La prensa creo una zona de guerra imaginaria en Concepción y San Pedro, según informe internacional

El temor generado por el show mediático debilitó las organizaciones, asociaciones y vínculos comunitarios afirman.

Los hechos delictuosos pueden tener relación con el abigeo y el narcotŕafico que caracteriza a la zona, círculo dentro del cual se involucra al sector ganadero y sojero. Según pobladores.

«Ahora insisten en que la Policía y los militares deben ser más duros en sus acciones”.

Guerrilleros son asociados por la prensa irresponsablemente sin sustento alguno a movimientos campesinos.Foto: EFE.

La prensa masiva creo una zona de guerra imaginaria en Concepción y San Pedro según puede leerse en el informe de la misión internacional de observadores de derechos humanos que viajó desde el 1 a 6 de diciembre pasados al Norte del país, para inspeccionar el territorio declarado en excepción, y levantar un informe en base a testimonios de policías, militares, autoridades locales y comunidades.

“Las afirmaciones sobre desplazamientos militares y enfrentamientos que no han sido corroborados ni por las autoridades, ni por los pobladores de la zona, la reiteración sobre hechos que se han presentado de manera muy aislada, así como el excesivo uso de los verbos en modo potencial –“habría, podría, sería, tendría, estaría”- para definir responsabilidades sobre los mismos, han logrado posicionar a los departamento de Concepción y San Pedro, en el imaginario social paraguayo, como una “zona de guerra”, afirma el informe.

Esto ha generando temor e incertidumbre sobre su seguridad a los habitantes de la zona, así como a los familiares de los policías y militares que han sido enviados a este sector y, lo más grave, distorsionando la realidad, lo que dificulta que el gobierno asuma políticas sociales más inclusivas y en beneficio de las comunidades campesinas, aseguran.

«Los medios de comunicación son responsables, en gran medida, de la construcción del imaginario social sobre el EPP, pues con sus notas han consolidado una supuesta área de control e influencia de este grupo y, de ahí, contribuyeron al fortalecimiento de la idea sobre la necesidad del estado de excepción que se ha decretado; ahora insisten en que la Policía y los militares deben ser más duros en sus acciones».

Una “zona de guerra” creada por la prensa masiva – dicen las personas – donde los guerrilleros se asocian a través de mensajes subliminales, repeticiones diarias con argumentos rebuscados y sin sustento, hasta a veces en alusiones directas y muy irresponsablemente, a miembros de los movimientos campesinos que sólo ejercen las libertades garantizadas por la Constitución, Tratados y Convenios internacionales de asociarse libremente.

Mucha gente de la zona hasta cuestiona la existencia del EPP, y que los hechos delictuosos pueden hasta tener que ver con el abigeo y el narcotŕafico que caracteriza a la zona, círculo dentro del cual se involucra al sector ganadero y sojero.

El espectáculo de los medios, asevera el informe, afecta hasta a los lazos comunitarios de la zona afectada por el temor que hace nacer en ellos el estigma con que se maneja todo, y donde tiene un papel esencial el tratamiento del tema alimentado a diario por los medios, y que se ve en el debilitamiento de la asociación, de la cooperativización, de la deliberación.

Vieron a su vez que el problema no está en el orden de la seguridad, que no lo solucionarán los militares ni los policías, sino que el problema de fondo es estructural y social, que se ve por demás en la falta de puestos de salud, escuelas, caminos y fuentes de trabajo. También se observó que el programa Tekopora ayudó en alguna medida así como medidas del gobierno de protección agrícola.

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