La ruta de la cocaína en Paraguay

Por Paulo López

Infografías de Jorge Acosta

El asesinato de “película” del narcotraficante brasileño Jorge Rafaat en Pedro Juan Caballero, así como los posteriores enfrentamientos desatados entre bandas rivales, ha vuelto a poner el foco en la capital del departamento de Amambay, centro de operaciones de los carteles dedicados a la comercialización de drogas en el Brasil. Las facilidades que proporciona la frontera seca han provocado que grupos del crimen organizado como el Primer Comando de la Capital (PCC), Comando Vermelho  y otras facciones se afinquen en la zona, imponiendo sus códigos de sangre.

Si otras zonas fronterizas con el Brasil, como el departamento de Canindeyú y su capital, Saltos del Guairá, son corredores de la marihuana, en Pedro Juan Caballero el negocio es la cocaína. Nuestro país fue históricamente un país receptor y de tránsito de la cocaína ya procesada. Su misma ubicación geográfica lo convierte en un centro logístico estratégico para los carteles.

Paraguay es vecino de los principales productores de coca y de pasta base del mundo. Comparte límites con Bolivia, tercero en la región en cantidad de superficie cultivada de coca (20.400 hectáreas según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, y 35.000 hectáreas según el Departamento de Estado norteamericano); así como con Brasil, principal consumidor de pasta base del mundo y con un territorio de dimensiones continentales que comparte extensas fronteras con los productores de la hoja y ruta para llegar a otros países.

“Nosotros quedamos como el jamón del sándwich”, ilustra un agente de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad). Perú y Colombia, con 42.000  y 69.000 hectáreas de cultivos de coca respectivamente, tampoco se encuentran muy lejos. Del total de la cocaína que transita por nuestro país, más del 90% sería para la redistribución a otros países, quedando un pequeño porcentaje para el consumo en el mercado local, pues el negocio no consiste en venderla aquí.

De lugar de tránsito a refinamiento

La cocaína que llega a Paraguay proviene principalmente de Bolivia. Con una amplia y porosa frontera seca en la poco poblada zona del Chaco, los traficantes emplean varios medios para ingresar la pasta base a nuestro territorio. De ser un lugar de mero tránsito para el acopio y traslado hacia los mercados brasileño y europeo, los traficantes que operan en nuestro país han aumentado sus cadenas de ganancias comprando la pasta base a unos 2.000 dólares para refinarla en laboratorios de Pedro Juan Caballero, Ciudad del Este o Saltos del Guairá –también en territorio chaqueño, pero en menor medida– para convertirla en clorhidrato de cocaína, ascendiendo de esta manera el valor del producto a unos 7.000 dólares.  Aunque también se han  encontrado instalaciones en Asunción y el departamento Central, estas estructuras de microtráfico se dedican más bien a mezclar la cocaína con otras sustancias para aumentar su volumen.

El grueso de los cargamentos ingresan al país en avionetas con capacidad de 300 a 600 kilos por vuelo, en tanto que el menudeo se realiza por vía terrestre cruzando la localidad chaqueña de la Patria, en el distrito de Mariscal Estigarribia, en paquetes de unos pocos kilos que bajan por la ruta Transchaco en camionetas con doble fondo y hasta en el transporte público.

Las principales zonas de aterrizaje de estas aeronaves son los remanentes boscosos que quedan en Amambay. Las pistas clandestinas pueden ser claros de bosque improvisados para el efecto o estructuras más permanentes en estancias, ya sea con anuencia y participación de los propietarios, de los capataces o  utilizando muchas veces los predios sin consentimiento de los dueños ni encargados. Otra vía para bajar la mercadería es el bombardeo, mediante el cual las avionetas guiadas por equipos de GPS lanzan los paquetes en zonas con vegetación alta y siguen su trayecto hasta San Juan (Misiones) o Pedro Juan, donde se encuentran algunos de los talleres de reparación  y mantenimiento de las aeronaves.

Infografía de Jorge Acosta.

Infografía de Jorge Acosta.

