La necesidad de las industrias culturales en guaraní

La necesidad de las industrias culturales en guaraní

Ilustración: Oz Montania

Este 25 de agosto conmemoramos el día de la lengua guaraní visitando el foro virtual «Odio el guaraní en el colegio». Las aulas son buen escenario para descubrir síntomas sociales y para encontrarnos, al abrir los ojos, que las aguas de nuestra historia social, cultural y política siguen siendo turbias. Eso que el estudioso Bartomeu Meliá lo definió así: «el problema del guaraní es psicológico». Lo usamos como disparador para definir algunos ejes de acción que algunas organizaciones lo vienen practicando.

«Realmente sólo los indígenas, los campesinos y la gente ignorante nomás hablan guaraní (…) se debió acabar en la era de la colonización de América. Kóre Colón», reclama uno de los chicos que interactúa en la comunidad de internet «Odio el guaraní en el colegio», del foro virtual Orkut. «Para los exámenes yo me aprendo nomás todo de memoria, jamás aprendo un carajo», confiesa otro. «Si te vas a otro país no te sirve», replica un tercero. Y así, hay una cadena de juicios que pertenecen a chicos de colegios de clase alta.

Cuando se trata de alumnos de clase media baja y baja, la percepción varía un poco. «Pienso que la enseñanza es buena, pero se puede mejorar en algunos aspectos para que haya un mayor interés y mejor aprendizaje. Normalmente lo que aprendo en Guaraní no me es útil, excepto en algunos casos. Para enseñarlo mejor se debería hacer materiales didácticos como materiales de audio», explica un encuestado. Un segundo confiesa que le es muy útil porque lo usa a diario, especialmente para comunicarse con su abuela y sus familiares de la campaña. Aunque «la mayoría de las cosas lo aprendí de gentes que lo utilizan y no en el colegio».

¿Para qué se enseña guaraní?

«Uno se apropia de algo que está aprendiendo en la medida en que le es útil», sentencia Perla Álvarez, promotora, articuladora y mboœehára de la lengua guaraní, que pertenece al foro de debate virtual «Paraguái Ñeœæ» y que viene estudiando la lengua desde los derechos humanos y sociales de la población. Nos tranquilizamos un poco. En cuanto a estos indicadores, dice, hay varios factores que hacen que los chicos, en general, terminen rechazando la enseñanza del guaraní, a pesar de ciertos matices. La metodología que se usa y el contenido de lo que se enseña son los dos primeros.

¿Para qué se enseña guaraní?, es una interrogante disparadora para empezar a recorrer por un diagnóstico. «Para lograr una comunicación y para que se dé una cohesión social», explica. Y dice que ninguno de esos objetivos se está cumpliendo. «En las aulas urbanas se da un énfasis a la gramática, como cápsulas, pero no se dan clases útiles, frases cotidianas y funcionales, tal es así que esto causa una especie de inseguridad en la población urbana, cuya primera lengua es la castellana. Porque conoce aparentemente la regla gramatical, pero frente al guaraní cotidiano se siente ajeno en muchas ocasiones».

Con la población cuya lengua materna es el guaraní ha venido pasando al revés: se le alfabetiza en castellano y se le prepara para que con el tiempo abandone el guaraní y se vaya insertando a la vida social en castellano. Cada vez se le exige, si quiere progresar socialmente, que «viva en castellano», porque la administración, la economía, el derecho… se desarrollan en castellano. «Lo que se hizo es castellanizar a la población. Pero igual se hizo mal, por eso nuestra población ni habla bien guaraní (no fue alfabetizada en su lengua) ni habla bien castellano», dice Perla.

Otro de las errores históricos, nos asegura, fue proyectar una imagen de identidad donde el idioma guaraní se asociada únicamente al folclore. De esta manera se lo condena a petrificarse en el pasado, cuando una lengua necesita dinamismo y oxigenación para vivir. «Error» si obviamos la máxima que sugiere folclorizar algo si queremos matarlo. Aparentemente ese enfoque ha sido útil políticamente para los diversos gobiernos. Mientras el guaraní está asociado al atraso, a la pobreza, otras lenguas como el inglés gozan de un aura de modernismo o éxito.

