Las escuelas “subversivas”

El gobernador de Concepción los había calificado de «subversivos», y Neder Augusto, el director pedagógico de la escuela Fe y Alegría en Arroyito, Concepción, responde: “Si por llevar adelante una educación comprometida con la comunidad nos llaman subversivos, en hora buena, pero eso está muy lejos del estigma que nos quiso endilgar el gobernador de que acá adoctrinamos a los chicos para tomar las armas”.

Neder Augusto, con sus compañeros educadores de las escuelas Fe y Alegría del asentamiento Arroyito. Foto: Julio Benegas.

La escuela de Fe y Alegría del núcleo 3 lleva el nombre del reconocido obispo de Concepción durante la dictadura de Alfredo Stroessner: Monseñor Aníbal Maricevich. Los dirigentes del asentamiento lo recuerdan, como ahora lo hacen con Pablito Cáceres, actual vicario general de Concepción, como el mayor promotor de la organización de las familias campesinas en esos tiempos. Dos senderos de tablitas decoradas con arbolitos arrancan desde el mástil y acercan la vista a las aulas de las criaturas, bajo una sombra gigante de árboles nativos y reforestados. Las paredes de la escuela están llenas de frases y figuras que hablan de compromiso, solidaridad y otros valores, en guaraní y castellano. El aula de dirección inunda un racimo de técnicas pedagógicas, un plan maestro, mapas del asentamiento. Los chicos van a la escuela como pueden, hacen ronda antes de la entrada, hablan en guaraní en la clase y los profesores también. El uso del guaraní fue uno de los primeros problemas que tuvieron, comenta el director Catalino Bogado, con la educación convencional. Incluso muchos padres se opusieron al principio diciendo:  “che amondo escuela pe ojetavy’o haguã, ani osê chéicha”. Estas primeras rencillas por la instalación de un modelo pedagógico distinto provocaron serias divisiones al punto de instalarse, al lado de la escuela de Fe y Alegría, la escuela del “Estado”.

Foto: Julio Benegas.

En el asentamiento de Arroyito, a diferencia de otras comunidades, sobran aulas para las criaturas.  Neder Augusto, el director pedagógico de todas las escuelas de Fe y Alegría en el asentamiento, habla y defiende con mucha convicción el trabajo. “Nosotros, en la escuelas, hablamos de las cosas de la comunidad, de las necesidades, de las reivindicaciones y de la necesidad de intervenir en las transformaciones sociales”, argumenta. “Rojotopa, roñehendu ha roplanifica con los padres, los alumnos y con las organizaciones sociales”, refuerza Catalino Bogado. “Somos portadores del espíritu de las antiguas escuelas campesinas de las Ligas Agrarias”, interviene Marciano Jara. “La escuela no puede estar separada de la comunidad, nunca”, determina con énfasis el director pedagógico.

Bueno, comprometerse con la gente y con la transformación social parece altamente subversivo, disparo en broma y…

Neder, muy atento a la entrevista, responde: “Si por llevar adelante una educación comprometida con la comunidad nos llaman subversivos, en hora buena, pero eso está muy lejos del estigma que nos quiso endilgar el gobernador de que acá adoctrinamos a los chicos para tomar las armas”.

Plan maestro pedagógico de las escuelas de Fe y Alegría. Foto: Julio Benegas.

 

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