La Policía y la costumbre de atacar al pueblo

A la vez que contra indefensos responden con brutalidad, son tan ineptos que no desmantelan al cada vez más útil –a la oligarquía, a la narcoganadería y a los sojeros– Ejército del Pueblo Paraguayo. 

La montada reprimiendo a mujeres. Foto: Marcelo Mercado.

La vieja y brutal costumbre que debe ser desterrada: En menos de 2 meses del actual gobierno los agentes policiales atacaron a los residentes legítimos de Laterza Cue, los agredieron, los torturaron y los desalojaron de sus tierras en el departamento de Caaguazú, operando al servicio de una corporación trasnacional.

En el concierto de Slayer y Iron Maiden en el Hipódromo, nuevamente los antimotines atacaron a la gente que desde fuera del complejo estaba tranquilamente disfrutando del espectáculo. Durante más de tres nefastas incursiones agredieron a los aficionados situados en la calle Cedro.

Tras la decisión de Diputados de rifar los bienes públicos, nuevamente los infames agentes policiales fueron a la carga contra la gente. Con inaudita saña, a traición. Pegando a mujeres, a jóvenes, utilizando sus látigos, sus caballos, con inusitada cantidad de gases lacrimógenos, cachiporras, balines de goma. Portando sus armas reglamentarias para amedrentar a la gente. Incluso atacando con tres granadas lacrimógenas la tarima donde iban a seguir los discursos de los dirigentes de las organizaciones sociales y políticas tras la confirmación de la decisión de los diputados a instancias del gestor del “nuevo rumbo”.

Al día siguiente, martes 29, siguió la infausta lista. Esta vez, y nuevamente, los campesinos fueron el blanco de la cobarde ira policial. Los trabajadores y trabajadoras rurales que acampaban en Tavapy 2, en Alto Paraná, fueron desalojados violentamente por los agentes del desorden público.

A la vez, sirven como guardias privados de empresarios recurrentemente violadores de los derechos de los trabajadores, como el caso de los empresarios chatarra de la línea 30, cuyos trabajadores debieron recurrir a medidas extremas para que sus derechos sean respetados.
En medio de ese escenario, los policías son incapaces de defender sus derechos. La alienación y la cobardía policial son marcas registradas. Fueron, sus familiares, entre ellas varias mujeres, a las que recurrentemente denigra Cartes, los que salieron a reclamar algo que estos “valientes” agentes policiales no lo hacen: que se les pague lo que la ley de presupuesto establece, como bonificaciones y subsidios.

A la vez que contra indefensos responden con brutalidad, son tan ineptos que no desmantelan al cada vez más útil –a la oligarquía, a la narcoganadería y a los sojeros– Ejército del Pueblo Paraguayo, cuya impunidad es solo comparable a la de los represores policiales.
Es un somero, e incompleto recuento. Como diría el gran tema de Titãs, versionado por otras grandes bandas como Sepultura y Ratos de Porão, Policía, ¿para que se precisa? Ya llegará la hora de la justicia para estos tembiguái.

Obs: Luego de 21 años del crimen de Carandirú, varios agentes policiales brasileños fueron condenados este año a penas de hasta 624 años de cárcel por ser autores de la masacre. Que sirva como ejemplo también en Paraguay. 

http://www.bbc.co.uk/portuguese/noticias/2013/08/130803_carandiru_sentenca_final_gm.shtml

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