El guaraní se asocia a la pobreza. Y es una realidad que las personas que hablan guaraní son las de menores recursos socioculturales y económicos, porque «el Estado paraguayo ha negado hasta ahora el desarrollo en la lengua guaraní a la población guaraní hablante (…) al no garantizar a la gente poder vivir en guaraní, en todo sentido, en todas las dimensiones que implica vivir, proyectarse socialmente…», dice Perla. «Tiene una connotación social peyorativa. Los chicos manejan muchas palabras en guaraní, pero no tienen la motivación suficiente porque el guaraní está vinculado al atraso». Por eso en uno de los colegios visitados, los padres de alumnos todavía no entienden por qué se sigue enseñando.
A lo mejor en ese sentido es que el estudioso Bartomeu Meliá afirma que el problema del guaraní es mental: «para hablar una lengua no sólo hay que conocerla, sino que hay que querer hablarla». Sin embargo, no es poco frecuente escuchar personas que afirman que el guaraní nos embrutece el cerebro y obstaculiza que hablemos bien el castellano. Incluso editoriales de diarios serios.

Producir industrias culturales en guaraní

Para revertir la desvalorización que pueda tener hoy nuestra lengua, afirma Perla, el Estado debe funcionar en guaraní. Desde hace un tiempo, como ejemplo, cuando uno llama a las oficinas públicas, los recepcionistas atienden en guaraní. Esta fue una medida implementada por la Secretaría de Acción Pública para desalentar cualquier discriminación hacia la población guaraní hablante. En cuanto al docente, es necesaria mucha capacitación. Y a nivel país, la creación de una academia nacional de la lengua guaraní, que promocione, proteja, oriente unificadamente las prácticas. En esto se ha avanzado, pues se ha presentado un proyecto de ley que está en las comisiones de educación y cultura del Congreso y se espera que se promulgue para fin de año y entre a funcionar desde el 2009.

En el orden sociocultural, increíblemente la mejor educadora sigue estando fuera del aula. Es la comunidad, que puede envolver a los alumnos con prácticas que alienten la valoración de nuestra lengua. Es imprescindible producir industrias culturales en guaraní, explica Perla, mientras señala la película Hamaca Paraguaya, cuyo guión está hecho en guaraní. Además de elevar la producción de cine en guaraní, se debería hacer lo mismo con la televisión, la radio, la prensa, la literatura, los celulares, los softwares. Y por qué no una industria general en guaraní. La palabra Nokia y los teléfonos homónimos provienen de Finlandia, donde se habla el finés, una lengua que de ser exclusivamente de agricultores, se convirtió en nacional.

El guaraní, historia y geografía necesaria

Asegura Meliá que desde 1600 ya no llegaron españoles al Paraguay y que entonces eran sólo el 10% de la población frente a un 90% de guaraníes. Y que incluso estos primeros hablaban guaraní. Más adelante, el doctor Francia se encargó de expulsar a los que sobraban y logró alfabetizar completamente a la población en guaraní, sobreviviendo sólo un puñado de personas que escribían en castellano. Según los apuntes del sacerdote jesuita, hasta mitad del siglo xix el único idioma del Paraguay fue el guaraní, lo que le llevó a decir que «históricamente el guaraní es la lengua del Paraguay». Una línea divisoria en la Historia marca la aparición de Carlos Antonio López, quien aparentemente trajo al español Ildefonso Bermejo para castellanizar a la población. El problema del Paraguay, dice Meliá, es que su historia ha estado en manos de historiadores de ideología liberal. Con esto hacía referencia a la creencia general de que fueron los españoles los que impusieron el castellano con su venida al continente.

El guaraní y su escritura en formato digital

Entre los varios pasos que se deben dar para lograr un país efectivamente bilingüe, hay uno que es fundamental: el establecimiento de una grafía plenamente consensuada, de modo a iniciar el proceso de la inclusión del guaraní en el estándar industrial Unicode, proyecto internacional cuyo objetivo es proporcionar medios para que un texto en cualquier forma e idioma pueda ser codificado para el uso informático. En otras palabras: para tipear, editar, publicar e imprimir correctamente los signos de un determinada lengua. Actualmente el guaraní no está en tal sistema, por lo que es muy frecuente observar en publicaciones locales textos compuestos mediante signos y acentos extraños al idioma, como solución improvisada al inconveniente planteado (un caso típico es el uso del acento circunflejo en vez del acento nasal). Existes otras soluciones alternativas a este problema, pero el objetivo debe apuntar al estándar internacional, para que el guaraní pueda ser escrito de manera sencilla por cualquier persona en cualquier parte del mundo.

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