La noche de la candelaria y sus proyecciones

A propósito del aniversario de la caída de Stroessner un 2 de febrero de 1989.

La caída de Stroessner se produce en 1989, cuyo contexto local e internacional es el siguiente:

La fecha se encuadra en una coyuntura que arranca en el año 81, año de la asunción a la presidencia de los EEUU de Ronald Reagand que juntamente con Margaret Thacher, inician el periodo del auge del neoliberalismo en el mundo, un modelo económico que pretendía terminar con el modelo del Estado de bienestar, de fuerte participación estatal en la economía, heredada de la política Keynesiana que fuera implementada para salvar al capitalismo de la depresión de los años 30.

Ese modelo, en cuyo marco se instalaron las dictaduras militares en el Cono Sur de América con los auspicios EEUU, más tarde en el contexto de la guerra fría de disputa de áreas de influencia con la Unión soviética, lo que dio lugar en el cono sur, a la implementación del tenebroso operativo cóndor.

Debilitándose el polo soviético cuyo derrumbe se inicia en el hito histórico de la caída del muro de Berlin en 1989, EEUU , con Reagan en el gobierno dedica la década del 80 a consolidar su pretendido monopolio hegemónico, aplicando una giro hacia el modelo neoliberal para devolver la economía al sector privado.

Del conjunto de dictaduras militares en el Cono Sur de América, la de Stroessner era la más antigua y la última en caer. Data del año 1954 y cuando cae, ya se habían producido las transferencias de poder a gobiernos civiles en todo el resto de la región, en el marco de la reformulación hegemónica norteamericana para la región.

En virtud de lo expuesto, queda claro que a mediados de los años 80, dejaron de ser funcionales las dictaduras militares al imperio norteamericano y había que transferir las administraciones militares al “poder” civil para poner en práctica una política económica marcada por el achicamiento del Estado y la privatización a mansalva. Privatización a la que Stiglitz llamó sobornización.

A nivel local

A diferencia del resto de los cambios de gobiernos, que se dieron pacíficamente, en Paraguay sin embargo, el cambio vino a través de un golpe militar, liderado por el consuegro del dictador, el general Andrés Rodriguez. Un militar que tenía cuentas pendientes con la justicia americana, por tráfico de estupefacientes y que en premio por su gesta “liberadora”, es blanqueado por EEUU.

Determinantes exógenos e internos del golpe

No puede haber dudas de que detrás de ese golpe estuvo la embajada norteamericana, que apuntaló un proceso de movilizaciones de desestabilización para legitimar la caída de Stroessner. En la conjura se involucraron medios masivos de comunicación como ABC

Color y Radio Ñanduti. A nivel del sector social, se organiza el Movimiento Intersindical de Trabajadores con el claro apoyo del Gobierno norteamericano, a través del Instituto Americano de sindicalismo Libre, al que acompaña el movimiento de trabajadores del Hospital de Clínicas.

Crisis en el partido colorado y en la estructura de poder

Ante el declive de ingreso de divisas al país dada la terminación de las obras de Itaipú, Stroessner ya no puede seguir solventando la política de prebendas, en vista de la disminución de recursos. Dicho en términos simples, la torta se achicaba para repartir a una cantidad de comensales en crecimiento. Como consecuencia de esa situación, se produce el inicio de un proceso de crisis en el brazo político de la dictadura, el Partido Colorado.

Una facción del mismo autodenominado los “tradicionalistas”, colorados que al inicio de la dictadura apoyaron a Stroessner se sintieron desplazados por los llamados “Militantes” que eran los más recientes. Estos resentidos “tradicionalistas”, adoptan una inédita posición contestataria al régimen, apoyados por el General Rodriguez, quien se ve afectado en sus negocios en disputa con los recién llegados “militantes”. Los “tradicionalistas” hasta coquetean y alguna simpatía se ganan por parte del frente de oposición llamado “Acuerdo Nacional” que aglutinaba a los partidos Liberal Radical, Febrerista y democristiano etc.

Estaban dadas por tanto las condiciones para generar el clima legitimador del golpe

Cabe aclarar que la presión interna estaba circunscripta al ámbito urbano asunceno, que por supuesto, tenía sobrados motivos para cuestionar a una dictadura de tan larga data que tuviera el marcado signo del fascismo con todo lo que ello implica y no se puede negar el mérito de sus protagonistas, sobre todo de los luchadores históricos que acompañaron la presión.

Crisis en la estructura del poder como determinante local

Si bien la particularidad de la reconversión política imperial en Paraguay se produjo como golpe militar, las condiciones internas determinantes tuvieron que ver con una crisis en la estructura de poder. Había por ejemplo negocios de empresarios que se enriquecieron con Stroessner, que concomitantemente al resquebrajamiento del Partido Colorado mencionado más arriba, se veían dificultados. Es el caso del empresario Aldo Zucolillo que ya en el
año 1986 tenía proyectos golpistas (el plan “Z”) con su socio Andrés Rodriguez, proyecto que se concreta en el 89.

