública, tendrá las mejores chances electorales de crecer en estas elecciones y también para ubicarse como fuerte opción electoral en los comicios generales de 2013. Salvo imponderables, para dichas elecciones, el “ala izquierda” del gobierno de Fernando Lugo llegará con escasa fuerza electoral para discutir la candidatura presidencial. Y el “enemigo común” seguirá siendo el Partido Colorado, con un Unace al que se tentará a la alianza para recuperar la hegemonía total perdida.

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