Las guerras y conflictos por el agua en el planeta

Desvío del río Pilcomayo

En algunas partes del mundo, las disputas por el agua ya son sangrientas. Y serán más aún a juzgar por el presente y el futuro del agua dulce en el planeta.

Por Arístides Ortiz Duarte

Las tensiones desatadas periódicamente entre los gobiernos de Paraguay y Argentina por los desvíos del cause del Río Pilcomayo hacia uno u otro lado de las fronteras son una pequeña muestra no beligerante de las disputas que ya se están dando entre los países por el agua dulce, sea subterránea o sobre superficie.

En el caso del Pilcomayo, las tensiones no son conflictos ni beligerancias porque el Paraguay no tiene capacidad alguna, ni política ni militar, de confrontar con la Argentina, por su condición neocolonial en la región del Río de la Plata.

Pero en algunas partes del mundo, las disputas por el agua ya son sangrientas. Y serán más aún a juzgar por el presente y el futuro del agua dulce en el planeta.

Un informe del Banco Mundial marcaba la población mundial en el 2008 en 6.697 millones de habitantes. Para el 2011, la Naciones Unidas proyecta que la población humana alcanzará los 7 mil millones. La tendencia es que el uso y consumo de agua dulce se duplica cada 20 años en el planeta. Para el 2025, un tercio de la población mundial sufrirá extrema escasez o contaminación de agua. Y como cierre de un futuro temible, el agua dulce es un recurso que se agotará con el tiempo: del 100% del agua que existe en el planeta, 97% es salada, 2,5% es dulce pero contenida en hielos, y 0,5 es líquido, en superficie o subterránea.

El periodista boliviano Rodolfo Faggioni relata que en la región entre India y Pakistán nacen seis ríos, todos en India y los seis mueren en Pakistán. Cuando India comenzó su gran desarrollo económico e industrial en los años 80, proyectó una serie de barreras y digas hídricas a los cuales los paquistaníes se opusieron a cañonazos. Con el tiempo se pusieron de acuerdo con tres ríos a cabeza. Otra área explosiva, y no sólo por el agua, nos cuenta también Faggioni, es la región entre Turquía, Siria e Iraq. En Turquía nacen los dos ríos bíblicos, el Tigris y el Eufrates, el primero recorre 1.900 km pero solo 500 km en territorio turco, luego llega a Iraq desembocando en la zona de Basora. El Eufrates nace en la región turca de Anatolia, atraviesa Siria, cruza Iraq desembocando en el Golfo Pérsico. Veinte años atrás los turcos planificaron el «Gran Proyecto de Anatolia»: 22 digas, 19 centrales eléctricas y canales para riego. La capacidad de los dos ríos se ha reducido el 60%.

Lo mismo está sucediendo entre Bolivia y Chile por el río Lauca, un río binacional que nace en Chile y desemboca en el Lago Coipasa en Bolivia. En los años 30 Chile comenzó a utilizar los recursos hídricos del Río Lauca para regar zonas agrícolas desviando el cauce del río motivando naturalmente una enérgica nota de protesta del gobierno boliviano que provocó tensión entre ambos países. Otro río binacional es el Mauri, que nace en el Perú y termina en Bolivia. Lugareños bolivianos denunciaron el proyecto del gobierno peruano que consiste en construir dos canales que transvasarán las aguas que van hacia el territorio boliviano, lo que provocaría una escasez de agua en ese territorio.

Entre los infinitos motivos de odio entre israelíes y palestinos, el motivo principal es el agua. Israel controla toda el agua de la región y tiene en sus manos tanto el río Jordán como el lago Tiberíades. Los israelíes han desarrollado una tecnología de reciclaje que les permite potabilizar incluso las aguas negras. Esto hace que el flujo de agua hacia la parte palestina disminuya mucho.

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