La vergüenza europea

El bloqueo que cuatro gobiernos del Sur de Europa hicieron al vuelo de retorno desde Moscu del presidente boliviano Evo Morales desató una crisis diplomática. Aún falta información y sobretodo si habrá alguna explicación oficial o un pedido de disculpas, pero el evento es una oportunidad para analizar cómo se organiza y ejerce el poder en el mundo.

Sobresale, en primer lugar, la subordinación de Europa a la política exterior norteamericana.  El motivo del bloqueo al avión de Evo, la «sospecha que Snowden viajaba en el avión boliviano», es degradante para aquellos gobiernos. Porque fue ese ex-agente tercerizado de la CIA quien denunció el amplio esquema de espionaje mundial de la administración Obama que afecta también a funcionarios de gobiernos y ciudadanos europeos.  La denuncia desató una crisis con EE.UU., exigiendo los gobiernos europeos aclaraciones al norteamericano. Es decir, Europa no tiene nada contra Snowden. Mas bien le debe.

Pero, la verdad es que esa subordinación de Europa a los Estados Unidos se profundizó con el retorno de Francia a la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte)  en 2009 bajo el gobierno Sarkozy, quien liquidó así cualquier vestigio de la herencia del ex-presidente De Gaulle.  La OTAN es una alianza que prolonga por las armas la política exterior norteamericana en buena parte del planeta. Es así que algun alto funcionario estadunidense podrá referirse, como lo hizo en abril pasado John Kerry, Secretario de Estado del gobierno Obama, al hablar sobre América Latina, también a Europa como «nuestro patio trasero».

Hay una segunda dimensión a considerar. El hecho sirvió para reiterar que los países de la OTAN pisotean el derecho internacional sin empacho. Bloquearon el paso de un avión presidencial boliviano, ahora, pero antes habían autorizado vuelos clandestinos de aviones que transportaban presos de las guerras de los Estados Unidos alrededor del mundo, prisioneros sin condenas ni procesos ni registros oficiales, a camino de la cárcel ilegal de Guantánamo y otros destinos.

Otro aspecto a subrayar es que esta actitud de Europa no tiene «ideologías», si así se puede designar la orientación de esos gobiernos. Portugal y España son gobernados por derechas clásistas, Francia tiene un gobierno socialista, de centro-izquierda e Italia, un gobierno liderado por la centro-izquierda en alianza precaria con la derecha de Berlusconi. La submisión no es de los gobiernos, es política de esos estados.

Por último, lo desafiante de la situación es que la agresión a un dignatario latinoamericano la hicieron cinco países (considerando el involucramiento de Estados Unidos) que son parte de la OTAN , la principal y más poderosa alianza militar del mundo. Es decir, no será en el terreno militar que nuestra región podrá disuadir a que no realicen nuevas agresiones, si las consideran necesarias.

La respuesta de América Latina, a través de la CELAC, o de América del Sur, por intermedio de Unasur, debería ser sobretodo política y tendiendo puentes con los pueblos de esos estados agresores para que en el repudio que sufren esos gobiernos por parte de las multitudes de «indignados e indignadas» en cada país, se agregue el rechazo a su servilismo al imperialismo estadunidense.

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Para leer más:

Sobre el trabajo del ex-agente tercerizado de la CIA Snowden:

http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-223425-2013-07-01.html

Kerry sobre América Latina como «patio trasero»:

http://www.contrainjerencia.com/?p=65899

Francia de vuelta a la OTAN:

http://edant.clarin.com/diario/2009/03/12/elmundo/i-01875306.htm

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