Las elecciones francesas en la mira de un paraguayo residente

Por qué votaría a Jean-Luc Mélenchon.

Jean-Luc Mélenchon, dirigente del Frente de Izquierda. Imagen: Ratherbeinparisblog.

Por Edgar Santander.

Montpellier, Francia. La cuenta regresiva comenzó oficialmente para los candidatos a la presidencia de la República Francesa, cuya elección (primera vuelta) será realizada el 22 de abril próximo y en la cual están inscriptos 45 millones de electores potenciales.

Entre todos los aspirantes a la magistratura principal, seis personalidades saltan a primera vista en las encuestas de opinión. Es el caso del candidato presidente Nicolas Sarkozy (de derecha); François Hollande, el líder del partido Socialista (centro izquierda) ; Jean-Luc Mélenchon, dirigente del Frente de Izquierda ; Marine Le Pen, adalid del Frente Nacional (ultraderecha); François Bayrou, caudillo de centro; y Eva Joly, jefa del partido Ecologista (izquierda).

La mayoría de los dirigentes pregonan el alineamiento socioeconómico y político del país de acuerdo a sus corrientes ideológicas y partidarias para enfrentar la crisis económica y financiera actual que todavía desata ola de quiebras y despidos masivos en el viejo continente.

Ciertamente, la quinta potencia mundial también está al borde de la bancarrota a causa de su déficit público evaluado en aproximadamente 2.000 millones de euros. Paradójicamente, las grandes multinacionales francesas se portan bien y realizan otra vez beneficios récords que son repartidos principalmente entre sus altos dirigentes.

Al respecto, una de las medidas radicales que diferencia a Jean-Luc Mélenchon de los otros postulantes al Elíseo es la de limitar estas remuneraciones indecentes. El aspirante presidencial propone 75% de impuesto a los salarios que superan 1 millón de euros y un 45% a los que generan más de 150 mil euros para lograr un límite de 360 mil euros anuales. «Un máximo de 30 mil euros mensuales es ampliamente suficiente para los altos empresarios», afirma el líder izquierdista.

Precisamente, la desigualdad salarial es una de las aberraciones sociales que desea suprimir el líder del partido político Frente de Izquierda, esta joven agrupación de solamente 3 años que reúne diversos partidos de izquierda, entre ellos el conocido Partido Comunista Francés, que ha causado una sorpresa en la campaña electoral 2012 al situar a su movimiento en la tercera fuerza política, situación que después del conteo de votos de la primera vuelta, los dos candidatos deberán tener seriamente en cuenta para obtener mayoría absoluta en el segundo tour.

Oriundo como Albert Camus de las excolonias francesas en África, este carismático político atrae a las masas adonde quiera que vaya y su oratoria seduce al auditorio gracias a su fuerza. Después de los grandes mítines de París, Lille o Toulouse, las manifestaciones políticas al aire libre son un verdadero suceso ante sus seguidores. Según él mismo, es una inspiración de los líderes sudamericanos como el expresidente brasileño Lula da Silva.

Mélenchon es el candidato que quiere acabar con la precariedad de este país, una situación en la cual viven 11 millones de franceses, lo que el dirigente denomina «précariat», un neologismo de dos palabras: proletariado y precariedad. Segun Jean-Luc Mélenchon, «la precariedad es una enfermedad terrible de la sociedad. Tenemos que erradicar».

El programa del Frente de Izquierda es simplemente un proyecto ambicioso, donde el aspecto humano es la fuerza gravitacional; anhelan también el aumento masivo de los salarios mínimos, la jubilación tan pronto como sea posible, acortar las horas de trabajo, una salud totalmente gratuita, multiplicaciones de la vivienda social, prohibición de despidos, un plan de transporte generalizado…

En este marco, vaticinan la contratación definitiva de 85 mil agentes públicos cuyos puestos son considerados precarios, por ejemplo, aquellos que trabajan a medio tiempo.

En la actualidad el sueldo mínimo en Francia es de 1096,94 euros netos. Si Jean-Luc Mélenchon es electo presidente, los obreros percibirán un aumento del 55%, es decir, una paga fija de 1700 euros brutos por mes, por 35 horas de trabajos semanales. Ésta es una de las cuestiones que inquieta al sector financiero local y mundial porque Mélenchon da mucho miedo.

Justamente, el principal enemigo del Frente de Izquierda en esta campaña es el segmento capitalista: las grandes multinacionales, los grandes patrones y los jugosos salarios.

«¿Por qué esta animosidad? Si usted no tiene un CDI (un contrato definitivo), no puede obtener préstamos, no puede alquilar, así continuamente, uno no puede salir adelante, de esa manera toda la vida se vuelve precaria», afirma Jean-Luc Melenchon.

Si bien las posibilidades de que Mélenchon pase a la segunda vuelta el próximo 22 de abril son mínimas, su corriente política puede influenciar la balanza en la segunda vuelta para el candidato socialista, François Hollande, que por ahora las encuestas de opinión le dan victorioso el 6 de mayo del 2012. De la misma manera que los electores de Marine Le Pen pueden inclinarse hacia Sarkozy, quien ya anda a la caza de votantes tras una serie de medidas radicales contra la inmigración sobre todo de origen musulmana.

Consciente de la situación, el objetivo del Frente de Izquierda es el de debilitar la ultraderecha francesa de Marine Le Pen, la hija de Jean-Marie Le Pen, candidato que en 1995 logró pasar a la segunda vuelta sorprendiendo al mundo entero sobre una posible vuelta de un partido segregacionista en Francia. Afortunadamente, Jacques Chirac obtuvo 80% de votos y ganó esos comicios.

Hasta hoy día, la derecha francesa suma 3 mandatos, 10 años con Chirac y 5 años con Nicolas Sarkozy, quien por el momento lidera los sondeos junto à François Hollande. El gobierno de Sarkozy resultó un fiasco económicofinanciero. Durante su presidencia, los pobres se convirtieron en indigentes y los ricos en potentados. Darle la posibilidad de un segundo mandato a Sarkosy es elegir el camino hacia la indigencia.

Control de los medios de comunicación

Desde el lunes 10 de abril, todos  los postulantes a la magistratura suprema están sometidos a reglamentaciones estrictas de igualdad de tiempo de palabra en televisión y radio establecidas por el Consejo del Servicio Audiovisual (CSA), para evitar abusos e influencias.

Paradójicamente, en los medios de informaciones en continuado, esta regulación incide en la programación, so pena de tener que difundir los mítines de todas las asambleas públicas de los diez aspirantes al Palacio del Elíseo.

El mismo tiempo de palabra también se refleja en las propagandas de campaña difundidas en la radio y la televisión. En total, cada líder político puede difundir 18 vídeos de una duración total de 43’. En ese paquete entran 10 spot de 1’30” y 8 clips de 3’30”.

Comentarios

Publicá tu comentario