Algunos de los establecimientos donde están las pistas y se realiza el bombardeo se encuentran en Capitán Bado, Colonia Aguara, Bella Vista Norte, Chiriguelo, Colonia Estrella y Fortuna Guasu (Amambay); Horqueta, San Alfredo, YbyYau y Loreto (Concepción); Hugua Rey, Liberación y Choré (San Pedro); en el Chaco Palmar de las Islas (Alto Paraguay), La Patriay Mariscal Estigarribia (Boquerón), de donde bajan por la Ruta 9 hasta Pozo Colorado y empalman con la ruta 5 a Concepción. De allí los cargamentos siguen hacia Pedro Juan Caballero, donde la droga es ingresada a Ponta Porã y sigue hacia sus destinos finales, las ciudades Río de Janeiro y San Pablo, así como Europa, África y Asia.

En el departamento de Alto Paraná los principales puntos de aterrizaje o bombardeo son las localidades de Iruña, Domingo Martínez de Irala, Itakyry, Presidente Franco y Hernandarias, siendo Ciudad del Este el principal lugar de concentración de los laboratorios. La mercadería es ingresada al Brasil sobre todo en puertos clandestinos ubicados sobre el lago de Itaipú y el río Paraná. Otra de las vías más utilizadas por vía terrestre son los buses que salen de Santa Cruz de la Sierra hacia Asunción y Pedro Juan.

En la tierra como en el cielo

El tránsito desde el lugar de cultivo, de refinamiento de la pasta base y el destino final para el consumo emplea distintos medios de transporte. La cocaína refinada o la pasta base llegan desde Bolivia por vía aérea. Para el ingreso a Brasil, en cambio, la vía más utilizada es la terrestre por medio de doble fondo de vehículos, mimetizada entre otras mercaderías como cigarrillos o las mulas, pues el control aéreo es más estricto.

Otro centro importante de operaciones para el tráfico aéreo es el cruce del río Pilcomayo hacia la Argentina, por vía terrestre entre las localidades paraguaya de Paso de Patria y la argentina Corrientes o por lanchas en las aguas de los ríos Paraguay y Paraná. A Ñeembucú las avionetas bajan desde Pedro Juan Caballero en pistas clandestinas esparcidas en las localidades de Villalbín, Cerrito, Laureles, Paso de Patria, ItaCorá, Humaitá, Naranjito, Isla Yuqueri, Mburicá, Villa Franca, Alberdi y Oliva, para pasar las cargas a Argentina en lanchas a través del puerto Bermejo a Resistencia y Corrientes. Por agua la droga baja desde Asunción por el río Paraguay hasta Pilar y de allí a las localidades fronterizas como Paso de Patria, el punto neurálgico del tráfico hacia la Argentina, así como por tierra desde la capital del país por la Ruta 1.

El destino más codiciado es el mercado europeo, donde el precio por kilo de la cocaína asciende a unos 100.000 dólares, pero donde resulta más difícil enviarla en grandes cantidades. No obstante, existen grandes estructuras que envían los cargamentos por vía fluvial, que requiere una larga cadena de sobornos a funcionarios y empresas navieras. El Puerto Fénix de Mariano de Roque Alonso y el Puerto Caacupemí de ZeballosCue son estaciones portuarias donde han caído grandes cargamentos con destino fundamentalmente a África, puerta de entrada al mercado europeo. En cambio, el método más corriente es a través de mulas que salen del aeropuerto Silvio Pettirossi o Guaraní en Minga Guazú teniendo como sus principales destinos Italia y España. Por este medio la droga se traslada en pequeñas cantidades, de uno a dos kilos, en cápsulas ingeridas, maletas de doble fondo o en tejidos impregnados con el polvo.

 

Comentarios

Publicá tu comentario

Este mensaje de error solo es visible para los administradores de WordPress

Error: Las solicitudes de API se están retrasando para esta cuenta. No se recuperarán nuevas entradas.

Inicia sesión como administrador y mira la página de configuración de Instagram Feed para obtener más detalles.