La sátira en internet

Si podemos usar la sátira contra la clase política (…), ¿cómo no hacerlo a su vez contra los medios de información que diariamente evidenciamos cómo nos cuentan lo que les conviene contarnos, de la manera en que les conviene, y obviando lo que no consideran «necesario» que sepamos?

 

Parodia de un beso entre Barak Obama y Hugo Chávez. Fuente: elfanzinedemalbicho.blogspot.com

Ninguna revolución política en la historia moderna pudo haber sido posible sin una revolución cultural previa. En el caso de la democracia liberal, que es la democracia tal como la conocemos actualmente, su origen se remonta a las nuevas ideas emanadas del renacimiento humanista surgido 300 años antes, y a su mayor herramienta de difusión: la imprenta de Gutenberg, luego de miles de años en los que la información estuvo controlada, dosificada, traducida por las élites que detentaban el poder absoluto (los reyes, nobles, el clero, etc.). Surge así la burguesía y el nuevo rol del hombre frente al Estado, un factor desequilibrante en las relaciones de poder tradicionales.

La revolución política que estamos viviendo a nivel global e incluso local no tiene mucho de «nuevo». También está precedida de una revolución cultural: el siglo XX, con sus enormes desgracias y sus extraordinarios avances, promovió el surgimiento de Internet en general y las redes sociales en particular, generadores de un nuevo renacimiento: la conciencia colectiva y un tejido social interconectado ya no sólo como RECEPTOR de información previamente filtrada, sino como EMISOR de información directa, sin dosificación ni traducción ni control ni dueños.

Pero así también es natural que existan estructuras que se opongan a esta revolución, tal como se opusieron a las anteriores. Es un hecho que los que detentan el poder no quieren cambiar el statu quo (por qué deberían hacerlo, si les va tan bien). Pero esta vez más que nunca el proceso es auténtico e irreversible, por más que pataleen los responsables de habernos impuesto un sistema tan injusto y denigrante.

Por esto, no sé quién haya hecho lo de abcolor.me ni es necesario que lo sepamos. Pero si podemos usar la sátira contra la clase política, si estamos autorizados a cuestionar la actuación de autoridades ELECTAS por el voto de la mayoría, ¿cómo no hacerlo a su vez con los medios de información que diariamente evidenciamos cómo nos cuentan lo que les conviene contarnos, de la manera en que les conviene, y obviando lo que no consideran «necesario» que sepamos?

A pesar de su desagrado, de sus pataleos, o de sus acciones judiciales, tarde o temprano los que controlan el sistema y los idiotas útiles que lo defienden, tal como sucedió en las revoluciones previas, van a tener que darse cuenta de que los tiempos ya no son los mismos, por la sencilla razón de que nosotros, como colectivo, ya no somos los mismos, y NUNCA MÁS lo vamos a ser, porque de a poco nos estamos dando cuenta de que éste es el mejor momento de la historia no sólo para estar vivos, sino DESPIERTOS, y es de ustedes si les sirve.

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