Labriegos de la FNC se reafirman en que no permitirán fumigaciones en sus comunidades

Alcides Ruiz Díaz, de la Federación Nacional Campesina (FNC), reafirmó que su organización ha decidido por asamblea no permitir las fumigaciones en los campos adyacentes a sus comunidades, que afectan la salud de los pobladores, destruyen sus cultivos y matan sus animales domésticos.

En Brítez Cue los labriegos de la FNC tomaron la resolución de que no permitirán las fumigaciones, que causan grandes perjuicios a las comunidades. Foto: capitanbado.com.

Ruiz Díaz confirmó que el pasado jueves 23 de enero labriegos nucleados en la FNC se opusieron a la realización de trabajos de cultivos de soja en un campo explotado por Miguel Giménez y otros agroempresarios en una comunidad de Brítez Cue, departamento de Canindeyú.

“Por asamblea ro dedicí que ni peteî mata de soja noñeñotymoái ore comunidad-pe. La veneno ombohasy ñande gente-pe, ojuka ñande rymba ha ofundí ore cultivo”, declaró Ruiz Díaz. Ratificó que las acciones para impedir las fumigaciones y el cultivo de soja no cesarán a pesar del fuerte dispositivo represivo que despliega el gobierno de Horacio Cartes para defender el modelo del agronegocio.

Ruiz Díaz denunció el accionar de la policía, los fiscales y los jueces, que brindan resguardo policial a fumigaciones que se realizan violando las medidas de seguridad que establece la ley 3742 de Control de Productos Fitosanitarios, que dispone que las fumigaciones no pueden realizarse a menos de 100 metros de todo asentamiento humano, escuela, iglesia, etc. También obliga a que los cultivos que utilizan agrotóxicos tengan una barrera viva de protección con un ancho mínimo de cinco metros y una altura mínima de dos metros.

Añadió que la intención del gobierno de duplicar la superficie destinada a la soja, que actualmente ocupa más de 3 millones de hectáreas, pretende seguir expulsando a los pequeños productores que practican la agricultura familiar. Puso como ejemplo que en estos últimos 10 años unos 900.000 pequeños productores abandonaron el campo como consecuencia de la expansión de la soja y los casos de cáncer y malformaciones se han disparado por el efecto de la exposición a las fumigaciones con glifosato.

También hizo referencia al violento procedimiento que se llevó a cabo el miércoles 22 de enero en las comunidades de Ara Vera y Crescencio González, del distrito de General Resquín, departamento de San Pedro, donde unos 300 efectivos policiales reprimieron a un centenar de campesinos que protestaban contra la fumigación de un campo que se encuentra a 20 metros de la comunidad.

A raíz del impacto de un balín de goma, el campesino Aníbal Alegre perdió un ojo. Por su parte, Lida Jara recibió impactos en la boca, que le rompieron los dientes, así como en el pecho, informó la FNC.

A pesar de los insistentes llamados al comisario departamental de Canindeyú, Odilio González, quien encabezó el operativo en General Resquín, no logramos comunicarnos con él, pues su teléfono se encontraba «fuera del área de servicio».

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