A esto hay que sumar que los dueños de los medios masivos de comunicación más influyentes tuvieron el apoyo de la embajada norteamericana, por ej.Zucolillo y su diario ABC y Humberto Rubín, dueño de la emisora más escuchada, Radio Ñanutí, lo que explica el giro de empresarios de medios que de haber tenido históricamente una adhesión incondicional al dictador, hacen un giro copernicano contestatario. Dicho sea de paso, el señor Rubín con esta posición “heroica” obtuvo pingues ganancias venidas de la “generosidad” norteamericana a través de la NED.

Qué pasa después de la noche de la candelaria

Como botín de guerra, los militares y civiles involucrados en la conspiración , se apoderaron con una voracidad sin límites de los negocios de los caídos. Lo más ilustrativo de lo dicho, es la “transferencia” que a punta de pistola se hace en la misma madrugada del 3 de febrero de algunos negocios de Gustavo Stroessner, hijo del dictador, a favor del nuevo Gustavo triunfante, Gustavo Saba, yerno de Rodriguez. Es el caso del Canal 9 televisión “Cerro Corá”

La transición

De lo expuesto queda claro que la reconversión política imperial para la región, era la implementación del modelo neoliberal y los auspicios del golpe en Paraguay, tenían ese propósito. Propósito signado por el achicamiento del Estado para una economía de privatización a mansalva. Mas la singularidad de Paraguay es que en lugar de achicarse el
Estado, se agranda en forma desmedida. En 1992 se sanciona la Constitución Post stronista, creando institutos extrapolados que en nada se compadecieron de nuestra realidad, aumentando en forma desmedida la burocracia estatal para dar cabida a una gran cantidad de comensales a las que ahora se sumaban los liberales.

Se crea la vice presidencia, que además de emplear a más de un centenar de zánganos, es una figura que desde que se la creó, no hizo sino dificultar la gobernabilidad. Tiene en su haber, en el corto tiempo de su existencia, nada
menos que un magnicidio. Además se crearon, en el marco de una misteriosa filosofía de la descentralizaión, las gobernaciones, con gobernadores y juntas departamentales, órganos que hasta la fecha no tienen determinadas sus funciones, tanto es así que permanentemente se enciman las forzadas funciones con las de los municipios.

Se crea un Ministerio Público que también emplea un gran número de funcionarios; el Consejo de la Magistratura; el
Jurado de Enjuiciamiento; la Procuraduría; la Secretaría de la Función Pública, que en el reconocimiento de un importante funcionario, José Tomás Sanchez (abc 15 01 10), no puede cumplir la función que se le asigna por la autonomía que tienen las reparticiones públicas. La oficina de Contrataciones Públicas etc. Si a esto sumamos nuestro absurdo sistema bicameral para un país uniforme de apenas seis millones de habitantes, este país está cada vez más
burocratizado.

A este festín burocrático que promueve de forma desembozada la prebenda como recurso partidario, se suma repetimos, en la “transición”, los liberales.

En cuanto a la privatización como elemento fundamental del neoliberalismo, nuestra realidad política de prebendarismo histórico, impide que se aplique. Mientras en el resto del Cono sur estaban privatizando hasta las columnas (sobre todo con Menen), aquí tuvimos la tranca del clientelismo residente en la administración pública.

Las rémoras malditas

Esa llamada “transición” que va de la caída de Stroessner hasta el triunfo de Lugo (que no creo que sea una “caída del Partido Colorado” a cabalidad), estuvo marcada por la prebenda y el clientelismo. En ese escenario se da una disputa encarnizada devastadora para el país, en ausencia del “padre” de la criatura, el dictador Stroessner. En esa lucha encarnizada reaparecen, como en un raro conjuro, las viejas figuras de la dictadura, figuras empotradas en todos los estamentos de poder .

Hipótesis

Se podría conjeturar, más allá del clamor popular para liberarse de este enrarecido y prostituido espectáculo político, que el interés tanto de la embajada americana como de alguna burguesía local para apuntalar a un candidato de consenso como Lugo para echar al Partido Colorado, sea para poner al día aquel intento postergado del proyecto neoliberal. Es decir de achicamiento del Estado y las privatizaciones consecuentes. Solamente que el escenario mundial ahora, es muy diferente. En el marco de la decadencia imperial norteamericana, emergen gobiernos autonomistas como Bolivia, Venezuela, Ecuador etc, por lo que el patético rol que pretendería darle EEUU a nuestro país, no sea más que el de un enclave en la subregión Cono Sur, para controlar a los gobiernos incompatibles a sus
intereses.

Este nuevo enrarecimiento de la atmósfera política local sin embargo, tendría que ser capitalizado por los sectores progresistas en función de un proyecto alternativo.

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