La vida debe ganar la carrera

La carrera por la vida está siendo efectuada desde hace mucho tiempo y en forma permanente por las heroicas comunidades del Chaco paraguayo. A pesar de los ataques de los latifundistas, a pesar de las vicisitudes generadas por las condiciones climáticas y contra el abandono de parte del Estado, el pueblo chaqueño continúa haciendo sus pruebas de clasificación por la supervivencia y sigue en el podio de la resistencia. Por ello, indefectiblemente su legítima causa triunfará contra los inescrupulosos propulsores del rally del Chaco.

Los organizadores, y muchos corredores, del rally son los mismos que mediante su miserable opción especuladora y extractiva de la riqueza del país, sostienen el modelo que impide condiciones de vida dignas para la mayoría de los pobladores de la nación. Varios de ellos son los que encajonaron el Pilcomayo y otros cauces hídricos, con lo que impiden un régimen normal de lluvias, y que niegan el agua a millares de personas.

La declaración de emergencia del Chaco exime de todo debate sobre la perentoria obligación de suspender definitivamente por este año esta «aventura» motor. Ahondemos la discusión estructural. La carrera de automotores en el Chaco paraguayo no forma parte de las prioridades nacionales, ni de las políticas de Estado. Estas actividades son plataformas implementadas por las naciones industrializadas para exponer sus avances tecnológicos en el sector automotriz, de la comunicación, así como para comercializar sus productos petrolíferos, y acumular aun mayores volúmenes de capital, entre otros objetivos.

Paraguay, precisamente por la característica especuladora y holgazana de la oligarquía, al servicio de los centros mundiales de poder, no pudo desarrollar su industria, ni siquiera base, como la fabricación de acero terminado. Tampoco pudo, hasta ahora, avanzar hacia la producción petrolera, por el embargo impuesto por las corporaciones que dominan el petróleo mundial, que atenazan y traban el desarrollo de esta actividad por parte de Petróleos Paraguayos (Petropar), y que de paso, fueron las artífices de la masacre de dos pueblos en la década del 30 del siglo pasado.

El Touring y Automóvil Club Paraguayo demostró su «buena voluntad» con el anuncio de donación de algunos litros de agua para los habitantes chaqueños, así como el Interbanco habilitó una cuenta bancaria para las solidarias ayudas del público para paliar la emergencia en la región Occidental. Esto nos recuerda a Palo Rubín cuando acumuló millones de guaraníes tras la masacre del Ycuá Bolaños, que luego se esfumaron en su festival de «solidaridad».

Son estas organizaciones y empresas «solidarias» las que implementan persistentes persecuciones contra los trabajadores y sus derechos. El Touring atentó, el año pasado, contra los derechos de sus trabajadores de organizarse sindicalmente, al despedir a varios de los dirigentes gremiales.

Igualmente el Interbanco (un banco como no debe ser) realizó una cruenta campaña contra una activista sindical, a la que despidió siendo dirigente de la organización de trabajadores, estando embarazada y faltándole escasas semanas para completar la estabilidad laboral especial al completar los 9,6 años de trabajo en la empresa. Marisol Rojas ya ganó, en dos instancias, el litigio que inició en estrados judiciales. Pero el Interbanco, cuyo capital mayoritario corresponde al grupo Unibanco de Brasil, sigue negándose a reincorporarla a su puesto de trabajo, en una aberrante violación de la patronal del derecho básico de la trabajadora, conquista básica obtenida tras siglos de lucha de la clase obrera.

Las operaciones emprendidas por los grupos de poder para volverse víctimas y negar el espurio interés de la «divertida» competición, además de minimizar los graves impactos que generan sobre la población y el ambiente en la región Occidental de Paraguay terminarán, más temprano que tarde, siendo desenmascaradas.

Retomemos entonces nuestras raíces, y hagamos que se refuerce la gran resistencia de las naciones originarias, como los guaikuru, férreos defensores de sus tierras chaqueñas frente a los invasores españoles. Ñande guaikuru va´era. Neike.

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