La singularidad del neoliberalismo tardío en Paraguay

Análisis.

El embajador de los EEUU visitando a Cartes. Foto: Presidencia.

¿Dónde radica la singularidad de Paraguay? ¿Por qué Paraguay no fue llevado por la corriente de la crisis de la deuda que sufrieron los demás países de la región en los años 80 para recorrer el curso de ellos?.

La  singularidad radica en que cuando el embargo petrolero, y el  fenómeno de los petrodólares que fueran canalizados en forma de empréstitos a A.Latina en los años 70 del siglo XX,  en Paraguay se inicia una época de “bonanza”, al iniciarse las obras de la represa binacional Itaipú, y el incremento de la demanda del algodón, dando inicio a la producción agrícola de renta. Esto último está relacionado con el aumento de los precios del petróleo que afectaron a los precios de los petroquímicos.

En este pequeño país nunca ingresó tanta cantidad de dólares como consecuencia de esos dos factores. El Paraguay tuvo en las décadas de los 70 y mitad de los 80, un crecimiento de su PIB sin precedentes: un 10% acumulado, otorgando esta situación un fortuito consenso a la dictadura de Stroessner.

De manera que mientras el resto de los países de L. América se sumergía en la crisis de la deuda, el nuestro disfrutaba de un blindaje a esa crisis, lo que en buena medida alargó la sostenibilidad de la dictadura, que a la sazón era la más antigua del continente.

Es dable de estimar que los mecanismos de desestabilización promovidos por la embajada de los EEUU a esa dictadura , hayan respondido a una política de reformulación hegemónica norteamericana para A.Latina, reformulación que ya realizara la política de Carter en virtud del rediseño  de su asesor de seguridad,  Zbigniew Brzezinski  en los años 70 del siglo pasado, pero que se concretara con Reagan concomitantemente con la implementación neoliberal en la región. Dicho en términos cortos y simples, a EEUU ya no le resultaba redituable en términos de legitimidad a su hegemonía, la permanencia de dictaduras militares en la región, recurso que le fuera válido hasta la década del 80 del siglo XX.

En términos económicos, mientras el modelo neoliberal tenía relevancia para el resto de los países latinoamericanos que abrieron de par en par sus compuertas al gran capital transnacional, Paraguay dada su insignificancia, podía mantenerse al margen conservando su carácter prebendario y patrimonialista incluso después de la caída de Stroessner.

La singularidad del presente y su camino a contracorriente

América Latina después de ser escenario de los estallidos sociales consecuentes de los planes de ajuste impuestos por el FMI, da lugar a la emergencia de gobiernos autonomistas en un nuevo escenario mundial caracterizado por el declive de la hegemonía norteamericana, y un mundo multipolar.

Esos gobiernos autonomistas van desprendiéndose de la tutela norteamericana para abrirse a nuevos bloques de poder que van apareciendo en el nuevo escenario, siendo China la potencia más visible.  Pero en ese marco de multipolaridad, hay  un proceso de acumulación capitalista que se va desarrollando en A.Latina generando un gran empresariado con dimensión transnacional principalmente en Brasil, desde donde se verifica una notoria exportación de capitales hacia el resto de A.Latina, una región que al mismo tiempo incrementa de forma exponencial sus relaciones económicas con China. A partir de ahí, se puede hablar consecuentemente, de una potencia emergente que comienza a disputar hegemonía en la región, con EEUU.

En la nueva división regional del trabajo, el rol que le cabe a Paraguay por tanto, no es otro que el de adscribirse tardíamente a un neoliberalismo, pero no ya en función del proyecto hegemónico norteamericano solamente, sino de su vecino inmediato que hoy aparece disputando hegemonía en la región con la primera potencia mundial: Brasil. Desde esa condición de potencia emergente, el gigante sudamericano se constituye en líder de la mayoría de los proyectos de integración, y marca los designios de los mismos, promoviendo el ingreso de Venezuela al Mercosur, país con el cual tiene grandes proyectos y más adelante, la vuelta de Paraguay al organismo, después de haber sido suspendido en junio de 2012.

Lo que se dice precedentemente explica la aprobación que tiene el gobierno de Cartes en la subregión, un gobierno que sustenta su política en el ingreso de capital foráneo, la mayor parte procedente de Brasil . Esto también explica la reticencia del gobierno de Cartes de afectar tributariamente al sector agroexportador que mucho tiene que ver con la penetración brasileña en el país. Un país que padece desde la guerra de la Triple Alianza, una de las peores concentraciones de tierra en el mundo. El 80% de la tierra está en manos del 2% de la población, y el 70% de la propiedad extranjera de los latifundios, es de procedencia brasileña.

Pero la contradicción en la que está cayendo el gobierno de Cartes y su proyecto neoliberal en el presente, es que funda su táctica en una política  fiscalista en extremo, arriesgando su gobernabilidad y los proyectos de inversión foráneos por el costo social inmediato consecuente.  Y la contradicción en la que puede caer el proceso de integración en A.Latina, es el de la acumulación al interior de la subregión y las asimetrías consecuentes  que si no se corrigen a tiempo, estaremos reproduciendo en un mediano plazo, los dramas que padece la comunidad europea en el presente.

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