La paradoja guaraní: la incongruencia entre el crecimiento económico y la pobreza

¿Por qué no se puede superar los índices de pobreza en Paraguay?

En los años 2010 y 2013 Paraguay se ha destacado por su crecimiento macroeconómico a nivel regional e internacional, de acuerdo con datos de organismos internacionales.  Paradójicamente, en esos años también ha sobresalido como uno de los países más desiguales y con más altos índices de pobreza en América Latina.

¿Cómo un país que crece económicamente no logra combatir la pobreza extrema que le aqueja desde hace varias décadas? En este breve artículo se trata de elaborar algunas respuestas políticas e institucionales.

El año 2013 ha sido importante para el país tanto a nivel económico como a nivel político. Según cifras de la CEPAL (2013) Paraguay, en este año, lideró el crecimiento económico en América Latina. Se prevé un crecimiento de 12,5% PIB anual, por delante de países como Panamá con 7,5%, Bolivia (5,5%), Nicaragua (5,0%) y Chile (4,6%), aunque el crecimiento de los países de la región no superará en su conjunto 3%. En el plano político, en abril de este año se eligieron nuevas autoridades políticas. Los resultados de los comicios dieron como gran ganador al Partido Colorado, que llegó nuevamente al poder de la mano de Horacio Cartes, tras cinco años en la llanura.

Gráfico 1: Evolución del PIB real en Paraguay del 2001 al 2013

Fuente: Elaboración propia con base en datos de DGEEC (2012) y CEPAL (2013)

Paraguay representa un milagro un tanto curioso en una época donde muchos de los países de la región se encuentran ante un crecimiento estancado y otros (como los europeos) ante la recesión económica. Este milagro es posible gracias a un modelo económico basado en la exportación de materias primas agrícolas y ganaderas, en su mayoría de soja, trigo y carne, no en la industrialización ni en la tecnologización de su mercado como otros países con un crecimiento sostenido. Este modelo agroexportador, aunque genera cifras macroeconómicas positivas para la “imagen del país” en el exterior, no se traduce en una modificación de la calidad de vida de los paraguayos en su mayoría. El crecimiento macroeconómico beneficia a una elite económica y política (Cerna y Solís, 2012) que está muy lejos de promover una justa redistribución de los recursos generados en el país. Al menos así lo demuestra la seria contradicción entre un crecimiento económico relevante y un estancamiento social no menos importante.

Al sector agroexportador y ganadero le va de maravilla pero no así a los ciudadanos que viven a su alrededor. Esto quiere decir, en palabras de Boccia (2013) que el crecimiento “no gotea a los que están más abajo”. Dicho modelo económico no genera demanda de mano de obra campesina ni grava impuestos, muy por el contrario, produce migración rural-urbana, contaminación por agrotóxicos a poblaciones nativas,  degradación medio-ambiental y deforestación en territorios con una biodiversidad significativa. Entre los problemas sociales, se encuentra la migración de campesinos hacia zonas metropolitanas pauperizadas que tampoco tienen capacidad para asistir a los nuevos pobladores y  cubrir siquiera los mínimos requerimientos de servicios básicos. Los datos al respecto señalan que para el año 2011, la pobreza en el país alcanzaba a uno de cada dos paraguayos y la indigencia a uno de cada tres (CEPAL,2012).

Gráfico 2: Pobreza e indigencia en Paraguay del 2001 al 2011

Fuente: Elaboración propia con base en datos de CEPAL (2012)

¿Por qué no se puede superar los índices de pobreza en Paraguay?

En primer lugar porque no existe voluntad política que permita, a través de consensos y pactos políticos entre todos los partidos, para lograr las reformas estructurales necesarias que mejoren el sistema de recaudación fiscal y aumentar la inversión social. Un ejemplo de ello es el veto del Poder Ejecutivo actual al gravamen propuesto por el Legislativo para la exportación de granos en estado natural.

Por otro lado, el combate a la pobreza requiere además de los programas sociales -que en realidad son muy escasos- (como Tekoporá en Paraguay), políticas públicas integrales que atiendan diversos ámbitos como el educativo, el sanitario, el laboral y además contrarresten las desigualdades estructurales que se generan en el ámbito social, cultural y político entre los ciudadanos más pobres y los más ricos. Combatir la pobreza extrema requiere medidas asistenciales a los más pobres de una sociedad, pero también es necesario que el Estado sea fortalecido a través del mejoramiento de: 1) su capacidad recaudadora (de los más bajos de América Latina) y redistributiva, 2) su institucionalización eliminando prácticas nepotistas, corruptas y prebendarias (que solo generan enriquecimiento a la clase política, sus familiares y amigos en detrimento del resto de la sociedad) y 3) su capacidad de brindar respuesta a los distintos sectores la sociedad que lo componen, a través de políticas públicas integrales e inclusivas que permitan una mayor protección social ante fenómenos sociales y económicos de diversa índole. La lucha contra la pobreza requiere de un modelo económico que permita redistribuir en programas sociales las divisas ingresadas a través de la exportación y genere demanda de mano de obra y no su disminución y/o precarización. También se precisa un modelo político que gobierne no solo para la elite política y económica sino para toda la sociedad que compone el Paraguay entre ellos ese casi 50% de ciudadanos en situación de pobreza.

Finalmente, el Estado paraguayo debe cambiar la concepción de gasto social por la de inversión social para elaborar el presupuesto destinado a políticas y programas sociales. Al final de cuentas, si se brinda apoyo y atención a sectores vulnerables se está revirtiendo las desigualdades estructurales generadas por un país, cuya riqueza crece a la par que su pobreza, construyendo la paradoja guaraní.

 

Referencias

Boccia, Alfredo (2013) “Horacio Cartes y la pobreza”. Última Hora Digital,  disponible en: http://www.ultimahora.com/horacio-cartes-y-la-pobreza-n745491.html

CEPAL (2013) Estudio económico de América Latina y el Caribe 2013. Naciones Unidas: CEPAL.

CEPAL (2012) Panorama Social de América Latina, Naciones Unidas: CEPAL.

Cerna Villagra, Sarah Patricia y Solís Delgadillo, Juan Mario (2012) “Las tenazas del patrimonialismo paraguayo: La crisis institucional de 2012 a la luz de las élites parlamentarias”. Paraguay desde las Ciencias Sociales 1: 63-84.

DGEEC (2013) Compendio Estadístico 2012, Fernando de la Mora: DGEEC-STP.

DGEEC (2011) Encuesta Permanente de Hogares, Fernando de la Mora: DGEEC.

DGEEC (1997) Encuesta Permanente de Hogares, Fernando de la Mora: DGEEC

 



Sarah Patricia Cerna Villagra: Estudiante de doctorado en Ciencia Política en la Universidad Nacional Autónoma de México y del Doctorado en Estado de Derecho y Gobernanza Global de la Universidad de Salamanca

 

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