“La masacre de Curuguaty es la historia de un delirio provocado”

El punto final de la investigación periodística fue el asesinato de Vidal Vega.

El punto final de la investigación periodística fue el asesinato de Vidal Vega.

En esta entrevista con Benegas Vidallet, el periodista habla de algunos puntos controvertidos del libro escrito sobre la masacre de Curuguaty, respondiendo a algunas críticas que señalan que la crónica avala la versión fiscal sobre la tragedia. El autor responde que el libro resume una historia de conflictos y rebeliones contra aparatos monstruosos como las multinacionales que explotan el negocio de la soja.

Asimismo, recuerda a Vidal Vega, un informante clave del caso que acompañó las investigaciones que mostraban las fisuras de la versión oficial de la matanza y que fue acallado por balas sicarias. Este fue un asesinato aleccionador para quienes pretendían poner en duda el libreto sobre el cual se montó el golpe que catapultó de manera efímera a Federico Franco al poder y abonó el retorno del Partido Colorado a la titularidad del Poder Ejecutivo. Benegas remarca que la muerte de Vidal significó el punto final de su trabajo, pues no deseaba exponer a otras personas que podrían ser víctimas de un desenlace similar.

Además de un relato que nos aproxima a la intimidad de la ocupación que fuera masacrada el 15 de junio de 2012, la vibrante crónica de Benegas, plena de riqueza narrativa y recursos literarios, nos lleva a un mundo aún en disputa y en que la última palabra aún no está dicha.

–¿Qué respondés a las críticas que dicen que tu libro avala la versión de la fiscalía sobre la masacre?

–La historia narrada en el libro es la historia de la lucha por la tierra, la defensa del territorio, último bastión de dignidad. Es la historia de un aparato político-judicial al servicio del latifundio, de las corporaciones. Es la vida de desheredados en busca de un pedazo donde asentarse, criar y crear vida. Por eso corre el libro, de mano en mano. Los tres mil ejemplares que ya se agotaron.  Compararlo con ese adefesio de la fiscalía, esa tramoya, ese bastardismo sin nombre es de gente con un esquema de interpretación del mundo bastante extraño.

La masacre de Curuguaty es la historia de un delirio provocado, pensado, armado. Es la patria de los antiguos ocupantes libres que sobrevive en las venas de mucha gente del campo, que se revela y entra en conflictos con aparatos monstruosos, trasnacionales, que, como ha escrito genialmente Juan Heilborn en la contratapa, están envueltos en un conflicto que los excede.

–En un pasaje remarcás que este libro se cierra con la muerte de Vidal Vega. Hablanos cómo influyó la muerte de Vidal en el punto final del trabajo.

–Lo de Vidal me pesa muchísimo. Lo mataron unos días antes de una entrevista prevista en que me debía pasar unos videos de la masacre. Gran hombre Vidal. Se jugó, en un momento clave, por su gente. Lo callaron con balas sicarias. Así es la lucha por la tierra, a sangre se defiende la vida, la tierra.

Con la muerte (1 de diciembre de 2012) cerré la investigación. Ya no quería exponer a nadie más. Para el libro, debemos tomar en cuenta, realizamos entrevistas con doce refugiados, personas que participaron en la ocupación, vivieron la masacre, sintieron el terror en su piel. Incluso dos entrevistas antes de que agarraran a Rubén Villalba, cuando estaba refugiado en un horno de hacer carbón, a las faldas del Mbarakaju.

A la muerte de Vidal cerré. No había ya por qué seguir. Por qué exponer a la gente.

–¿Sentiste en algún momento que como periodista estabas obligado a contar algunas cosas que te hicieron entrar en algún tipo de crisis?

–A la muerte de Vidal todo entró en crisis. Incluso la publicación, su validez. Para quién, por qué publicarlo. Entró en crisis mi oficio, nuestro oficio. “Contar, contar, contar”, me dije, “tu oficio es contar, de la mejor manera posible la historia”. Muchas noches de insomnio, muchos diálogos con amigos. Muchas cosas en juego estaban en esos relatos. En mi caso, en nuestro caso, la supervivencia de un oficio amado, como nuestra bandera en el mundo. ¿Qué somos los periodistas? ¿Por qué, para qué y para quién hablamos, escribimos, producimos, filmamos?

Ese libro es Zenit y Amaru (sus hijos), un barco de esperanzas, ese libro es mi madre y mi  padre, que murieron sin conocer jamás lo que es una pensión, es nuestras raíces, es mi gente, nuestra gente. Jamás estuve tan comprometido en el mundo.

–Con relación a la presentación de este viernes, adelantanos algo de lo que va a ser la performance multidisciplinaria que estás preparando.

Bueno, este libro ya fue presentado en 13 localidades del país, también en Montevideo, Buenos Aires, Resistencia y Formosa.

En las presentaciones estuvimos trabajando un modelo de narración musicalizada, en algunas con una pequeña interpretación. Esta vuelta vamos por todo: tendremos la interpretación de dos capítulos de la obra, lectura, música y un cierre fuerte instrumental y poético. Ahí os espero si podéis venir.

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