La tierra: fuente de conflicto en Paraguay

(SERPAJ – PY) En Paraguay, donde existen algo más de 6 millones de personas y un poco más de 10 millones de cabezas de bovinos, no se logra resolver la cuestión de la tierra para que todas las personas tengan dónde vivir y producir… Sin embargo, para cada bovino se destinan casi dos hectáreas.

Veamos el análisis a continuación. (*)

En 1970 la población del Paraguay era mayoritariamente campesina. El 37% se encontraba en las áreas urbanas, mientras que en las áreas rurales se concentraba el 63% de los habitantes. Apenas en 40 años esa situación ha cambiado drásticamente, prácticamente se ha invertido; al año 2012 las personas que residían en las áreas urbanas representaba casi el 60%. Aunque aún no se tienen los datos del censo del 2012 es casi un hecho que hoy esa tendencia se mantiene y quizá el número de población rural haya disminuido aún más.

El crecimiento población en las ciudades al parecer no tiene vuelta atrás, siendo Asunción y Central una de las zonas de mayor concentración de la población. Como ejemplo de ello podemos mencionar que en 1972 los habitantes del departamento Central eran 310.390 y en el 2002 la población de este departamento llegaba a 1.362.893, lo que constituía que solo en central se concentraba el 26% de la población total del país.

Con el correr de los años las comunidades campesinas entraron prácticamente en un proceso de desintegración, comunidades enteras que han desaparecido, mientras que en las ciudades han proliferado los asentamientos urbanos, conocidos como los sintechos.

Este flujo migratorio campo-ciudad trajo consigo también cambios en cuanto a la ocupación y actividad laboral de la gente. En 1942 el 49,5% de la Población Económicamente Activa (PEA) se concentraba en la agricultura y la ganadería, el 28% en servicios y comercios; para el 2002, las proporciones se habían invertido, el sector primario comprendía el 26,7% y el terciario pasó a 52,4%. Mientras el sector secundario prácticamente se ha mantenido sin alteraciones con un 17,5% en 1972 aumentó menos de un por ciento en el 2002 (18,1%). El proceso de transformación de un país campesino a urbano no fue acompañado por un proceso de industrialización ni creación de fuentes de empleo en el sector secundario.

Son varias las causas y las consecuencias de este proceso de urbanización, o, como varios analistas coinciden en denominarlo: de descampenización, Según datos de la Encuesta Poblacional de Hogares (EPH) del 2009 se pudo constatar que en las zonas rurales vivían unas 600.346 familias. Se estima que de este número de hogares, prácticamente 310.000 son familias que no tienen tierra. Es decir, del total de la población rural, un poco más de la mitad necesitan acceder a la tierra, pues esta significa el medio de producción fundamental para que puedan substituir y desarrollarse en condiciones dignas.

La problemática de la tierra en Paraguay tiene raíces profundas, históricas y sus consecuencias hasta el momento son nefastas y sin respuestas eficientes desde los gobiernos democráticos (1989). Como ejemplo, vale recordar que en octubre del 2012 el informe de la FAO estimaba que el 25% de la población paraguaya pasa hambre, y que esto afecta principalmente a las zonas rurales y a las comunidades indígenas.

Así pues, la situación de la tierra constituye un complejo campo problemático, antiguo pero vigente. Histórico, porque al no ser resuelto sus consecuencias persisten en la actualidad y tienden a agravarse en medio de situaciones de impunidad e injusticias.

Tierras mal habidas y extranjerización

Según los estudios realizados por la Comisión Verdad y Justicia, desde 1954 hasta el año 2003, de todas las tierras adjudicadas en dicho periodo, el 64,1% presentan irregularidades. Se trata de adjudicaciones ilegales que el Ministerio Público tendría que recuperar. En parte del informe reza:

“Del total de estas adjudicaciones, 4.241 lotes correspondientes a 3.336 adjudicatarios, que totalizan 7.851.295 hectáreas, han sido adjudicados con graves irregularidades a la legislación agraria. Las leyes trasgredidas son: el Decreto-Ley N° 120 de 1940 que crea el Estatuto Agrario; la Ley N° 854/63 que crea el Estatuto Agrario y reemplazó al anterior, y la Ley N° 1.863, vigente en la actualidad, sancionada el 20 de diciembre de 2001 y promulgada el 30 de enero de 2002, denominada también Estatuto Agrario y que reemplazó a su vez al anterior de 1963. Estas normas jurídicas estuvieron vigentes al momento de las adjudicaciones de referencia. La Comisión de Verdad y Justicia en su investigación ha encontrado graves irregularidades que tornan nulas dichas adjudicaciones y cuya nómina eleva a los poderes del Estado para que por intermedio del Ministerio Público y de la Procuraduría General de la República se inicie la investigación que conduzca, de confirmarse las irregularidades denunciadas, a la recuperación de dichas tierras por el Estado paraguayo. Las tierras en cuestión constituyen el 64,1% de las tierras adjudicadas” (informe CVJ, tomo 4).

El problema de reparto y adjudicación ilegal de la tierra es un tema pendiente en la justicia paraguaya. Paraguay posee una superficie total de 40.625.200 hectáreas, las tierras en cuestión -consideradas mal habidas- representan aproximadamente el 19, 3% del territorio nacional.

En los siguientes cuadros se discriminan las cantidades de hectáreas adjudicadas de manera ilegal en dictadura y en democracia:

 

Llamativamente, casi el mismo porcentaje que corresponde a las tierras mal adjudicadas coincide con la cantidad de tierras que se encuentra en manos de productores extranjeros, según una investigación que data del año 2009 sobre la extranjerización de la tierra en Paraguay.

“Según nuestros cálculos, por lo menos el 19.4% del territorio paraguayo está en manos extranjeras, y nadie parece sorprenderse ni preocuparse. Esa superficie, es equivalente a la de los Departamentos de Itapúa, Alto Paraná, Canindeyú, Amambay y Concepción juntos. Sumados, estos Departamentos tienen 7.708.200 hectáreas. De la superficie total en manos extranjeras, 4.792.528 pertenece a brasileños, y 3.096.6000 a extranjeros de otras nacionalidades”. Expresa Glauser.

Así como el problema legal -y la ausencia de justicia- está presente en las tierras mal habidas, no existen leyes que regulen la venta de tierras a extranjeros. Debemos mencionar, además, la falta de un catastro, que permita conocer las propiedades, sus dueños y sus extensiones reales. La Dirección General de Registros Públicos no cuenta con estos datos ni informaciones valederas.

Si sumamos los números de tierras mal habidas y las tierras en manos de extranjeros, obtenemos un total de 15.441.794 hectáreas. Estas cifras deben ser entendidas en el marco de los datos arrojados por el último censo agropecuario, que demuestra que el 85%, es decir 27.807.215 de hectáreas de las tierras aptas para la agricultura y la producción forestal, están en manos del 2,5% de los propietarios mayores a 500 hectáreas, 7.478 propietarios. Mientras que el 4,12 % está en manos de los pequeños agricultores con menos de 20 hectáreas, que son un total de 260.000 familias.

El grave problema de la concentración de tierras en el Paraguay, situación que genera exclusión y desigualdad, se grafica en los siguientes datos del censo agropecuario:

 Tierra para Ganado y Soja

Mientras que la pobreza en el país afecta al 34% de la población, la economía paraguaya se concentra en dos rubros de gran envergadura: la exportación de carne vacuna y de soja, rubros que necesitan de tierra para seguir creciendo.

Paraguay, a pesar de su pequeño territorio se encuentra en el cuarto lugar entre los principales países exportadores de soja. Para el año 2013 se tiene previsto que la exportación de la oleaginosa supere 5 millones. Mientras que los gremios de ganaderos ya informaron que sólo en el primer trimestre de este año obtuvieron un ingreso de 308 millones de dólares por la exportación de carne, lo que llevaría a que en lo que resta del año se pueda exportar por más de 1.000 millones de dólares.

Según los datos del censo agropecuario del 2008, 3.365.332 hectáreas son utilizadas para el cultivo de las cuales 2.463.510 hectáreas, que representan el 73% de la superficie de cultivos, corresponde a las plantaciones de soja.

La superficie destinada a la pastura es de 17.685.620 hectáreas, correspondiendo a la Región Oriental 6.807.901 y a la Región Occidental 10.777.819. Se supone que las pasturas son destinadas para la producción ganadera, existen en el país 10.561.894 cabezas de bovinos

Al hacer una división entre la cantidad de bovinos con la cantidad de hectáreas de pastura, obtenemos como resultado de que cada bovino ocupa una cantidad de 1,7 hectáreas, mientras que más 300 mil familias campesinas no acceden a ninguna hectárea y otras miles de familias urbanas no tienen un lugar donde vivir.

 (*) Extracto de material diagnóstico de la tierra en Paraguay elaborado para el IPDRS (Instituto Para el Desarrollo Rural en Sudamérica).

Bibliografía

  • Caputo, Luis en La desposesión de la tierra: pasado y presente del campesinado
  • Comisión de Verdad y Justicia. Informe Final Anive Hagua Oiko. (2008). Asunción, Paraguay.
  • DCP (Grupo de Democratización y Construcción de la Paz). Acciones del gobierno de Lugo para la reforma agraria entre agosto de 2008 y junio de 2010. Palau y otros. (2010). Asunción, Paraguay.
  • Glauser, Marcos. Extranjerización del Territorio Parguayo. (2009), Base Is. Asunción, Paraguay.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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